Hormigos es fundador de The App Date, el evento internacional sobre el mundo de las aplicaciones, director de The App School escuela para la divulgación de 'apps' y el creador The App Fest, el primer festival de aplicaciones para todos los públicos. Vivió en primera línea el desembarco de internet en España, fue el fundador y socio de compañías pioneras como WYSIWYG, The next ad o Zentropy. Ahora vuelve a hacerlo desde el epicentro de la 'Revolución App' para inspirar, asombrar y abrir mentes.
Óscar Hormigos
14/12/2012
(06:00)
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Google Maps ha vuelto al territorio Apple. Seguro que usted, lector habitual de esta columna y de Teknautas, lo sabe ya. Es una noticia que cuenta con un espacio garantizado en cualquier sección de tecnología. Sin embargo, en un país donde el turismo es casi el 10% del PIB yo casi que optaría por llevarla a portada de economía.
Google Maps, hasta ayer desterrada temporalmente de Apple, es la aplicación de la categoría de viajes más descargada en Estados Unidos. Es la preferida por casi todos para orientarse y la culpable junto a otras apps de éxito de la transformación del turismo y de la forma de viajar.
Hace unos años, no tantos, preparábamos un viaje con una agencia, pesadas guías y un sinfín de complementos entre los que no faltaba la cámara de fotos. Hoy nuestro móvil es nuestro centro de viajes. Solo con apps planeamos la ruta, compramos billetes, reservamos hoteles, tenemos guía de viajes, mapas, hacemos las fotos y compartimos mensajes y experiencias con los que se han quedado en casa.
Las apps han tomado el turismo y eso obliga a la industria española del ramo a estar muy atentos. Por si hay duda, el verano pasado la consultora Nielsen lo dejaba claro: el 95% del tráfico en contenidos de viajes en teléfonos móviles procede de apps nativas.
Estamos en la fase de prueba y error y en este momento encontramos modelos muy diversos de apps turísticas, desde guías hiperlocales y geolocalizadas como Beatles Walk London a hoteles con los que gracias a su app nos ahorramos cargar con la llave de la habitación. O, por ejemplo, investigaciones que ponen la gamificación al servicio del turismo como este caso en Londres.
El campo de pruebas es amplio y lo importante es dar con apps que satisfagan la experiencia del viajero y que sobre todo animen a los extranjeros a viajar a nuestro país. Un estudio del lobby turístico Travelsat apuntaba hace unos meses que en Estados Unidos y Pacífico están siendo más efectivos que los europeos a la hora de ofrecer lo que quiere el viajero en forma de aplicación. Por el momento, un selecto grupo de apps ha sabido hacerse con los viajeros y con buena parte del negocio como demuestran, por ejemplo, las cifras de Tripadvisor, que en el primer semestre de 2012 facturaba 96 millones de euros.
No obstante, el reinado de este grupo de apps de viajes no está asegurado de por vida. Como ha demostrado Line frente a WhatsApp, en el mundo de las apps no está todo dicho. Menos aún, en la industria del turismo donde las buenas aplicaciones tienen todavía un largo camino que no se reduce al “sol y playa”. Por ejemplo, una de las apps más desacargadas en el AppStore es Esquiades, una app de información para esquiadores que ilustra otro de los datos del estudio de Travelsat. El informe señalaba cómo los viajeros con una motivación concreta de viaje experimentan una mayor satisfacción a la hora de usar apps.
El problema, comentan desde el sector turístico, está en los extranjeros. Queremos que vengan, enriquecerles la experiencia con las apps y que repitan, pero el costoso roaming se interpone entre ellos y nosotros. Afortunadamente, iniciativas como TripNeter, una empresa que ofrece internet móvil sin roaming a los extranjeros, pueden aportar soluciones a la unión de apps y turismo, dos sectores en los que España, al menos en esto, no está en la cola.
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