Así empezó todo: cuando negros y blancos se atrevieron a tocar juntos

Se publica una colección de retratos de Robert Crumb a los héroes anónimos que hace un siglo realizaron las primeras grabaciones de blues, jazz y country

Muchos son nombres caídos en el olvido, si es que alguna vez tuvieron alguien que los recordara. Anónimos hoy en día y, sin embargo, héroes. En la prehistoria de la música actual quisieron desahogarse, reír, ganarse algún penique y ligar -nada ha cambiado- a través de una guitarra, un piano, un banjo o una voz. Con ellos empezó todo y sin ellos no habría nada, o sería diferente. El dibujante Robert Crumb, con 'Héroes del Blues, Jazz y el Country', aglutina una serie de retratos de músicos de principios de siglo XX, cuando esos géneros primitivos sólo eran unas pequeñas raíces del gigantesco árbol centenario en el que hoy han desembocado.

¿Un libro o un disco? Es una obra de arte para tocar, leer, escuchar y comprender en el que se hace indisoluble el sentido de la vista con el del oído, porque también incluye un cd con 21 temas seleccionados por Crumb. Se escuchan retratos y se ven guitarras, banjos, armónicas, violines y pianos para entender cómo empezó todo y en qué ha terminado.

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Portada y contraportada del libro de Crumb.
Portada y contraportada del libro de Crumb.

 

Los protagonistas son músicos de segunda o tercera generación, posterior a los primeros gritos desgarradores de lamento que los esclavos africanos entonaban en los campos de trabajo. Blues: melancolía y aflicción narrada en inglés y acompañada por músicas espirituales de la cosecha propia y una repetición -para que sea claro el mensaje- de una estructura de doce compases. Sus depresivos llantos contrastaban con la simplicidad y alegría de los ritmos que traían de África, donde la felicidad les habían hecho componer siempre canciones de celebración a partir, normalmente, de un instrumento de percusión. Timbales o tambores no estaban bien vistos por una sociedad blanca que tenía a la guitarra, el violín o el piano como sus elementos más distintivos, de tal manera que las entonaciones tristes estaban mejor vistas si las acompañaban instrumentos de cuerdas procedentes de Europa.

Los negros blues, los blancos country

El blues, cosa de negros a partir de la mitad del siglo XIX, fue calando prudentemente en el corazón blanco y éstos lo invadieron con sus influencias de la música clásica traída del Viejo Continente: ritmos desenfrenados y alegres que un periodista del New York Times a principios del siglo pasado lo llamó jazz, por lo animoso. Una orgía de improvisación nunca vista antes entre blancos y negros. La música, ciega, unió sentimientos no importa de qué color (eso sí, a la hora de formar un grupo, cada uno por su lado). Tal desenfreno fue mal visto al principio por los más puritanos. Entretanto, el folk procedente de países como Irlanda fue mezclándose con géneros inmaduros como el blues y el gospel para dar como resultado el country.

 

Las pinturas de Crumb ponen de manifiesto que el blues era cosa de negros, el jazz de negros y blancos y el country de blancos. Una escala de tonalidades que se ha ido mezclando con el tiempo, conforme el árbol ha ido madurando.

Francia, España y sus esclavos

Ni franceses ni españoles podían imaginar que los esclavos que transportaban desnudos y hacinados en barcos hacia las tierras de cultivo que rodeaban el Misisipi serían los encargados de escribir una historia más larga que la de Francia y España en el delta del río que escucha el jolgorio de Nueva Orleans. La invasión terminó siendo a la inversa y fue el blues y jazz quien terminaron por ocupar prácticamente cada casa de Europa y del resto de continentes.

Así empezó todo: cuando negros y blancos se atrevieron a tocar juntos

Siendo Robert Crumb el principal creador y fundador del cómic underground norteamericano (a finales de los 60) resulta más sencillo pensar por qué quiso rebuscar e investigar sobre las primeras grabaciones, muchas descatalogadas, de sus géneros favoritos. También músico, en los 80 comenzó a pintar retratos a modo de cromo de estos artistas -los más desconocidos (undergrounds) eran los que más le atraían- para incluir cada pintura en su correspondiente vinilo, el cual iba a volver a salir a la venta mediante la compañía de un amigo. Ahora han sido reunidos en este libro/disco de tapa ruda y sabor rasgado.

*Las ramificaciones musicales descritas son a grandes rasgos. Las influencias son más variadas y complejas.  

Si te ha picado la curiosidad, aquí puedes recibir más información o adquirir un ejemplar: 'Mis héroes del Blues, Jazz y Country'.

 

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