NUEVO DISCO DESPUÉS DE OCHO AÑOS

Metallica regresa dando caña al heavy y al pijo, guste o no su nuevo disco

En un año en el que grandes bandas de thrash metal han sacado disco, el de Metallica quizás no sea el mejor para todo el público, pero no decepcionará a ningún fiel

Foto: Metallica, el regalo ideal para esta Navidad en muchos hogares.
Metallica, el regalo ideal para esta Navidad en muchos hogares.

Metallica ha regresado dando caña. Para sus fans, lo más importante en este primer impacto no es el cómo sino el simple qué: han regresado. Después, el cómo: sin desviarse del carril que ellos mismos construyeron. Los norteamericanos que la pasada década lideraron la batalla contra las descargas ilegales por la red están, a través de esta, cocinando su vuelta como un chef de tres estrellas Michelin. En agosto soltaron (gratis) una bomba en forma de canción y esta semana la segunda, que revolucionó internet convirtiéndose en trending topic. Su estrategia va encaminada a que el 18 de noviembre se pare el mundo musical cuando los cuatro jinetes de San Francisco den a luz el Hardwired… To Self-Destruct, su décimo álbum de estudio. ¿Por qué han levantado tanta expectación?

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Son ocho años sin un nuevo disco de Metallica (sin contar Lulu, con Lou Reed). Mucho tiempo para quienes sólo se asoman a la puerta del thrash metal a través de los californianos. El aperitivo llamado 'Hardwire', lanzado en pleno verano, sirvió para abrir boca y contemplar que la contundencia, velocidad y sonido iba a ser Metallica 100%, una continuación al disco previo -Death Magnetic- que dejó buen sabor a la mayoría. El segundo plato, 'Moth Into Flame' viene a refrendar la dureza y que a los riffs vertiginosos le pueden acompañar melodías con olores que recuerdan al Black álbum o Load. ¿Y por esto tanto revuelo? En un primer instante no fue el cómo, sino el qué: Metallica. Tiene dos tipos de públicos a grandes rasgos (muchos grises entre medias) -el thrasher/heavy y otro más generalista-, y ambos se unieron con la misma fidelidad con la que llena estadios a lo largo y ancho del mundo desde hace más de 25 años.

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Metallica, y luego ver qué han hecho, ¿o al revés?

Para el fan acostumbrado a que cada pocos meses caiga en sus manos algún disco nuevo de thrash metal, el listón lo tendrá a una altura considerable. Quizás lo suficientemente alta como para que los dos temas que haya escuchado de Metallica no le disgusten, pero tampoco les vuelva loco. Su ración de 'caña' de calidad la tienen bien cubierta y a Metallica no le van a exigir menos que al resto. En su caso, atendiendo al amplio público de Metallica, es minoría, y para este segmento sí que va a ser más importante el cómo que el qué (la nueva composición de una banda llamada Metallica). Tienen una gran variedad de argumentos musicales como para ser más críticos con la banda. Por caña, estarán satisfechos del nuevo álbum de Testament, Brotherhood of the Snake, el For All Kings de Anthrax, World Gone Mad de Suicidal Tendencies o el de los españoles Crisix, From Blue to Black, por ejemplo… Tal vez del Dystopia de Megadeth e incluso el Seal the Deal and Let's Boogie de Volbeat que, en cuanto a masa que congrega, ha adelantado a todos con su cercanía al sonido de Metallica (camuflado en muchas ocasiones con Johnny Cash y Elvis).

