Hawái ofrece a los mendigos billetes de avión para que se marchen

La pasada semana, el estado americano de Hawái aprobó la creación de un fondo destinado a facilitar la “operación salida” de los mendigos

Foto: La pobreza es uno de los grandes problemas del archipiélago hawaiano. (Corbis)
La pobreza es uno de los grandes problemas del archipiélago hawaiano. (Corbis)

No es la primera vez que se aprueba una medida semejante y, lamentablemente, no parece que vaya a ser la última. La pasada semana, el estado americano de Hawái aprobó la creación de un fondo destinado a la “operación salida” de los mendigos que habitan en el archipiélago, según informó Civil Beat, periódico local de Honolulu, capital hawaiana. El programa de prueba, que por ahora durará tres años, estará financiado por una cantidad de 100.000 dólares (unos 75.000 euros) con los que se pagará a los mendigos los billetes de avión o de barco que los devuelvan a sus hogares, y que estos podrán solicitar de manera voluntaria.

El objetivo no es otro que ahorrar a las arcas públicas de la seguridad social del estado una cantidad que se estima puede alcanzar varios millones de dólares en comida, albergues y cobertura médica. Como indican los legisladores, la pobreza es un problema endémico del archipiélago que se ha agravado durante los últimos años. Con esta ley, argumentan sus defensores, los inmigrantes tendrán la posibilidad de volver a empezar desde cero en lo que califican “un ambiente más favorecedor”. Eso sí, lejos de Hawái.

La cantidad de dinero para los sin techo locales es limitadaUna de las principales impulsoras del proyecto, la representante demócrata de la Cámara de Representantes de Hawái Rida Cabanilla se quejaba de que “el cuidado de los mendigos se había terminado convirtiendo en una pequeña industria local” financiada por fondos públicos y que, aunque los mendigos volviesen al cabo de unos meses, el ahorro económico sería significativo. Sin embargo, también añadía que esta ley ayudaría a los emigrantes a retornar con sus familias. John Mizuno, compañero de Cabanilla, recordaba que la mezcla del buen clima de Hawái con “un sistema de protección generoso” producía un efecto llamada que favorecía el crecimiento de la población desfavorecida. “Pero la cantidad de dinero para los sin techo locales es limitado”, añadía el demócrata.

“Mentalmente sanos y limpios”

En la ley se reflejan cuáles son las exigencias para poder optar a uno de estos billetes sin vuelta. En primer lugar, los aspirantes deberán aportar un documento con su historia personal en la que se refleje si han tenido antecedentes penales; justificar que se encuentran mentalmente sanos y, por si fuera poco, mantener “una suficiente higiene personal”. Para evitar financiar continuamente los regresos al hogar de los viajeros de las islas, el programa tan sólo admite un viaje de vuelta.

No se está haciendo más que trasladar el problema de la mendicidad a otras ciudadesEl proyecto será llevado a cabo por el Departamento de Servicios Humanos del estado americano, que mantiene sus reservas sobre la auténtica utilidad de dicho programa. Patricia McManaman, directora del Departamento de Servicios Humanos, señaló su preocupación por el “lenguaje prescriptivo” que empleaba el borrador de la ley y la necesidad de realizar una historia personal para optar a dichos billetes. McManaman calificó la cláusula referente a la higiene del solicitante como “un innecesario e inapropiado estereotipo”.

Además, la portavoz de dicho departamento, Kayla Rosenfeld, reconocía otro de los problemas de esta nueva legislación: “Somos conscientes de que este programa es una invitación a comprar un ticket sin retorno para Hawái, sabiendo que el vuelo de retorno a casa está garantizado”. Además, dicho departamento ha manifestado que la inversión inicial es demasiado baja para alcanzar con los objetivos planteados.

Quitándose un problema de encima

No se trata del primer estado americano en llevar a cabo una medida semejante. En el último lustro, ciudades como Nueva York, Baton Rouge o San Francisco habían intentado solucionar el problema de la pobreza local a través de programas semejantes, pero los resultados no han sido los esperados y dichas decisiones han sido criticadas con dureza. Como afirmaba el CEO de Partnership for the Homeless Arnold S. Cohen a The New York Times, de esta manera, “no se está haciendo más que trasladar el problema de la mendicidad a otras ciudades”.

Aunque los defensores de la medida intenten justificar su aplicación afirmando que el retorno a casa favorecerá a los sin techo, el inequívoco interés económico del asunto sugiere que lo que se está intentando llevar a cabo en estas ciudades no es otra cosa que una “limpieza”. En cuanto que la única inversión realizada por Hawái se encuentra en un billete de vuelta a casa, y no en ningún programa que intente reinsertar en la sociedad a aquellos que más lo necesitan, no parece que sea el futuro de los mendigos lo que quita el sueño cada noche a los legisladores demócratas hawaianos
Empecemos por los principios
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