Los sentimientos encontrados que produce la maternidad

La experiencia de la maternidad produce un cambio profundo en la mujer. Las madres suelen decir que durante un tiempo se sienten desorientadas, con muchos sentimientos

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    La experiencia de la maternidad produce un cambio profundo en la mujer. Las madres suelen decir que durante un tiempo se sienten desorientadas, con muchos sentimientos intensos y contradictorios que a veces las desbordan, y que encuentran poco espacio para ser expresados.

    En nuestra cultura occidental las mujeres suelen entrar en contacto con el mundo de la maternidad ya de adultas y sin muchas experiencias previas. Muchas cogen por primera vez un bebé en sus brazos cuando han dado a luz el suyo, en la mayoría de cursos de preparación al parto se habla del embarazo, de qué ocurrirá durante el nacimiento o de cómo reconocer las contracciones, la respiración, etc… como si todo acabara una vez que se da a luz. Nadie cuenta qué pasa cuando la nueva madre llega a casa con su bebé, qué se va a encontrar y cómo se va a sentir.

    La mayoría de madres hablan de ‘enamoramiento’ con su bebé casi nada más verlo. Sienten una emoción y unas felicidad intensas. Algunas madres cuentan al recordar esos momentos:

    "Lloré de alegría, de emoción y de amor. No podía dejar de mirarle y de llorar. ¿Cómo se puede querer tanto a un hijo con tan sólo unos segundos de vida? Ese momento fue el más intenso, más bello, más puro y más feliz de mi vida.”

    La vida de los padres también cambia

    Este gran amor que nace casi de inmediato es el primer paso para formar un vínculo con tu hijo. Ese amor ayuda a la madre a que pueda identificarse con lo que le pasa a su bebé, a comprenderlo, a empatizar con él y a asumir la gran tarea que comienza.

    Pero el bebé no es el único miembro de la familia que se enfrenta a un nuevo mundo. La vida de los padres también cambia. Tras ese gran momento del nacimiento, empiezan a sentir el cansancio que supone no dormir una noche seguida: los primeros meses el bebé no distingue el día de la noche y cada dos o tres horas hay que darle de comer. Esto se une además con que la madre ha de recuperarse físicamente tras el parto. Este cansancio intenso que experimentan las madres hace más difícil su tarea. La salud de su bebé y el gran amor que sienten por él hará que sigan adelante anteponiendo las necesidades de su hijo a las suyas.

    “Me sentía agotada, pensaba cada día que no podría con ello. Me levantaba por la noche, le daba de comer, le cambiaba el pañal y cuando me quería dar cuenta, otra vez tenía que comer. Por las noches me enfadaba, necesitaba descansar y no podía, estaba de mal humor y eso me hacía sentir culpable. Muchas noches lloraba con mi hija, ¿por qué no me dijo nadie que sería tan difícil? ¿Por qué me siento así? Se supone que debía estar contenta, yo deseaba tener un hijo”.

    Normalmente, a los pocos días el padre vuelve a su rutina laboral y es la madre la que se queda en casa cuidando del bebé. Durante esta época hay momentos en que pueden sentirse solas, perdidas y desorientadas. A veces se comparan con sus parejas y sienten que tienen más mérito que ellas, ya que ganan dinero fuera de casa y cuando llegan se sienten de mejor humor.

    La vida de mi pareja es más interesante que la mía

    Si antes de dar a luz trabajaban tendrán que adaptarse a pasar muchas horas en casa con su hijo a un ritmo diferente al acostumbrado y a veces con la sensación de no haber hecho nada especial ese día. Vivimos en una sociedad donde ser madre no está valorado lo suficiente y todo el esfuerzo que supone puede parecer poca cosa en relación a otros  trabajos.

    “Pasaba el día  sin hablar con un adulto, rodeada de pañales, biberones….La vida de mi pareja me parecía más interesante que la mía. Me sentía rara paseando al bebé por el parque. Hace tan solo unas semanas estaba en la oficina trabajando, es como si mi mundo se hubiera parado de repente. Me sentía muy segura en mi trabajo pero con mi bebé dudaba todo el tiempo”.

    Para algunas madres será importante sentirse cerca de alguna mujer que la acompañe en la experiencia, ya sea su propia madre, una hermana o una amiga de confianza, pero este acompañamiento es para ayudar en lo que la madre vaya necesitando, ya que demasiados consejos pueden hacer que se sienta más insegura: lo que más necesita es tiempo, así como un lugar donde poder hablar de este acontecimiento  tan importante.

    Las mujeres necesitan también sentir cerca a su pareja y que ésta la acompañe en todo el proceso de crianza, necesita saber que todos esos sentimientos de confusión, inseguridad… no sólo son normales, sino que son el comienzo de ser madre.

    Las expectativas de la madre

    A todo esto hemos de sumar las expectativas y fantasías que esta nueva mamá tenía antes de dar a luz. ¿Cómo se imaginaba a su bebé? ¿Cómo se imaginaba ella misma? Cuanta más diferencia haya entre la situación imaginada y la real más difícil será la experiencia.

    Trascurridos unos meses, después de haber pasado por momentos de soledad, de confusión y de incertidumbre, la madre comienza a comprender mejor a su bebé, a saber qué le pasa cuando llora, a calmarlo mejor. Y se da cuenta de que a medida que su bebé crece también lo hace su seguridad. Ahora podrá tomar más decisiones en relación a su hijo y sentirá menos dudas.

    A partir de entonces, las madres miraran hacia atrás y recordarán un mezcla de sentimiento, felicidad, placer, miedo, preocupación, cansancio…. Y, a pesar de todo, también dirán sin dudarlo que ha merecido la pena.

    “A medida que conocía más a mi bebé también me conocía más a mí misma. Antes me sentía juzgada todo el tiempo, ahora sé que no hay una única manera de hacer las cosas, que cada madre tiene la suya”

    “Antes dudaba todo el tiempo, leía algo y pensaba: eso tengo que hacerlo, luego me encontraba con una amiga y me decía justo lo contrario, ahora sé que se trata de experimentar para saber que funciona con tu hijo en cada momento.”

    “Ser madre me ha hecho sentir con el tiempo mejor, más fuerte, más segura, más centrada.”

    Todas estas emociones las experimentan muchas madres pero no todas tendrán las mismas sensaciones. Habrá muchos factores que influyan en cómo la madre va integrando lo que siente, desde cómo ha sido el embarazo, si ha sido o no deseado, la situación actual con su pareja, la ayuda de la que dispongan… hasta su propia historia.

    P.S. Gracias a todas las madres que generosamente me han mostrado sus sentimientos para poder escribir este artículo.                                                                                                                                                                                                                    

    Relación Padres e Hijos
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