Del abraza a un 'hipster' al porno casero. Todas las proezas culturales de los Franco

Carmen Martínez-Bordiú visita Malasaña como reportera intrépida del '¡Hola!'. No es la primera vez que los Franco mutan en vanguardia cultural... con resultados estremecedores

Foto: Carmen Martínez-Bordiú, enviada especial en Malasaña.
Carmen Martínez-Bordiú, enviada especial en Malasaña.

En los últimos días hemos vivido un nuevo hito en la historia del periodismo de guerra. Enrique Meneses estuvo con los castristas en Sierra Maestra, Oriana Fallaci estuvo con los 'charlies' en Vietnam… y Carmen Martínez-Bordiú ha estado con los hipsters' en Malasaña. Oh, yeah.

La enviada especial de la revista '¡Hola!' lo ha explicado así en un estremecedor 'post' titulado 'Malasaña':

"¡Hola a todos! ¿Qué tal?

Creo que las lectoras que conocen bien Madrid se van a preguntar, ¿qué hago allí? Pues si la Reina Letizia va, ¿por qué yo no?

He querido ir adecuadamente y con una amiga, que es la que me hace las fotos. Es la primera vez que cojo este tipo de coche que os enseño en las fotos para moverme por Madrid. Aparecer subida en un 'skateboard' ya no era de mi edad, y tampoco llegué en bicicleta como fue mi primera intención. Me conformé con entrar en el bar y tomarme una caña… Pero lo que me gustó fue que supe lo que era ese fenómeno urbano cultural del movimiento 'hipster' y me senté en otro sitio para ver cómo se viste esta gente. Lo he pasado bárbaro. Os lo recomiendo".

Supe lo que era ese fenómeno cultural urbano del movimiento 'hipster' y me senté para ver cómo se viste esta gente. Lo he pasado bárbaro

Los lectores fieles del '¡Hola!' conocemos los titánicos esfuerzos de la revista para integrar en sociedad a los personajes que pueblan sus páginas. Y no es fácil. Del mismo modo que los gacetilleros de Versalles sudaban tinta china para convencer al lumpen de que María Antonieta era una mujer del pueblo, el '¡Hola!' se desvive para convencernos de que sus aristócratas, modelos y famosos son mujeres/hombres de hoy, hechos a sí mismos y rabiosamente independientes; criaturas libres que viven al margen de cualquier convencionalismo social.

Ejemplo de todo ello: el blog de Martínez-Bordiú en '¡Hola!' se llama 'Personal e intransferible'. En su última entrada, Carmen aparece fotografiada en un café malasañero con tablas de 'skate' por las paredes. Sí, amigos, más que la nieta de Franco parece una liberada de las Panteras Negras...

¡Lo 'hipster' ha muerto! ¡Viva lo erótico!

Carmen Martínez-Bordiú ha puesto (sin saberlo) el último clavo en el ataúd del 'hipsterismo' español. Y es que, cada vez que un miembro de la familia Franco se sube a la ola de lo que ellos entienden por cultura alternativa, la cosa acaba como el rosario de la aurora. Vale, no es sencillo para un Franco mutar en vanguardia urbana, pero esa es precisamente la gracia/lo interesante: la capacidad de la familia del Caudillo para generar paradojas culturales.

Mucho antes de que la 'nietísima' abrazara a un 'hipster', uno de sus hermanos (Francis) protagonizó una inmersión aún más épica en la cultura alternativa, tanto por el año de autos -en plena Transición, con el país en modo olla a presión y el legado franquista en el alero- como por el tipo de 'performance' cultural perpetrada: rodaje de películas eróticas en la granja de Franco. Sí, han leído bien...

Cada vez que un miembro del clan Franco se sube a la ola de la cultura alternativa, la cosa suele acabar como el rosario de la aurora

Los franquistas de verdad se desgañitaron esos años denunciando la barbarie moral de la democracia; un régimen, decían, decadente y con tendencia al atropello de los valores cristianos. Ocurre que los valores morales están muy bien, pero ganar dinero está todavía mejor, así que Francis Franco, administrador de los bienes familiares, alquiló la finca de Valdefuentes a unos productores de cine erótico y de bajo presupuesto. Recuerden: entre las intolerables libertades que nos trajo la democracia capitalista estuvo la del libre derecho a ganar toneladas de dinero con el destape cinematográfico.

La finca de Valdefuentes, situada en Arroyomolinos (sur de la Comunidad de Madrid), fue la granja de Francisco Franco, una explotación ganadera y agrícola con 200 vacas, miles de gallinas y 1.000 litros de leche producidos al día. Muerto el Generalísimo, sus herederos decidieron adaptar el chiringuito a los nuevos tiempos culturales.

Como recuerda Mariano Sánchez Soler en 'Los Franco SA', Francis Franco entró en contacto con la industria del cine tras ser contratado de asesor en una película sobre la decadencia del régimen: 'La escopeta nacional' (Luis García Berlanga, 1978). Entre las múltiples subtramas de ese desternillante filme, había una que parecía sacada de una trama del destape: la amante masoquista (Bábara Rey) de un ministro franquista (Antonio Ferrandís) es secuestrada por el hijo sátiro (José Luis López Vázquez) del marqués de Leguineche (Luis Escobar). Hipótesis: a Francis Franco se le iluminó la bombillita tras ver dicha escena...

La Cantudo, en la finca de Franco.
La Cantudo, en la finca de Franco.

"El coto predilecto de Franco se convirtió en un sorprendente plató de películas españolas más o menos sensuales. En plena apertura cinematográfica, las carnes y la morbosidad se abrieron en un lugar considerado en otro tiempo un santuario inviolable. Allí, en la propia capilla construida personalmente por el Generalísimo, donde consultó con el Altísimo, del que era Espada, tantas veces sus decisiones políticas, el nieto predilecto permitió que se rodaran películas calificadas 'S' (es decir, de contenido erótico) y de terror 'made in Spain", escribe Sánchez Soler.

Hablamos de 15 películas rodadas en tres meses en 1981. "Francis Franco llevaba directamente el asunto. Él hacía los contratos, e incluso apareció en el rodaje para saludar... Por mi experiencia, te diré que Francis es muy pesetero", contaba el cineasta Carlos Puerto en 'Los Franco SA'. Puerto rodó en Valdefuentes una pintoresca película llamada 'Historias burlescas: la vida, el amor y la muerte', interpretada por, entre otros, María José Cantudo y Héctor Alterio.

En una de las escenas del filme, una joven hacía el amor ante la mirada de un chimpancé; sí, suena descabellado y gratuito, pero tenía lógica argumental: la joven, ¡casada con un jugador del Real Madrid!, acababa dando a luz un precioso... monete. Superen eso, amigos. "El general Franco hubiera perdido su parsimonia gallega de saber que en su propiedad favorita, y en la iglesia que él mismo había diseñado, se iban a desarrollar escenas semejantes con mujeres desnudas, ritos satánicos y cantos apócrifos a la evolución de las especies, pero a la inversa", zanjaba Sánchez Soler en su libro. Lo dicho: la barbarie cultural democrática en todo su esplendor simiesco. Ríete tú de los titiriteros de Carmena

Dicen los resentidos que los Franco no hicieron nada por traer las libertades culturales a España. Pues bien: los 'hipsters' de hoy y los pornógrafos de ayer saben que eso no es más que propaganda marxista de medio pelo. Familia Franco, vanguardia cultural alternativa, ¡presente!         

Animales de compañía
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios