El mito del azar y los emprendedores: por qué la suerte nunca te hará rico

Cuando un emprendedor triunfa, ¿es porque ha sido afortunado? Si una empresa fracasa, ¿puede ser debido a la mala suerte? No, todo está en tu trabajo

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La última vez que me sentí tentado de darle una colleja a alguien fue tras escuchar la frase “te envidio Miguel, eres un tío con suerte”.

Me contuve, claro. Se trataba de una frase que ya había escuchado en múltiples ocasiones, y quien lo decía no tenía ni idea de mi situación real ni del contexto. Mi interlocutor era otro emprendedor, y se refería al 'éxito' de Red Karaoke, la empresa que fundé con mi hermano Richard hace ya una década. Estábamos en 2014, y en aquel momento nuestra 'startup' vivía en el alambre tras pasar su trago más amargo: acabábamos de salvarla del colapso, pero aún estaba en la UCI, y mi hermano y yo llevábamos muchos meses sin cobrar, tras haber invertido en la empresa todos nuestros ahorros y diez años de nuestras vidas.

¿Suerte? Desde luego no me sentía para nada afortunado en aquel momento. Fue entonces cuando empecé a reflexionar sobre el papel de la suerte, la buena y la mala, en la creación de empresas. Cuando un emprendedor triunfa, ¿es porque ha sido afortunado? Si una empresa fracasa, ¿puede ser debido a la mala suerte? ¿Es el azar un factor clave a considerar en el devenir de una empresa?

Empecé a estudiar el fenómeno y a analizarlo. A preguntar a otros. Me di cuenta que siempre que alguien daba un 'pelotazo' empresarial, la 'baraka' del emprendedor se convertía en algo mítico. Brian Chesky, co-fundador de Airbnb, afirmó que su “éxito repentino” le llegó tras 1.000 días de duro trabajo e incertidumbres, supongo que cansado de escuchar memeces sobre su buena fortuna.

¿Los emprendedores creen en la suerte?

Este tema no deja indiferente a nadie, todo el mundo parece tener fuertes convicciones al respecto. En mis clases sobre emprendimiento en ISDI siempre se genera un enconado debate cuando lanzo la pregunta, y muchos alumnos aseguran que sin suerte no se puede triunfar en los negocios. Tengo amigos emprendedores a los que admiro, como Juan Domínguez, Nacho de Pinedo o Eneko Knorr, que defienden con encono la gran importancia de la suerte al emprender.

Yo, en cambio, he llegado a la conclusión de que la suerte apenas tiene impacto alguno en el devenir de una empresa

Incluso he llevado a cabo una encuesta a través de Twitter, en la que han participado 168 personas, y que no deja lugar a dudas: el 70% de los emprendedores creen que la suerte es un factor importante en el éxito o fracaso al emprender.

¿De verdad que el 70% de los emprendedores creen que crear empresas es una especie de lotería? Parece que sí…

Yo, en cambio, he llegado a la conclusión de que la suerte apenas tiene impacto alguno en el devenir de una empresa. Si creyese lo contrario, si pensase que la suerte va a decidir mi futuro como emprendedor, jamás hubiera creado una empresa, del mismo modo que nunca juego a la Lotería: por no ir contra la estadística, que dice que 9 de cada 10 'startups' no llegan ni a los tres años de vida.

Ojo, no niego que la suerte o el azar puedan tener un cierto impacto en las empresas. La suerte, el azar, las casualidades… da igual como lo queramos llamar, es algo que está ahí y nos afecta a todos en un momento u otro. Sin embargo, yo creo que el azar tiene un impacto mínimo en las empresas en el largo plazo. Una empresa es algo destinado a durar muchos años, y ahí la suerte ya no es más que una anécdota.

El azar en el deporte y el juego

Fijémonos por ejemplo en el deporte. Los rivales tienen mucha fortuna cuando ganan, y nosotros mala sombra cuando perdemos. Pero, ¿es esto real o es sólo una forma sencilla de explicar algo mucho más complejo?

(iStock)
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En el ajedrez, por ejemplo, ¿tiene algún tipo de impacto la suerte? Yo he jugado muchos campeonatos de ajedrez, unos los he ganado y otros los he perdido, y la suerte no puede afectarte más allá de si hay un sorteo y te toca jugar con alguien mejor que tú. Pero durante la partida, o en el campeonato, no hay suerte que valga, porque los dos jugadores parten con los mismos elementos, y todo se desarrolla en un entorno controlado al 100%: el azar no te dará un alfil extra o te quitará un caballo. Creo que en esto podremos estar todos de acuerdo.

En el fútbol, en cambio, se acepta generalmente que la suerte es un elemento clave. Acepto que la suerte puede afectar de forma definitiva en un partido, o incluso en un campeonato corto por eliminatoria. Pero si hablamos de campeonatos con formato de liga (todos contra todos), y de largo plazo, entonces la importancia de la suerte se diluye, y lo que cuentan son otros elementos. ¿Puede la suerte decidir un partido? Por supuesto que sí. Pero en el largo plazo la suerte no es un factor relevante en los resultados deportivos.

¿Qué hay de los juegos de azar? Mi teoría es que en un mundo cada vez más tecnificado, y analizado hasta la náusea con técnicas de 'business intelligence' y 'big data'', ya ni siquiera los juegos de azar se ven influenciados por la suerte, siempre que hablemos de largo plazo.

