Es el momento de profesionalizar las universidades y que las gestionen gestores y líderes. Es hora de que rindan cuentas, de que se les mida por sus actos y por variables tangibles
Estudiantes de bachillerato acceden a la Universidad Politécnica de Valencia durante la convocatoria extraordinaria de EBAU. (Europa Press/Jorge Gil)
La mar es compleja, mucha incertidumbre, mucha potencia y siempre te puede, por lo tanto, respeto, humildad y oficio para jugar con sus olas, y ¡ojo!, sin irritarla, si te vienes arriba, ella te situará en tu sitio en cualquier ola en cualquier fugaz instante.
La universidad también es muy compleja, pero su complejidad no emana de la incertidumbre sino de todo lo contrario, de su recalcitranteburocracia e inmovilidad. En la universidad habitan seres maravillosos que, hoy y siempre, han llenado nuestro mundo de innovación y progreso, pero estos seres de luz deben coexistir y luchar con una serie de señores oscuros que intentan gestionarla como si fuese su cortijo personal. Estos hombres de negro con medalla al pecho se han adueñado de ellas, son seres de miedo y oscuridad que intentan mantener su statu quo, ese, que ¡ya!, a día de hoy, es insostenible mantener, pero ellos lo tienen claro: “Morirán con las botas puestas y se llevarán por delante todo halo de luz y toda voz subversiva que no piense como ellos”. ¡Obvio!, ya sé que no todos no son así, soy consciente de que tenemos también ejemplos fantásticos pero, por desgracia, y para nuestra pena, son pocos y los tienen totalmente asfixiados y apartados.
Tal y como estamos actualmente en Europa y en España, perdiendo cada vez más nuestro nivel competitivo en general y ante China, Estados Unidos, Rusia e India de forma especial, es la hora de decir ¡basta! a estos señores oscuros que solo saben pedir y quejarse, pero que no tienen ninguna obligación ni responsabilidad sobre sus actos. Es hora de mirarlos y pedirles cuentas, es hora de que sean el mérito y los hechos los que les permitan mantener una posición de gestión y privilegios y, no el voto endogámico de sus adeptos a cambio de favores y limosnas. Es el momento de profesionalizar las universidades y que las gestionen gestores y líderes. Es hora de que rindan cuentas, de que se les mida por sus actos y por variables tangibles, que salgan de sus muros y que dejen de esconderse detrás del colectivo.
Necesitamos universidades públicas fuertes y competitivas, porque no existe mayor responsabilidad que, con el dinero de todos nosotros, gestionar el conocimiento y el capital humano de nuestro país. Y por supuesto, es hora de que dejen de quejarse y de compararse con el vecino, es hora de competir, de grandes alianzas, de grandes pactos, es la hora de rendir cuentas y ser responsable. El enemigo no son las universidades privadas ni las otras universidades públicas, dejen de mirar y pensar en pequeño y quítense las ojerizas. El enemigo se viste de Trump, Xi Jinping, Putin o Maduro, el enemigo está fuera y quieren arrasar con Occidente y con toda la libertad y estado de bienestar que se ha construido con tantos años de lucha y sangre.
Dejen de empujar hacia abajo las cabezas que, dentro y fuera de nuestros templos de conocimiento, que no vuestros cortijos, quieren brillar y competir, déjense de una vez de oscuridad y vuelvan a abrir las puertas del conocimiento, de la luz, de la razón y la crítica. Es el momento de la REILUSTRACIÓN, volvamos a la luz, abran las ventanas, ¡que entre el aire!
Para terminar con esta súplica, el viento de levante me ha traído a la cabeza a nuestro amado y admirado Federico, poco antes de su cobarde y terrorífico fusilamiento, así, que inspirándome en su figura y su ejemplo, finalizo con una frase que, a día de hoy, creo que él también diría con su característica valentía: “Yo seré de la universidad pública hasta la muerte, pero de una universidad libre e ilustrada”. ¡Salud, aire y agua!
*Paco Ávila, empresario.
La mar es compleja, mucha incertidumbre, mucha potencia y siempre te puede, por lo tanto, respeto, humildad y oficio para jugar con sus olas, y ¡ojo!, sin irritarla, si te vienes arriba, ella te situará en tu sitio en cualquier ola en cualquier fugaz instante.