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El puñado de discos de thrash anteriormente comentados han salido también en este 2016 y, ¿quién lo sabía del gran público? Metallica tiene un músculo poderoso de fans que no acceden con tanta asiduidad a las novedades del thrash y estos dos pelotazos que ha sacado significan, para este público, el acceso más fácil a la caña que este género destila. Por supuesto, algo ha tenido -y/o tiene- Metallica que no posee el resto para calar al sistema nervioso de tanto ser humano (primero el qué y seguidamente el cómo). ¿Cuestión sólo de 'Nothing Else Matters'? Sus conciertos no se caracterizan precisamente por las baladas y llenan recintos al alcance de muy pocos artistas en el mundo. La música son notas en un pentagrama que el artista traduce en emociones, recuerdos, sabores, olores… Agita los sentidos y a cada uno le afecta de manera diferente. En este punto, es fundamental el cuándo (para reventar estadios los barceloneses Crisix quizás llegan 30 años tarde) y Metallica fueron los más grandes cuando este estilo se inventó. Y por si esto no fue suficiente, en los 90, con una voz dura pero limpia (diferente al resto de su género) inventaron una especie de 'thrash pop' que fue el acabose. Cada estilo parece tener una época de auge asignada y ellos se colaron en dos diferentes, arrastrando una masa considerable.

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El incontestable mérito de Metallica fue el de construir una carretera a principios de los 80 para que el thrash metal fuera accesible a una gran parte del público y una década después, convertirla en autopista con un disco, el Black, audible en gran parte para todos los públicos (incluyendo radios comerciales). Hicieron himnos rápidos, medios y lentos para invadir con la energía de este complejo estilo a rockeros, heavys, thrashers, poperos, punkis, fans de Julio Iglesias... Desde esta autopista multicultural saldrían carreteras secundarias para discos y bandas más complejas de digerir. Un gran escaparate para el género. Seguramente, muchos fans que se engancharon con el Black y desde él descubrieron obras de arte como el Kill 'Em All, ...And Justice For All, Ride the Lighting, Master of Puppets u otros grupos como Megadeth, Slayer o Anthrax. ¿Será capaz de hacer algo parecido Hardwired… To Self-Destruct con los fans más jóvenes? Quizás ilumine a bandas más 'modernas' como Municipal Waste, Dust Bolt o Havok, o se desvíen a estilos cercanos como el nu metal de Slipknot.

Componer thrash viviendo en una mansión

Para los más puros: por los dos temas que han revelado, ¿será este último disco de Metallica como los de los 80? Al margen de que sea complejo fabricar un disco rompedor de thrash metal viviendo en una mansión de un millón de dólares, esta es otra época y ellos, impulsores y cofundadores de este género (junto a otras bandas como Anthrax y Overkill) han evolucionado. También es importante recordar que el bajista original de la banda, Cliff Burton, falleció hace justo 30 años y de sus dedos salieron creativas ideas de los tres primeros discos. En cualquier caso, es más madera para el hogar del leñador y, para Área Rock, es más que satisfactoria.

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Para los que se engancharon con el Black: en 2005, Metallica realizó un ¿experimento? llamado St Anger que asustó a la mayoría y tardaron tres años en volver a meterse en el carril con Death Magnetic, el cual fue bien acogido (sobre todo viniendo de donde venían). ¿Se arriesgarán otra vez a salir de aventuras? Sabiendo que una gran mayoría de su público está satisfecho con su labor de 2008, ¿por qué buscar otras fórmulas? Por las dos canciones desveladas, no parece que vayan a decepcionar a los fieles del sonido Metallica, esculpido no en los 80 o 90, sino a lo largo de esas dos décadas.

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Hace unos 15 años, el alcoholismo de James Hetfield hizo tambalear a esta multinacional llamada Metallica. Hoy, el guitarrista y vocalista (53 años), el batería Lars Ulrich (52), el guitarrista Kirk Hammett (53) y el bajista Robert Trujillo (51) emanan una energía, fuerza y vitalidad que, apoyados en las redes sociales, han sido capaces de levantar una gran expectación y están listos para satisfacer a esos seres humanos a los que su cuerpo les pide caña (por lo comprobado en sus dos adelantos). La guinda al pastel en forma de disco doble, de 12 temas -80 minutos-, es el tour mundial.

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PD1: Para gustos los colores y aquí sólo se ha tratado el negro y blanco, hay muchos grises entre medias (que forman la mayoría) de los dos ejemplos expuestos con los tipos de público mayoritario (los procedentes de los discos de los 80 y los abducidos en los 90).

PD2: El tema 'Murder One' está dedicado a Lemmy Kilmister (así se llamaba su ampli favorito).

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