Más psicoterapia y menos pastillas

Ese es, ni más ni menos, el título del reciente estudio publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios en el número 100 de la revista

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    Ese es, ni más ni menos, el título del reciente estudio publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios en el número 100 de la revista OCU-Salud.

    En él, se intenta alertar acerca de la elevada cantidad de fármacos prescrita en nuestro país para el tratamiento de cuadros leves, sobre todo de tipo ansioso o depresivo, a pesar de que “la opción más exitosa y la que debe aplicarse en primer lugar es la psicoterapia…”

     El estudio de la OCU es bastante riguroso. Y ¿qué podemos desprender de él? ¿Medicarse es malo? Por supuesto que no. Pero sí que existen otras opciones, a veces mucho más validas, para el tratamiento de este tipo de trastornos.

    Entonces ¿por qué nos medicamos tanto? Los motivos son diversos y poderosos:

    En primer lugar, en la atención primaria sobre todo hay médicos. Y éstos como primera opción, suelen recetar medicamentos.

    ¿Qué hizo Penélope Cruz para poder seguir volando? Lo desconocemos

    Por otro lado, en nuestra sanidad pública no existen demasiadas opciones para un tratamiento psicológico, así que ¿cómo ofrecer lo que no se dispone?

    Y finalmente, están los pacientes. La mayoría desea soluciones rápidas. Con síntomas ansiosos o depresivos se pasa fatal. Si no, que se lo digan a Penélope Cruz que en 2007 hizo que aterrizase un avión a causa de una crisis ansiosa. De lo que no cabe duda es que sus síntomas debieron ser alarmantes, aunque también inevitables.

    ¿Qué hizo la actriz para poder seguir volando? ¿Se medicó, hizo terapia, se sumergió aún más en el budismo…? Lo desconocemos. La mayoría de personas optan por medicarse. Es más fácil y rápido. Se calman los síntomas, aunque esto no acaba con el problema. A no ser que un tratamiento ayude a afrontar el miedo y erradicarlo para siempre.

    Algunos datos para la alarma: así es como las causas de la sobremedicación están servidas. Pero ¿conocemos las proporciones o los riesgos del consumo?
    Hay que generar mayor acceso al tratamiento psicológico y dotarle de más recursos
    Según datos muy recientes del gran proyecto europeo Contribution to the World Mental Health Surveys Iniciative más de 32 millones de europeos padecieron el pasado año un trastorno mental. De ellos, 22 millones tuvieron un trastorno de ansiedad y 12 millones, del estado de ánimo. Si la primera opción de tratamiento es la medicación ¿no afrontan los países un gasto desmesurado? ¿Sabemos controlar el uso de estos fármacos?

    Parece que no. Un reciente estudio del Instituto Nacional de Salud estadounidense, concluye que en ese país diariamente 2.500 jóvenes entre 12 y 17 años se inician en el consumo de ansiolíticos.  Se advierte de los riesgos de adicción. Aprenden que es mucho más sencillo evitar la ansiedad con fármacos que desarrollar estrategias internas para controlarla.

    Caer es muy fácil. En el fondo todos conocemos historias de “pobres” hombres y mujeres a los que un día la medicación les sirvió de alivio pero al final, les atrapó. Marilyn Monroe, Carmina Ordoñez, Michael Jackson y muchos más dependieron de los fármacos… hasta la muerte.

    Por todo esto, el informe de la OCU incide en la necesidad de concienciar sobre la prescripción y uso responsable de medicamentos; sobre todo ansiolíticos y antidepresivos. También en la urgencia de generar mayor acceso al tratamiento psicológico y más recursos para este fin.

    Muchos pensarán ¿pero esto no supone más gasto? Pues no. Un riguroso informe de la London School of Economics, The Depression Report, incide en las ventajas sociales y económicas de la implantación de servicios como éstos. Este estudio y la sobrada evidencia científica que avala el tratamiento psicológico como primera elección para trastornos de ansiedad y depresión, sirvió de base a la reforma del sistema sanitario emprendida en Reino Unido hace 3 años. La atención psicológica se incorporó a los Servicios de Atención Primaria.

    Se opta más por la psicoterapia y también por técnicas como la meditación o el yoga

    Y según parece los resultados de estas medidas están siendo muy favorables. Se aprecia reducción en el gasto público y en bajas laborales por esta causa. Son datos muy importantes.

    Mirando al futuro: ¿Y nosotros? ¿Estamos lejos de la experiencia inglesa? Pudiera parecer que sí. Crisis, recortes, listas de espera de cuatro meses en salud mental, medicación como prescripción común…Pero no. Estamos avanzando.

    Cada vez hay más información y se orienta mejor sobre los tratamientos adecuados a cada caso. Se opta más por la psicoterapia y también por técnicas como meditación o yoga, cuya efectividad en casos leves parece hoy bastante contrastada.

    También avanzamos en prevención. Cada vez hay más guías dirigidas a prevenir y controlar el estrés y la depresión. Destaca la publicada por la Junta de Andalucía y dirigida a clínicos, trabajadores y empresas. Existen otras muchas publicaciones de fácil acceso y páginas muy interesantes en la web.

    La medicación es a veces imprescindible, pero nos medicamos de más

    Así mismo, empiezan a crearse unidades especializadas en ansiedad y depresión. El Hospital del Mar de Barcelona acaba de abrir la primera unidad pública especializada en ansiedad.

    Mejoramos, pero aún queda mucho por hacer. Las líneas que sugiere la OCU son claves. Aunque también lo es tener claro que la medicación a veces es imprescindible. Pero es un hecho que medicamos de más. Con frecuencia podríamos desarrollar estrategias para reparar el malestar con medios propios. Entonces ¿Por qué dejar que ese trabajo lo haga una pastilla?

    Cada caso requiere orientación propia. Hasta el mismo Freud, sufrió de ataques de pánico. El psicoanálisis no le evitó padecerlos. Claro está que la investigación actual aboga por técnicas de corte más cognitivo conductual para tratar este tipo de trastornos. Quizás sea esa la explicación de por qué Woody Allen sigue padeciendo todo tipo de fobias y manías. Su caso parece grave, tal vez él sí que deba medicarse.

    ANEXO:

    (1)    http://www.ocu.org/ocu-salud/

    (2)    http://eprints.lse.ac.uk/818/1/DEPRESSION_REPORT_LAYARD.pdf

    (3)    http://www.eu-wmh.org/

    (4)    http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/library/plantillas/externa.asp?pag=/contenidos/servicios/empleo/SaludMental_Empleo_GuiaTrabajadores.pdf

    (5)    http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/library/plantillas/externa.asp?pag=/contenidos/servicios/empleo/SaludMental_Empleo_GuiaProfesionalesSanitarios.pdf

    (6)    http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/library/plantillas/externa.asp?pag=/contenidos/servicios/empleo/SaludMental_Empleo_GuiaEmpleadores.pdf

    (7)    http://destres.wordpress.com/category/noticias-de-estres/

    (8)    http://www.todosobrelaansiedad.com/category/tratamientos/

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