Los grandes pensamientos de los jóvenes emprendedores
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Lola García

Trabajo y sentido común

Por

Los grandes pensamientos de los jóvenes emprendedores

El primer fin de semana de febrero de este año se inició en la Fundación Telefónica un encuentro dirigido a fomentar el autoempleo entre los jóvenes.

El primer fin de semana de febrero de este año se inició en la Fundación Telefónica un encuentro dirigido a fomentar el autoempleo entre los jóvenes. Siempre he contado historias de los demás, y ahora puedo contar cómo se ve la vida a través de los ojos de un grupo de chicos de 15 a 25 años.

Estos jóvenes comenzaron de manera proactiva con una idea que sueñan con emprender. Su primera dificultad fue la de conseguir ser aceptados en esta iniciativa, ya que se enviaron muchos proyectos, más de 500, y la gran mayoría de ellos tenían una enorme valía. Una vez consiguieron pasar la criba, hubieron de enfrentarse con el reto de poder en marcha esa idea que les rondaba la cabeza desde hacía tanto tiempo y que, a la hora de llevarla a la práctica exigía solventar muchas más dificultades de las que pensaban.

Tenían verdadera ilusión, un elemento imprescindible para que las cosas puedan salir adelante

Cada uno de los jóvenes explicó en qué consistía su proyecto y cómo iban a hacer para ponerlo en marcha. Me sorprendió como chicos tan jóvenes plantearan proyectos tan viables, pero más aun la enorme ilusión que ponían en él, y cómo se les encendía la mirada cuando explicaban su idea de negocio. Tenían verdadera ilusión, un elemento imprescindible para que las cosas puedan salir adelante.

Otros chicos prefirieron plantear proyectos con un fin benéfico, destinados a ayudar a los demás, la mayoría centrados en mejorar la calidad de vida de los ancianos. Una idea frecuente consistía en fomentar el deporte en los mayores, creando coreografías adaptadas a las edades de los ancianos de las residencias, de tal manera que movilizaran todo el cuerpo y ayudaran a activar la circulación sanguínea y a aumentar el estado de humor positivo. Cualquiera que haya visitado una residencia de ancianos sabe que la rutina de desayunos, comidas y teles no ayuda a mejorar la salud. Proponer actividades extra que permitan a las personas mayores evadirse y sentirse mejor físicamente en un solo instante es una gran iniciativa.

Lo más interesante, sin embargo, no es la naturaleza de los proyectos, sino la energía y la vitalidad que los jóvenes demostraban. Sentían una gran satisfacción a la hora de poder compartirlo con los demás y eso era muy evidente. Descubrieron que contando su idea y pidiendo sugerencias de mejora, desde la visión de los asistentes, su idea inicial podía transformarse en algo mucho mejor, creando más valor y viabilidad. El futuro les pertenece porque ponen toda la ilusión en lo que hacen.

No sólo existe la generación ni-ni. Gracias a estos chicos pude darme cuenta de que existe verdadero talento en los jóvenes y que, seguramente, gran parte de ellos sí son perseverantes y, si se rodean de gente con el mismo entusiasmo y con las mismas ganas de trabajar conseguirán tarde o temprano ser excelentes. emprendedores.