Si echamos un moneda en una máquina tragaperras y nos toca algo, habremos tenido suerte. En realidad todo está controlado

Si echamos un moneda en una máquina tragaperras y nos toca algo, habremos tenido suerte. Pero a nadie se le escapa que, en realidad, las máquinas llevan una programación que controla con precisión absoluta cuándo y cómo deben dar un premio, cada cuántas monedas debe sonar la campana. Pero, ¿y las cartas? En los juegos de naipes no hay programación previa, todo es aleatorio, así que aquí el azar sí debe tener un impacto absoluto. Si jugamos a ver quién saca la carta más alta, sin duda será así. Pero si jugamos a juegos más complejos, la cosa no está tan clara. ¿Influye la suerte en el póker?

De nuevo la respuesta es sí en el corto plazo, y no si se considera un periodo de tiempo largo. A una sola mano de póker, o incluso una partida, la suerte puede influir. Pero, sin embargo, vemos cómo los jugadores profesionales de póker siempre ganan, y los campeonatos están copados por los mismos nombres. ¿Cuestión de suerte? Pues según afirma este artículo, no es así, la suerte sólo puede influir a corto pero en largo juegan otros muchos factores: talento, experiencia, formación…

El método científico en creación de empresas

El deporte y los juegos de azar se parecen a la creación de empresas en que se trata de entornos de gran incertidumbre, donde es casi imposible controlarlo todo, y donde eventos externos pueden cambiar la situación, para bien o para mal. Crear empresas es muy complicado. No es como el ajedrez, donde se puede controlar todo excepto al adversario. O como el póker, donde hay una cantidad de combinaciones finitas que, con las herramientas adecuadas, puedes calcular.

A una empresa le pueden afectar elementos externos como el mercado, la competencia, la situación económica, social o política, los precios de las materias primas, la evolución de la moneda y los tipos de interés, la legislación, y mil cosas más que pueden cambiar de repente, desde la contratación y gestión del personal hasta la financiación, pasando por el desarrollo del producto o servicio adecuado.

Por eso es fácil recurrir a la suerte como una explicación sencilla ante un evento inesperado. Y, sin embargo, nunca ha leído un análisis 'post mortem' serio que achaque a la mala suerte el cierre de una empresa. Un 'post mortem' es como una autopsia para empresas que han tenido que cerrar. E igual que las autopsias nos ayudan a entender la muerte, y por tanto a prevenirla, los 'post mortem' ayudan al emprendedor a no repetir los mismos errores en el futuro. Por eso es clave que, como las autopsias, los 'post morten' de las empresas se hagan con seriedad y rigor. Y ahí la suerte pinta poco, como recoge este artículo que, tras analizar 200 'post mortem', publicó una lista de las razones más frecuentes de fracaso de una startup. El artículo cita 24 razones… y ninguna de ellas es la suerte o el azar o el destino o los dioses o un mal de ojo.

En España, por desgracia, no hay mucha tradición de hacer 'post mortem'. O al menos, si se hacen, no se publican. En nuestro país el fracaso empresarial sigue estando estigmatizado, y nadie quiere cargar con la cruz de admitir públicamente que se ha equivocado. Es más fácil achacar a la mala suerte el fracaso: no era el momento, el entorno cambió… siempre se achaca todo a elementos externos, y es comprensible porque nadie quiere ver manchado su historial.

Yo en mi carrera como emprendedor he tenido éxito con cuatro empresas, que o bien son rentables o fueron vendidas recuperando con creces la inversión. Pero también he tenido varios fracasos, un total de cinco hasta ahora, con empresas que cerraron o con las que no conseguí recuperar mi inversión. No se me caen los anillos por reconocerlo, y de hecho he sido de los pocos que ha hablado públicamente de sus propios errores y los ha explicado en cursos, charlas y conferencias.

En España, por desgracia, no hay mucha tradición de hacer 'post mortem'. O al menos, si se hacen, no se publican

De todos esos fracasos empresariales hice mi propio 'post mortem' (sin publicarlos), para entender qué había fallado, y mi conclusión siempre es la misma: fueron mis errores lo que provocaron el cierre. Cada caso es distinto, pero todos fueron fallos provocados por falta de experiencia, falta de formación, poca preparación, precipitación en la toma de decisiones, análisis insuficiente, mala elección del equipo o los socios, decisiones estratégicas erróneas… básicamente, parece que cuanto más sabes, y más experiencia tienes, menos te afecta la mala suerte.

De hecho, soy un gran fan de aplicar el método científico a la creación de empresas. De aplicar análisis de datos en la toma decisiones. De realizar experimentos, test y estudios que ayuden a minimizar las posibilidades de error. El objetivo de todas estas técnicas no es otro que reducir la incertidumbre, y que cada paso a dar se haga con la máxima seguridad posible. Aún así, no puedes controlarlo todo, pero sí puedes incrementar las posibilidades de éxito. Y ahí es dónde está el truco: nadie te garantiza que vaya a salir bien, pero sí puedes intentar tener más posibilidades de que tu empresa funcione, con la adecuada combinación de elementos: experiencia, formación, equipo, financiación, metodología, análisis, socios…

Al final, se trata de ser como el jugador de póker profesional, o como el presidente de un gran club de fútbol: intentar controlar al máximo todos los elementos posibles, sabiendo que hoy podemos tener una mala mano, o perder un partido, pero sabiendo que en el largo plazo vamos a terminar ganando a la estadística. Como dice la sabiduría popular, hay que estar a dios rogando y con el mazo dando. O como decía el chiste, tú fíate de la Virgen y no corras.

Miguel A. Díez Ferreira es emprendedor y periodista. Ha cofundado múltiples empresas, entre ellas Ya.com, ISDI y Red Karaoke.

Tribuna

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