Hay un abogado en España que lo hace todo

La vida de Gonzalo Boye, letrado favorito del rojerío, llega al cine. Luces y sombras de un hombre que llegó de Chile y conoció la versión española del cielo... y del infierno

Foto: Gonzalo Boye, abogado
Gonzalo Boye, abogado
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Hoy en 'Pasapalabra': especial leguleyos.

Con la G: Nombre del abogado chileno que representó a algunas víctimas del 11-M: Gonzalo Boye

Con la B: Apellido del letrado que demandó a un ministro de asuntos exteriores israelí por crímenes contra la humanidad: Gonzalo Boye. 

Con la G: Nombre del picapleitos que lideró la querella contra la administración Bush por Guantánamo: Gonzalo Boye. 

Con la B: Apellido del abogado que defendió a Tania Sánchez: Gonzalo Boye. 

Con la G: Nombre del letrado del juez Elpidio Silva: Gonzalo Boye. 

Con la B: Apellido de uno de los abogados de Edward Snowden: Sí, lo han adivinado, Gonzalo Boye.

Resumiendo: hay un abogado (rojo) en España que lo hace todo. Así que solo era cuestión de tiempo que la vida de Gonzalo Boye llegara al cine: el documental 'Boye' se estrena ahora en el Atlántida Film Fest y el 29 de julio se verá en los cines y en Filmin.  

Hay un abogado en España que lo hace todo

¿Que cómo llegó Boye a convertirse en el abogado 'oficial' del rojerío tras llegar de Chile siendo un veinteañero sin conocimientos en derecho? Pues de un modo de lo más escabroso: a principios de los noventa, fue condenado junto a dos miembros del MIR -grupo armado contra el pinochetismo- por facilitar información a ETA sobre el empresario secuestrado Emiliano Revilla. Boye negó saber nada del asunto, pero fue condenado a 14 años de cárcel y pasó una larga temporada a la sombra. Boye dedica ahora buena parte del documental a intentar desmontar la sentencia. Así que una de dos: o Boye miente o Boye fue víctima de un error judicial descomunal.  

Boye aprovechó su estancia en prisión para estudiar derecho/aprender a defenderse. En un giro dramático de los acontecimientos, pasó de no tener ninguna fe en el Estado de derecho a defenderlo con uñas y dientes en el juicio del 11-M: contra los delirios conspiratorios. El cronista de 'El País' lo explicó así durante el proceso (2007): "Ayer, a eso de las cinco de la tarde, el abogado Boyé, que representa a una chilena cuyo marido murió en los trenes, se subió al estrado para defender sus conclusiones definitivas... Se puso a defender el Estado de derecho. El mismo Estado de derecho que a él le condenó por un delito tan feo, el mismo que le permitió estudiar la carrera en la cárcel y ejercer después". 

Portada de 'Mongolia'
Portada de 'Mongolia'

Otros dos apuntes para explicar la caída y auge de Boye y su renacimiento como guerrero judicial: es hiperactivo y el perfil bajo no va con él. Por si no fuera suficiente con todos los procesos judiciales nacionales e internacionales en los que está envuelto, resulta que todavía tiene tiempo para representar a la Federación Palestina de Fútbol en las asambleas de la FIFA y para ejercer de editor de la revista satírica Mongolia. ¿Cómo se quedan?

Tras ver el documental, quedé con Boye para tomar un café y comentar la jugada. 

PREGUNTA. Dice en la película que su padre era hiperactivo. Usted también, ¿no?

RESPUESTA. Sí, sí.

P. Está usted hasta en la sopa. ¿Cómo lleva la hiperactividad?

R. Es un problema, duermo pocas horas, trabajo mucho, hago muchas cosas a la vez... y la gente se agota mirándome. 

Cartel del filme
Cartel del filme

P. ¿Cuál es su rutina de trabajo?

R. Me levanto sobre las 5:30, leo la prensa, desayuno y me voy a trabajar. Y trabajo sin parar hasta las 7 u 8 de la tarde que vuelvo a casa. Y allí sigo leyendo y haciendo llamadas.

P. Dice también que hay dos tipos de personas: las que quieren subir al K2 y las que no. Usted es de los primeros. ¿Es una cuestión de carácter? Digo porque tras ser condenado por colaborar con ETA y pasar por la cárcel cualquiera diría que lo que le pediría el cuerpo sería el perfil bajo, pero optó usted por lo contrario. 

R. En realidad llevé una vida de perfil bajo hasta el juicio del 11-M, y a partir de ahí ya no tuve intimidad. A mí me gusta hacer cosas y me gustan los desafíos. 

P. ¿Cómo lleva estar tan expuesto? Expuesto a la crítica por su pasado -la condena- y por su presente: ser el abogado de un hombre al que EEUU quiere echar el guante: Snowden. 

Ningún abogado rechararía representar a Edward Snowden, pero eso significa también estar bajo el radar. Muchos te aman y muchos te odian

R. Ningún abogado rechazaría representar a Edward Snowden, pero eso significa también estar bajo el radar. Muchos te aman y muchos te odian. Ya estoy acostumbrado.

P.  Pasó de no tener fe en la justicia a defender el Estado de derecho en el juicio del 11-M...

R. El juicio del 11-M me devolvió la fe en muchas cosas, pero la praxis cotidiana también te la quita. Hay que mantener el equilibrio porque vivimos tiempos complejos en los que es difícil saber por dónde van los tiros. Mira los resultados electorales... La vida te da sorpresas todos los días. 

P. En la película le preguntan si cree que los miembros del MIR participaron en el secuestro de Revilla y dice no estar seguro, aunque cree que no. ¿Se sintió traicionado por el MIR que le acusó de estar en el ajo?

Si todo lo que tienen para criticarme es mi condena, en el fondo no tienen nada

R. Nunca nos permitieron cuestionar el testimonio de Ramiro Silva, que no se presentó al juicio. Más que traicionado me sentí dolido por un testimonio gratuito e innecesario que trastocó mi vida. 

P. ¿Cómo lleva cargar para siempre con el estigma de la condena? Cada vez que coge usted un caso alguien se lo recuerda...

R. Antes me cabreaba y ahora no: es todo tan absurdo que da hasta pena. Si todo lo que tienen para criticarme es eso, en el fondo no tienen nada. A estas alturas de la vida ya tengo caparazón para aguantarlo.

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