Lo que no debes decirle al jefe en estas fiestas
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Lola García

Trabajo y sentido común

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Lo que no debes decirle al jefe en estas fiestas

Estamos en las fechas navideñas y todas o casi todas las empresas han celebrado fiestas con los empleados. Cada empresa tiene su personalidad a la hora

Estamos en las fechas navideñas y todas o casi todas las empresas han celebrado fiestas con los empleados. Cada empresa tiene su personalidad a la hora de celebrarlo. Existen las más prudentes que prefieren celebrarlas con una comida sin llegar a la noche, y en cambio otras son más tradicionales y respetan la noche para disfrutarla. Lo más original que he oído es una empresa del sector óptico  que tiene la tradición de que los empleados nuevos deben disfrazarse de ángeles para ganarse la cesta de navidad, además de la cena y bebida. Siempre se escuchan los típicos comentarios de los empleados que no quieren ir, pero que al final se apuntan. O aquellos que ponen excusas para no ir, y los motivos que exponen son: “esta noche me tengo que quedar yo con el niño” o “precisamente ese día no puedo… Es una pena porque me encantaría”.

No caigas en la trampa

En un principio, la gente es reacia porque al tratarse de trabajo, es mejor mantenerse al margen para no ofrecer una imagen fiestera o diferente a la que habitualmente se ofrece en la oficina. O aquellos que se sienten obligados a ir para no dar una imagen asocial, pero que en el fondo de su ser no les apetece nada. Siempre he pensado que este tipo de fiestas les gustan más a los que se sienten más involucrados en la empresa, que a aquellos que lo consideran únicamente como un “paga facturas”, como una vez escuché en el autobús a una pasajera. Existen también empresas más generosas que ofrecen catering y bebidas para que disfruten sus empleados, y otras más tacañas que si quieres ir a la cena tienes que pagarla, y a cambio te compensan con un regalo simbólico que recuerde ese momento entrañable.

Del trabajo se habla en las horas de oficina, y nunca de fiesta, sobre todo si vas herir el ego de tu jefeEstos eventos son momentos de disfrutar en común y de hablar de otras cosas que no sean el trabajo, pero también hay que tener cuidado cuando el alcohol sube, y deciden hablar con su jefe de aquellas cosas que nunca se atrevieron a contar en una reunión, o aquella queja latente que está anclada porque no se gestionó en su momento, y se aprovechan estas ocasiones para contarla. Las confesiones barnizadas de alcohol no son nada recomendables, y sobre todo si hieren el ego de tu jefe. Es decir, disfruta de la noche, pero no la utilices como el confesionario para contarle todo lo que no te gusta de él o de la empresa. O lo que es peor aún, aquellos jefes que aprovechan esas noches para preguntarles a sus colaboradores que le comenten con “sinceridad” que opinan de él, tanto sus aspectos positivos como negativos a nivel personal o profesional. No caigas en la trampa, no es el lugar adecuado para hablar de estos aspectos, aunque pueda resultar constructivo.

Ese tipo de comentarios deben trabajarse en el entorno de trabajo. Ya que el alcohol puede ser traicionero y decir lo que no debías. Y lo malo es que al día siguiente tienes que ir al trabajo y ver a tu jefe. Aprovecha esa noche para relacionarte con aquellas personas de la empresa que no sueles hablar habitualmente, o que hablas por teléfono pero no tienes ocasión de verlas a menudo. No obstante, si metes la pata tómatelo como una experiencia, y ya verás como al siguiente año eres más prudente. Aprovecho para felicitaros las fiestas, ¡y hasta la próxima!