El periodista inglés que ha resumido en un libro la desolación de la crisis en España

En la triste Navidad de 2012, Tobias Buck llegó a España como corresponsal del 'Financial Times' y recorrió un país hundido en una gigantesca crisis; ahora lo cuenta en un libro

Foto: Un hombre echa una moneda a una mendiga en el centro de Madrid. (EFE)
Un hombre echa una moneda a una mendiga en el centro de Madrid. (EFE)

En diciembre de 2012, Tobias Buck, hasta ese momento corresponsal del 'Financial Times' en Jerusalén, llegó a Madrid para hacerse cargo de la corresponsalía del periódico en España. Era la “Navidad más desoladora en una generación”, dice. Le sorprendieron las colas ante las iglesias que repartían comida gratuita, y las tiendas que cerraban y dejaban infinidad de locales vacíos. La tarea de Buck iba a consistir en informar sobre “la zona catastrófica que era la economía española” después de que la burbuja estallara, el Gobierno tuviera que pedir miles de millones de euros para rescatar a la banca y empezara a desarrollarse lo que en unos pocos años se convertiría en la mayor crisis política española desde la Transición, el 'procés'.

Tras centenares de artículos en su periódico —que la comunidad financiera y política española leyó en muchos casos como un indicador de la imagen del país en el mundo—, ahora Buck ha recogido la experiencia de esos cinco años en España en un libro, 'After the Fall. Crisis, Recovery and the Making of a New Spain'. Es un relato de 320 páginas fiable, sereno y que, más allá de posibles discrepancias, ofrece un retrato del país perfectamente reconocible para un español que vivió esa época aún reciente, cuando estuvimos al borde de la bancarrota. Buck transmite, además, un reconfortante afecto por nuestro país.

Para Buck, la crisis hizo que los españoles se despertaran, de repente, “como de un sueño”. Todas sus certidumbres —la confianza en la fortaleza de nuestra economía, la fiabilidad de las élites políticas y empresariales— desaparecieron de golpe. “Todo lo que era sólido —dice Buck, citando a Muñoz Molina, que a su vez alude a Marx— se disolvía en el aire”. Y lo primero en desaparecer fueron la estabilidad y el optimismo.

Portada de 'After the Fall'.
Portada de 'After the Fall'.

Buck hace un retrato devastador de la crisis financiera española. El capítulo que le dedica se titula, significativamente, 'La gran resaca'. En él, relata un viaje por Valencia para ver el resultado —edificios vacíos, deudas impagables, puestos de trabajo irrecuperables— del enloquecido funcionamiento de las cajas de ahorros gobernadas por políticos y de las consecuencias del acceso repentino a créditos con tipos de interés muy bajos fruto de la entrada de España en el euro. El estallido de la burbuja y la crisis de la banca, al mismo tiempo que aparecían innumerables casos de corrupción —me dijo por teléfono, desde la oficina del 'Financial Times' en Berlín, donde ahora informa sobre Alemania—, generaron una “crisis existencial”. “Los españoles perdieron la confianza, no solo en el Gobierno sino en todas las instituciones: políticas, económicas, culturales, judiciales o de cualquier otra clase… La crisis no dejó incólume nada ni a nadie”.

Buck considera que Mariano Rajoy, al que llama “el gallego tranquilo”, hizo una gestión razonable de la crisis, al menos en el aspecto estrictamente económico y financiero. “Rajoy tomó sus decisiones económicas de manera bastante racional y fría. No se dejó llevar por presiones cortoplacistas. Y creo que el desempeño económico en los años posteriores, y sé que mucha gente de izquierdas no estará de acuerdo con esto, demostró que en gran medida tenía razón. España salió de la crisis mejor que el resto de los países del sur de Europa”. Sin embargo, es crítico con el aspecto político o, en cierto sentido, emocional, de la gestión: “Debido a su incapacidad para comunicar de manera efectiva, o amigable, con el votante, hizo que la crisis de confianza fuera mucho peor. En ese momento, en el que había tanta desesperación, nunca dedicó una palabra de ánimo, de consuelo o de inspiración a una nación que necesitaba desesperadamente esa clase de liderazgo”.

El periodista Tobias Buck recibió uno de los Premios Internacionales de Periodismo 2014 del CIP. (EFE)
El periodista Tobias Buck recibió uno de los Premios Internacionales de Periodismo 2014 del CIP. (EFE)

Buck dedica muchas páginas del libro a la crisis independentista en Cataluña. “Está claro que no se puede comprender el independentismo si no se tiene en cuenta la crisis económica”, dice. Sin los enormes problemas económicos que atravesaba el país, afirma, la situación catalana “no hubiera explotado de esa manera. Fue el resultado final y más dramático de la crisis”. Buck también es crítico con la gestión que hizo Rajoy de la crisis catalana. Considera que, ante una situación gravísima, se limitó a pronunciar “frases huecas y argumentos legales”. Pero no cree que otras propuestas para la solución del conflicto catalán sean mucho más realistas. “La tercera vía es una posición intelectual respetable: se puede pensar que hacer una reforma constitucional o dar más derechos a Cataluña lo solucionará todo. Por desgracia, los dos últimos años han sido tan amargos y dramáticos que no creo que ahora haya una solución, ni siquiera en el caso de que en Barcelona y Madrid los líderes fueran capaces de dar con ella y después vendérsela a sus votantes. A veces, solo tienes que gestionar una crisis y esperar a que en unos años o unas décadas alguien tenga una idea. Pero creo que es una batalla que, poco a poco, España está perdiendo”.

Europa siempre distinguió entre España y los demás países de la crisis, en especial Grecia

Le pregunto a Buck por la imagen de España en el extranjero. ¿Cómo veían el país en mitad de la crisis, y cómo lo hacen ahora, los medios internacionales, los bancos de inversión, los gobiernos extranjeros? “Más allá de ese estúpido eslogan según el cual España era uno de los PIGS [las siglas en inglés de Portugal, Italia, Grecia y España, que forman la palabra ‘cerdos’ en ese idioma], Europa siempre distinguió entre España y los demás países de la crisis, en especial Grecia. Siempre estuvo la convicción de que el Gobierno y la sociedad españoles eran capaces de responder. Y respondieron. Y ahora España es, por lo general, vista como una historia de éxito. Un país que tuvo unos problemas terribles pero que en última instancia hizo lo que tenía que hacer, siguió las recetas europeas y ha crecido con mucha fuerza desde entonces. España es vista como un símbolo de que la gestión económica europea funciona”.

Buck se muestra ligeramente optimista respecto a España, aunque no lo es, en particular, con el caso de Cataluña. Y reconoce que, por el momento, no parece haber una solución sencilla al bloqueo político actual. “No ahora mismo. La política española está más polarizada que nunca. Pero creo que, con el tiempo, el interés propio hará que la clase política española supere esta situación. España no ha tenido un Gobierno de verdad desde las elecciones de 2015. En algún momento, los votantes y los políticos españoles se cansarán de esto y descubrirán que la única manera de gobernar España es mediante una coalición. Todavía soy optimista y creo que encontraréis la manera, pero es cierto que por el momento no hay muchas pruebas de ello”.

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