Alejandro Domínguez es periodista y consultor de comunicación corporativa especializado en PR Digital, Reputación Online y Social Media. Es director de cuentas de GREY Reputation Managent y se dedica al diseño e implementación de planes de comunicación online y gestión de la reputación en internet para diversas instituciones. En Social 24/7 muestra su visión sobre las últimas tendencias en comunicación 2.0.
Alejandro Domínguez
18/09/2012
(06:00)
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Cada día se habla más de la “reputación online” (¡por suerte para los que nos dedicamos a esto!) pero por el momento se sigue asociando mucho a empresas y son pocos los que se paran a estudiar y planificar su reputación personal en internet, cuando es algo que puede ser crucial para hacer negocios o que nos contraten en un nuevo puesto laboral.
Lo más común es que entre la gente preocupada por su “marca personal online” encontremos dos grupos: profesionales de la comunicación, nuevas tecnologías y similares, por un lado, y gente que ha tenido ya un problema por causa de su imagen en la red por el otro. Del resto, la gran mayoría es posible que se hayan buscado a sí mismos en Google -“googlearse”, que se dice- pero con un simple afán de curiosidad y sin ninguna visión estratégica sobre los beneficios o perjuicios que puede reportarle los resultados futuros que aparezcan en esa búsqueda.
A día de hoy podemos no aparecer en las primeras páginas del buscador, pero estamos indefensos ante cualquier publicación futura sobre nosotros; por no hablar de personas que se llaman igual que su padre o su abuelo, lo que hace que el control sobre su nombre sea todavía menor. Un comentario en un foro del que nos arrepentimos, una multa, la imputación de un delito del que salimos absueltos (o salió absuelto nuestro abuelo, ¡ojo!) pero quedó publicado son cosas que le pueden pasar a cualquiera y que podrían sembrar dudas sobre nosotros en, por ejemplo, un proceso de selección para una oferta de trabajo. Lo más recomendable como prevención es tener el mayor control posible sobre las primeras entradas que Google muestra sobre nosotros, y alguno se preguntará… ¿cómo se puede hacer eso?
Un primer paso importante es crearse perfiles en las diferentes redes sociales, como pueden ser Facebook, Twitter, LinkedIn, Xing, Vimeo, Google+, Quora, etc… Cuantos más mejor. Crearlos apenas nos llevará tiempo y conseguiremos dos cosas de manera inmediata: bloquear nuestro nombre en cada red para que nadie nos pueda suplantar y copar algunas de las primeras posiciones del buscador, ya que por regla general las redes sociales indexan muy bien en Google.
Lo ideal, una vez creadas, es mantenerlas con actividad y mejorar nuestra reputación a través del buen uso que hagamos de ellas y el contenido que compartamos, pero es comprensible que no todo el mundo puede dedicarles el tiempo que requieren. En cualquier caso solo con tener unos perfiles bien configurados, con la descripción de quiénes somos y a qué nos dedicamos ya estamos dando un paso importante, y en un futuro siempre los tendremos disponibles si queremos hacer un uso más activo de ellos.
Para mí este primer paso es básico por su sencillez, y en una segunda fase debería venir acompañado de crear y actualizar un blog o web con nuestro nombre y participar en foros relacionados con nuestro gremio profesional. Tenemos que marcarnos objetivos y diseñar nuestro plan para alcanzarlos: qué imagen queremos transmitir, qué podemos/queremos comunicar o quién queremos que nos lea son los primeros puntos a tener en cuenta para empezar a actuar de manera proactiva en la web.
El mayor error es pensar que eso de la reputación online “no va con nosotros”. Y por desgracia muchos lo piensan… Hace poco escuché a un conocido decir una frase que me llamó mucho la atención, me dijo: “yo no tengo redes sociales porque no creo en ellas”, algo que me pareció semejante a decir “no llevo paraguas porque no creo en la lluvia”. Será porque soy gallego y estoy más concienciado, pero mejor ser previsor… no vaya a ser que acabemos empapados.
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