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Todos los libros de 2018 serán obras maestras... salvo alguna cosa

Anda aún el año acomodándose en el calendario y ya hay muchas probabilidades de que nos caiga un libro el día de Reyes. Regalar libros es lo que sostiene esta industria, pues comprar libros para leerlos es una forma de masoquismo que está perdiendo fuerza.

Después de solicitar y leer varios boletines de novedades, me he dado cuenta de que 2018 va a ser el año de las obras maestras. No quedará sitio para nada más en la Historia de la literatura del siglo XXI que para lo que se publicó en 2018; vaya suerte la nuestra, amigos.

Lo bueno de las obras maestras es que ya las ha leído alguien, y por eso son obras maestras, porque el peso del juicio anticipado nos exime de leerlas, aunque no de regalarlas. Por lo menos dos veces.

Alguien -supongo que sus editores- ha leído ya todas las obras maestras de este 2018. Al amparo de las leyes que me voy inventando mientras las escribo, yo no necesitaré leer nada en absoluto en todo el año, solo hablar bien de cualquier libro que me echen.

Obras maestras

Díganme si no es una obra maestra 'Volverás a Región', de Juan Benet, que DeBolsillo recupera celebrando sus 50 años de no ser leída entera por nadie. Díganme que no es una obra maestra todo lo que publicó John Cheever, que el mismo sello reedita todo junto y a la vez para que nos dé un soponcio de maestría. Hasta sus 'Cartas' (Random House) son obras maestras, y eso que se perdieron los sellos con la saliva misma de John Cheever, saliva realmente única.

Díganme que no es una obra maestra 'Fractura' (Alfaguara), de Andrés Neuman. Nuestro autor lleva cinco años o más escribiendo una novela a la altura de 'El viajero del siglo' -que era su obra maestra sobre el siglo XIX-, pero ahora sobre el siglo XX. 'Fractura' lo dice bien claro: la historia de la literatura va a sufrir un esguince ahí mismito.

Tengan el cuajo de decirme que no es una obra maestra 'Lo que está y no se usa nos fulminará' (Random House), de Patricio Pron, que, aparte de ese título donde se revela que Zeus mismo ha susurrado sus relatos sublimes al autor, se nos vende con el eslogan “otra lección de sobriedad, ironía...” y no sé cuántas cosas más. ¡Otra lección! Qué pena que este libro perdiera el premio Ribera del Duero de Relato y no nos pudiera dar esa lección un año antes.

Más modestamente, Felisberto Hernández verá reunidos sus humildes cuentos en 'Relatos para piano' (Jus).

Obras maestras 2

Desde luego Virginie Despentes también tiene obra maestra: 'Vernon Subutex 3' (Random House), aunque su otra obra maestra, 'Teoría King Kong' (mismo sello), quizá sea un poco más obra maestra después de todo.

¿Qué obras maestras nos traen Seix Barral y Anagrama? Todas, elijan, da lo mismo lo que lean de Seix Barral o de Anagrama, todo son obras maestras. En el primer sello salen Ricardo Menéndez Salmón ('Homo Lubitz') y Mario Cuenca Sandoval ('El don de la fiebre'), amén de esa increíble basura que tiene que ser cualquier cosa que escriba Elisabeth Strout. En la era pos-Herralde de Anagrama tendremos un nuevo libro de Carlos Busqued, después del excelente y abrasivo 'Bajo este sol tremendo'; se titula 'Magnetizado'; un nuevo ensayo de Eloy Fernández Porta, cuyo título seguro que es fascinante; y una novela de Cristina Fallarás que se llama 'Honrarás a tu padre y a tu madre' y que no me interesa nada.

Los amigos solo hacen obras maestras

Los amigos solo hacen obras maestras y eso -sin género de duda- han firmado Rafael Reig con 'Para morir iguales' (Tusquets), Luna Miguel con 'El funeral de Lolita' (Lumen), Juan Soto Ivars con 'Crímenes del futuro' (Candaya) o Miguel Ángel Hernández con 'El dolor de los demás' (Anagrama). Cuando un amigo escriba una obra maestra de verdad, no va a haber manera de decírselo y que se lo crea.

De Bolaño, hablando de obras maestras incuestionables, nos llegan este año -vía Alfaguara- como cuatro o cinco reediciones. ¡Están lloviendo obras maestras!

No va a haber mucho sitio, entre tanta puñetera obra maestra, para obras maestras de autores jóvenes

No va a haber mucho sitio, entre tanta puñetera obra maestra, para obras maestras de autores jóvenes, como serán 'Para español, pulse 2' (Caballo de Troya), de Sara Cordón, 'Mandíbula' (Candaya), de Mónica Ojeda, o 'Las cuentas pendientes' (Salto de Página), de Ana Matallana Barahona; y no digamos para 'Contar es escuchar' (Círculo de Tiza), de Ursula K. Le Guin, prima segunda de Philip K. Dick (en realidad, no) que solo han leído los que leen ciencia ficción cuando su autor tiene alguna K en el nombre.

En fin, amigos: no digan “libro”, digan “obra maestra”; no digan no, digan sí. Todo son obras maestras, ¡sí!; salvo alguna cosa.

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