Cuando el hijo deseado no llega

En nuestro blog sobre la relación entre padres e hijos, hemos dedicado artículos a las diferentes edades de los pequeños y a sus padres. Hemos hablado

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    En nuestro blog sobre la relación entre padres e hijos, hemos dedicado artículos a las diferentes edades de los pequeños y a sus padres. Hemos hablado de la etapa en la que se espera al bebé, de los primeros años de vida, de la primera y segunda infancia, de la adolescencia y hasta de la etapa de independencia de los hijos. También hemos dedicado artículos a las necesidades de los padres, y hasta las de los abuelos.

    Sin embargo, no hemos hablado todavía de la etapa en la que el hijo deseado todavía no ha llegado. Etapa en la que están presentes las expectativas de los futuros padres, y el deseo de maternidad y paternidad.

    Hay familias que ven aumentar la familia de forma relativamente rápida. Sin embargo hay parejas que viven la demora de esta llegada. Hay parejas que no consiguen el embarazo y no saben porqué.

    La infertilidad sólo se manifiesta cuando se ve frustrada la consecución de un embarazoCuando la pareja, en edad fértil, mantiene relaciones sexuales durante un año, sin utilizar métodos anticonceptivos, se considera que hay una dificultad en cuanto a la reproducción de forma natural. En este punto, la pareja no suele saber qué ocurre.

    Muchas parejas son fértiles y antes o después lograrán un embarazo; y otras parejas, no son fértiles, y no lo saben. Esto es debido a que la infertilidad sólo se manifiesta cuando se ve frustrada la consecución de un embarazo a través de las relaciones sexuales tras un tiempo razonable sin tomar medidas anticonceptivas.

    En este punto, pedir ayuda y consultar a los especialistas, como mínimo, puede despejar algunas dudas. Hay una parte del malestar que tiene que ver con la incertidumbre de la situación.

    Alteración del plan de vida trazado

    En España se estima una tasa de infertilidad del 17% en población en edad fértil.

    El autor Luis Llavona plantea que la infertilidad presenta un impacto estresante en la pareja, una crisis vital y la confrontación con una toma de decisiones compleja.

    Este autor habla de la alteración del plan de vida que la pareja se ha trazado. Parejas que desean ser padres jóvenes para dedicar a los hijos los años en los que más energía tienen. Y parejas que se plantean la paternidad en un momento posterior, tras la consecución de otros objetivos, como son los laborales o personales. En ambos casos se ve alterado el plan de vida que se habían trazado. Y asimilar lo que está ocurriendo y tomar decisiones con respecto a la situación real en la se encuentran, no es tarea fácil.

    El descubrimiento de la infertilidad supone un momento de crisis en la vida de la persona. Luis Llavona pone énfasis en que el deseo de tener un hijo y, más concretamente, el deseo de tener un hijo biológico, es la variable que determinará el impacto de la infertilidad en la persona y en la pareja.

    Si la pareja asume su infertilidad, ésta no es vivida como un problema personalLos profesionales de la salud están cada vez más concienciados de las dificultades emocionales que supone la infertilidad para una pareja. Es por esto, por lo que cada vez existen más equipos multidisciplinares que cuidan de las parejas en esta situación. Desde la psicología se ayuda a la pareja a optimizar sus puntos fuertes y a desarrollar los recursos emocionales que pueden faltar para enfrentarse al proceso.

    La pareja experimenta una frustración en el deseo de tener un hijo. Es un deseo importante, o meta de vida, que se ve frustrada por la incapacidad de procrear. El proceso emocional al que se enfrentan  consiste en elaborar el duelo por la expectativa de la maternidad y paternidad biológica, es decir, poco a poco ir asumiendo que lo que ellos pensaban que iba a ser, no va a poder ser. Y a partir de aquí, tomar decisiones.

    Cómo afrontar esta situación

    Esta crisis puede convertirse en grave o no. Dependerá de la capacidad de la persona para asumir la necesidad de cambio de su plan de vida, y la tolerancia a la frustración continuada por la no consecución del hijo biológico.

    Si la pareja va asumiendo su infertilidad y elabora el duelo que hemos comentado, la infertilidad no es vivida como un problema personal. Será un camino sin duda difícil, pero abordable y con un final feliz. Hay parejas que recurren a la donación de óvulos, espermatozoides o embriones. Y hay parejas que optan por la adopción.

    El impacto emocional de la infertilidad dependerá mucho de las diferencias individuales. Personas que tomen como medida de su masculinidad o feminidad su capacidad para procrear, es probable que vean su autoconcepto devaluado y tengan pensamientos de desvalorización personal. Les bajará la autoestima y tendrán sentimientos de inferioridad, baja confianza en sí mismos, pobre autoimagen,  y  se valorarán a sí mismos como incompletos o con algún defecto.

    Solo una parte presentan alteraciones psicológicas, como son depresión, trastornos de ansiedad, dificultades en la relación de pareja y reducción del interés sexual. Es en estos casos, en los que se hace necesario un tratamiento psicológico de ambas partes de la pareja.

    Psicoarganzuela

    Relación Padres e Hijos
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