¿Qué hacemos con los trepas?
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Lola García

Trabajo y sentido común

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¿Qué hacemos con los trepas?

En momento de crisis, entre los becarios y los trepas no existe cabida en el mercado laboral para los trabajadores con experiencia y competencia. En un

En momento de crisis, entre los becarios y los trepas no existe cabida en el mercado laboral para los trabajadores con experiencia y competencia. En un principio, la figura del becario fue creada con el fin de fomentar la inserción laboral de los estudiantes sin experiencia. En la actualidad, se contratan becarios para que actúen como trabajadores con experiencia y competencia a coste menor que el mínimo interprofesional. Y si ese contrato se puede prorrogar hasta el infinito y más allá, mejor. 

Se ha desvirtuado la esencia y la buena fe con la que se creó este contrato que a todos en un momento dado nos ha ayudado tanto, pero eso, ayudado, no ser el fin para dejar de contratar a personas que realmente cumplen esas competencias y que tienen edades en las que quieren crean familias o vivir independientes. 

Es necesario fomentar el empleo pero no a costa de los débiles. ¿Qué podemos hacer con esta situación?, esperar a que las personas que tengan el poder de decisión sean capaces de ver a las personas no solamente como cifras o proceso de trabajo, sino como personas, y hacer el correcto uso de los tipos de contratación para el fin para el que fueron creados. Las organizaciones son las personas que habitan en ellas, no los logotipos. ¡Ay, becarios, divino tesoro! 

Cuidado con los trepas

Luego existe la figura del trepa. Estos son peores, porque son ellos mismos lo que provocan situaciones de competición y juego sucio con el único fin de sobresalir ante los demás. La experta en psicología Mª Jesús Álava Reyes dice que todos nacemos con un temperamento, y poco a poco vamos conformando nuestro carácter. No vamos a entrar en el eterno debate de si influye más nuestra herencia genética o el medio que nos rodea. Lo que está claro es que todos somos únicos y nacemos diferentes, pero el medio, las costumbres, la cultura que nos rodea… van influyendo en nosotros, hasta el punto de modelar algunos de nuestros rasgos más significativos. 

El trepa se cree autosuficiente y habitualmente tiene un alto concepto de sí mismoHay personas cuyo único objetivo en la vida es destacar sobre los demás. Se entregan hasta el límite en una carrera, seguramente equivocada, cuyo objetivo es ser siempre los protagonistas. En su camino utilizan todas las estrategias y recursos que les pueden acercar a sus metas. Son los llamados trepas, por algunos tan temidos y por otros tan admirados. El trepa habitualmente resulta avasallador. No repara en los medios, todo está subordinado a su fin. Generalmente no es buen compañero, aunque puede realizar alianzas estratégicas en algunos momentos, y unirse entonces a determinadas personas que pueden ayudarle o servirle de trampolín para alcanzar sus objetivos. Una vez alcanzados, con una frialdad que puede parecer inhumana, es capaz de dejar tirados a los que hasta entonces eran sus aliados, si cree que ya no los necesita. 

Cuando tienes un trepa delante es muy difícil hacerle razonar. Su escala de valores es tan singular y tan relajada que no puedes llegar a puntos de encuentro. Generalmente el trepa esconde sus auténticos objetivos. Utiliza el engaño y la manipulación. Tiende a ser más fuerte y perseverante. Se cree autosuficiente y habitualmente tiene un alto concepto de sí mismo. Cuando un trepa quiere aprender determinadas técnicas de manipular mejor, para envolver a los que les rodean y conseguir sus objetivos, se nos plantea –sin duda– un problema importante. Desgraciadamente, hoy en día, la falta de puestos de trabajo hace que aumenten este tipo de perfiles. ¿Os acordáis del que hacía huelga japonesa? Pues resulta que va todos los días en traje a la oficina sabiendo que sus compañeros van vestidos informales ya que la empresa en época de verano permite ir informal toda la semana, además de la reducción de jornada. Es decir, quiere seguir marcando la diferencia para obtener su objetivo, trepar por encima de todo.