La 'mariconez' de Mecano: dejad de decir que los millennials censuramos

Que a esta propuesta y esta discusión generada sobre el uso del lenguaje se le llame "censura" o "doctrina" siempre me ha parecido una ridiculez, si se me permite el juego de palabras cutre

Foto: 'Quédate en Madrid', de Mecano, protagoniza una polémica 30 años después.
'Quédate en Madrid', de Mecano, protagoniza una polémica 30 años después.

Hola. Soy millennial, LGTB y no me ofende la palabra ‘mariconez’. Tampoco creo que utilizarla en una canción de los 80 convierta a Mecano en un grupo homófobo. De hecho, no creo que decir ‘mariconez’ convierta a nadie en homófobo: primero, porque es una palabra que ni existe en el diccionario -y "cocretas" sí, qué cosas- y segundo, porque la tenemos tan interiorizada que, aunque proviene de marica e idiotez, no tiene esa función de alegato contra lo gay, bandera hetero en mano. Dicho eso, sabiendo que ni me ofende, ni quiero quemar a Ana Torroja en la hoguera de lo políticamente correcto, soy partidaria de que, si no quieren, los dos concursantes de OT no canten ‘mariconez’ en la gala de esta noche. Y eso no debería considerarse censura.

Vamos a remontarnos a octubre del año pasado, cuando OT acababa de despegar. Con toda la chicha que nos ha dado cuesta recordar que hubo un tiempo en que el programa de los triunfitos no existía, pero hagamos un esfuerzo. Becky G actuó en una de las primeras galas con su tema ‘Mayores’, ese que todos hemos bailado aunque nunca hayamos tenido una cita con alguien que nos sacara más de un año. “A mí me gustan más grandes, que no me quepan en la boca los besos que quieran darme y que me vuelvan loca”, canta en el más que recordado estribillo. En su actuación en OT se transformó en algo mucho más blanco: “a mí me gustan más grandes, que con un beso en la boca me haga volar en el aire que me vuelva loca”. Aunque Becky G juega con la ambigüedad y no hay nada explícito, TVE instó a la cantante a eliminar las “palabras malsonantes”. “No digo nada malo en la canción”, se quejó Becky G en una entrevista. “Yo estoy hablando de los besos, lo que los demás están pensando no es culpa mía”, dijo después en El Hormiguero.

Para mí, eso es censura de manual: si Becky G quería actuar en OT tenía que cambiar la letra de su canción. María y Miki, los concursantes que interpretarán ‘Quédate en Madrid’ esta noche, tendrán que decir ‘mariconez’, así que censura, poca. Esta palabra inventada por José María Cano es algo coloquial para degradar algo estúpido que él relaciona con una orientación sexual -”Siempre los cariñitos me han parecido una mariconez”-. Por supuesto que Cano no la escribió con intenciones despectivas y homófobas pero ahora ya ha pasado un tiempo desde 1988. Es más que normal que gente de esta época pueda no sentirse cómoda con una “expresión coloquial”, como la define la propia Ana Torroja, que para nosotros tiene un significado diferente. Sobre todo si es alguien que tiene que cantarla delante de millones de personas.

María y Miki han debatido sobre las connotaciones de ‘mariconez’, han propuesto un cambio y les ha sido rechazado. Sin más drama, esta noche cantarán la canción original. Que a esta propuesta y esta discusión generada sobre el uso del lenguaje se le llame “censura” o “doctrina”, según uno de los propios miembros del jurado del programa, siempre me ha parecido una ridiculez, si se me permite el juego de palabras cutre. Una apodada "dictadura de lo políticamente correcto" que en realidad llama a la puerta, se asoma con una tarta de bienvenida y dice por favor y gracias antes de marcharse sin molestar a nadie.

Al comenzar el artículo he dicho que soy millennial, LGTB y que no me ofende la que probablemente se ha convertido en la palabra más buscada en Google esta semana. Lo que no he dicho es que también soy fan de Mecano y a los 13 años ya me había escuchado toda su discografía. Ana Torroja, José María Cano, su ‘Quédate en Madrid’ y su ‘mariconez’ no son homofobia, pero se han quedado anclados atrás en el tiempo y reflexionar sobre esto no es censura.

PD: Ya sé que me vais a decir que os censuro con el título de esta columna. Mi propuesta es, si alguien se ha quedado con ganas de censurar algo, que se centre en lo de haber rimado Nueva York con jamones de york.

Chicas Malas

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