¿Visitas constantes al baño? Podría ser un síntoma de problemas en la próstata

No llegar a tiempo al lavabo o las infecciones de orina suelen ser otros indicios que nos indican que es hora de ir al médico. Las revisiones anuales son recomendables a partir de los 45

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PREGUNTA. Tengo 45 años y me despierto muchas noches con ganas de orinar. Me han dicho que puede ser un problema de próstata.

RESPUESTA. El síntoma de despertarse por la noche con ganas de orinar se denomina nocturia y, efectivamente, una de sus principales causas es la obstrucción prostática secundaria a la hiperplasia o crecimiento benigno de la próstata en los hombres a partir de los 45 años de edad. La próstata es una glándula localizada debajo de la vejiga, por lo tanto, su crecimiento puede producir una obstrucción a la salida de la orina, lo que dificulta el correcto vaciado de la vejiga. Esta alteración del vaciado vesical obliga al paciente a levantarse durante la noche en varias ocasiones, ya que siempre queda algo de orina dentro de la vejiga. Otra consecuencia de la obstrucción es que la vejiga debe vencer fuertes presiones por la obstrucción producida por la próstata, lo cual genera una hipertrofia o aumento del grosor de las paredes de la vejiga, conocido también como 'vejiga de lucha'. Esta hipertrofia de la pared vesical genera contracciones involuntarias (hiperactividad vesical) que, a pesar de que la vejiga no está totalmente llena de orina, produce un aumento de la frecuencia miccional.

P. A mi edad, ¿ya debería hacerme revisiones de la próstata cada año? ¿O es muy pronto?

R. Es recomendable iniciar las revisiones de próstata a partir de los 45-50 años por dos motivos: prevención del cáncer de próstata y controlar la aparición de la obstrucción secundaria al crecimiento de la próstata o hiperplasia benigna de próstata. La hiperplasia benigna de próstata es una de las patologías más frecuentes en los hombres a partir de los 45-50 años de edad. Su incidencia aumenta con la edad y está presente en aproximadamente el 50% de los hombres a partir de los 50 años de edad y en el 80% de los hombres de más de 80 años de edad.

Las revisiones de próstata suelen incluir una ecografía, una exploración física, una analítica de sangre y un cultivo de orina

Este crecimiento está relacionado, en gran medida, por los cambios en los niveles de la hormona testosterona, aunque influyen otros factores. Las revisiones de la próstata son llevadas a cabo por el especialista en urología y deben realizarse al menos una vez al año. Estas revisiones suelen incluir una ecografía reno-vesico-prostática para medir el tamaño de la glándula prostática y detectar otras alteraciones a nivel de la vejiga o riñones; una exploración física, haciendo énfasis en el tacto rectal o palpación de la próstata; flujometría, para medir el flujo de orina y descartar la obstrucción; analítica de sangre, para descartar el cáncer de próstata, y cultivo de orina, para descartar las infecciones de orina. Es importante destacar que la hipertrofia benigna de la próstata no guarda relación con el cáncer de próstata.

P. ¿Qué otros síntomas me indicarían que tengo problemas de próstata?

R. Disminución de la presión o chorro de la orina, aumento de la frecuencia de las micciones, deseo imperioso de orinar a pesar de no tener la vejiga llena, escapes de orina que pueden ser de urgencia (no llegar a tiempo al lavabo) o de esfuerzo (escapes que coinciden con la actividad física), sensación de no vaciar la vejiga completamente, escape de gotas de orina justo después de la micción, infecciones o sangre en la orina.

P. ¿Hay alternativas a pasar por el quirófano?

R. Es importante destacar que para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata en ningún caso debe extirparse la próstata. Se usan medicamentos, que relajan la próstata permitiendo un correcto vaciado de la vejiga, o se realiza un tratamiento quirúrgico (cirugía) cuando los farmacológicos no funcionan y dependiendo de la gravedad de los síntomas.

Los tratamientos quirúrgicos consisten en llevar a cabo una desobstrucción, eliminando primordialmente el adenoma o tejido glandular obstructivo (parte interna de la próstata) y respetando la integridad de su cápsula. Si imaginamos la próstata como una mandarina, esta tiene una parte interna, que corresponde al adenoma prostático, y una piel o corteza, que corresponde a la cápsula prostática. Es decir, se vacía parcialmente la mandarina, pero se preserva la cápsula, las vesículas seminales y se respetan los nervios relacionados con la erección.

Para llevar a cabo esta desobstrucción o extirpación del adenoma prostático obstructivo, existen múltiples técnicas. La elección de la técnica depende del tamaño de la próstata, la edad y los factores de riesgo del paciente. Recientemente, se ha introducido el Aquablation o hidroablación prostática robótica, que es un tratamiento mínimamente invasivo que consiste en la destrucción o ablación del tejido prostático mediante un chorro de agua (suero fisiológico) a temperatura ambiente y a gran velocidad, sin necesidad de incisiones (se hace a través de la uretra) y totalmente robotizada.

P. ¿Tendría consecuencias para mi vida sexual la operación de próstata?

R. Este procedimiento novedoso es muy preciso, ya que el cirujano planifica previamente la operación mediante un ecógrafo transrectal y establece los límites de las estructuras anatómicas importantes que se han de preservar. Una vez decidida la zona de ablación que se va a realizar, es un robot (sistema Aquabeam) el que la lleva a cabo de forma automática, lo que minimiza el error humano.

Dada la precisión milimétrica y el tipo de energía empleada (agua a temperatura ambiente), no se producen daños térmicos a las estructuras vecinas, por lo que no se ven afectadas en ningún caso la función eréctil ni la continencia urinaria. Este elevadísimo grado de precisión permite la preservación de la eyaculación anterógrada en hasta nueve de cada 10 casos. Recordemos que la mayoría de las técnicas empleadas para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata producen como efecto secundario la eyaculación retrógrada (el semen sale hacia la vejiga) o eyaculación seca en hasta un 80% de los casos, lo cual puede tener un impacto en la vida sexual.

Es una técnica muy segura y rápida en la que se reducen las complicaciones. El tiempo de ablación no supera habitualmente los cinco minutos y el tiempo quirúrgico total oscila entre 15-30 minutos. Todo esto permite que el paciente sea dado de alta en 48 horas sin sonda vesical.

*Si tienes alguna duda sobre la consulta resuelta y quieres más información, puedes contactar con el Hospital Quirónsalud Barcelona.

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