Qué buena oportunidad nos da el verano para hacer buen un repaso de las peores actitudes a la hora de contratar una tarifa para nuestro móvil. Si queremos ahorrar en la factura del teléfono (algo muy interesante ya que somos el cuarto país más caro de Europa), hay una serie de debilidades en las que no debemos caer por el simple hecho de que estaremos pagando mucho más de lo que deberíamos.

Ahorrar es sinónimo de analizar la situación y encontrar un conjunto de soluciones mejores que la que tenemos contratada, para poder elegir la mejor según nuestros criterios.

Si no conseguimos esto, analizar y pensar un poco, lo que haremos será gastar demasiado dinero en algo que no es tan genial como nos lo había parecido ayer.

Pagar por lo que no se usa

Es el peor pecado, o al menos el que más se repite entre los usuarios. Ya sabemos que en España pagamos mucho por cada minuto de conversación, bastante más que la media de la Unión Europea, pero si además pagamos tarifas que cubren nuestras necesidades y las del vecino, mal acabaremos.

La tarifa móvil ideal creo que sería aquélla que te cobra exactamente por lo que usas, ni más ni menos, y eso con una relación calidad de servicio/precio muy interesante.

Lo ideal es que si no hablas, no pagas, pero si estás pagando unas cuotas mensuales que te obligan a consumir minutos y megas, o bien que sirven para que cuando llames, tu minuto sea más barato que el de quien tienes al lado… Al final lo que estás haciendo es pagar más dinero del que deberías por un servicio que no te termina de satisfacer.

Financiar el 4G cuando no es del todo funcional

Eres de los primeros en disponer de un servicio del que sabes poco, pero además no está completo. La verdad es que los vídeos se descargan que da gusto, o al menos eso quieres creer, porque no estás midiendo todo el tiempo la velocidad de descarga. Y para el servicio que te da, hasta lo ves como una ganga. La verdad es que estás financiando parte del despliegue 4G en España, pagando a precio de oro un servicio incipiente y que no puedes explotar en todo su potencial.

Quizás también te pasó cuando te compraste aquel smartphone revolucionario, lo nunca visto, que hacía a la gente girar la cabeza para verlo. Ese mismo que cada año o dos saca una nueva versión que hace que pienses que el anterior es decadente. También puede ser que financiaras un producto no del todo evolucionado. Estás acostumbrado, pero eso no quiere decir que estés haciendo las cosas bien.

Firmar la permanencia, porque total...

Total, en uno o dos años no vas a necesitar nada más, porque están cubriendo con creces tus necesidades. Incluso si hablas el doble y navegas el triple, te va a sobrar tarifa por todos los lados. Estás seguro de que las condiciones que te están ofreciendo son estupendas, más que sobradas, y por eso no tiene nada de particular permanecer atado un par de años a tu compañía de siempre.

La permanencia es un contrato que firmamos con la compañía conforme al cual vamos a pagar, llueva o truene, esa cantidad que ahora está tan bien, pero que en unos meses a lo mejor vemos como muy altaDe esta forma, mientras sigues pagando, la compañía se asegura unos ingresos muy interesantes, constantes, e incluso puede sacar un buen pico por ese móvil tan chulo que te han dado y que vas a pagar al doble de su valor de mercado.

La permanencia no es un favor que nos hace la compañía operadora. Es un contrato que firmamos con ellos conforme al cual vamos a pagar, llueva o truene, esa cantidad que ahora está tan bien, pero que en unos meses a lo mejor vemos como muy alta. O más alta de lo deseable. Este pecado es el mismo que el primero que comentamos, pero con el añadido de que firmamos un consentimiento por uno o dos años, conformes a pagar sin fallo.

¿Vemos lo preocupante del tema? ¿Y si en ese tiempo encuentras una tarifa mejor? ¿Y si te arrepientes, o dejas de necesitar tanto servicio? ¿Y si te has equivocado? A lo mejor no lo reconoces, pero ese es otro pecado que no tiene que ver con la telefonía móvil.

No conocer nuestros propios hábitos de consumo

Te dejas llevar por las ofertas y la deslumbrante luz de los neones. Si el anuncio dice que no hay nada mejor y más barato, será verdad. Yo no creo que seas tan ingenuo, ni que haya que ir a tanto extremo, sino que simplemente no te has parado a analizar tus hábitos de consumo. Siendo honestos, no sabes cuánto gastas al mes en móvil y datos. Es decir, sí que sabes cuánto pagas (espero), pero no sabes cuántas llamadas has hecho, cuántos minutos cada una, cuántos megas te has descargado este mes y el pasado, y el otro. No sabrías decirme cuánto dinero dedicas, dentro de la factura, a datos y a voz. Me refiero a hacerlo sin mirar la factura, una aproximación.

Si no sabes cuánto consumes, difícilmente vas a poder encontrar la mejor tarifa móvil. Tienes que pararte a analizar, si quieres ahorrar. Es algo un poco tedioso, pero si con eso te ahorras 5, 10, 15 o 25 euros al mes en la factura del móvil, ¿no merecerá la pena?

No creas que digo 25 euros al mes porque queda muy bien: esa cantidad es real porque yo pasé de pagar 42 euros mensuales a pagar 17, y aunque no pago una constante cada mes, sí que mis facturas oscilan entre los 17 y los 20 euros mensuales. Y tengo pruebas, por supuesto, de que no he perdido en servicio: sigo usando lo mismo que antes, o incluso algo más en datos.

"Hay que tener un bono de datos"

Es lo normal, si no, ¿para qué tienes un smartphone? No es necesario tener un bono de datos para el móvil, ya que éstos son capaces de conectarse a la wifi, y de hecho podrán funcionar mejor y consumir menos batería. Puedes tener un bono de datos, claro, pero entonces a lo mejor no necesitas 2 GB, sino que con 300 MB es más que suficiente.

El problema es si quieres estar siempre conectado, cabizbajo mientras caminas, como si fueses uno más de esa nueva especie de caminantes que se da en las grandes ciudadesEl problema es si quieres estar siempre conectado, siempre viendo tus redes sociales, cabizbajo mientras caminas, como si fueses uno más de esa nueva especie de caminantes que se da en las grandes y no tan grandes ciudades.

Si eres un zombi de la tecnología, lógicamente querrás gastar en un bono de datos potente. Te servirá para no perder detalle de tus redes sociales, aunque pierdas detalle de la vida real. Pero estarás enterado de lo último.

Este pecado me recuerda poderosamente a ese otro capital que se llama avaricia, solo que no se atesoran riquezas, sino que se atesoran momentos en las redes sociales. Habrá quien necesite un bono de datos potente, habrá quien no, habrá quien quiera pagarlo y pueda hacerlo y habrá quien se quite de otros gastos para darse el gustazo. Pero es un concepto en el que sí se puede ahorrar, si estás interesado en ello.

Esteban Viso es analista de iAhorro.