Elon Musk es nuestro 'tecnorey'
  1. Cultura
  2. El erizo y el zorro
Ramón González Férriz

El erizo y el zorro

Por

Elon Musk es nuestro 'tecnorey'

La generación de los líderes tecnológicos actuales creció en una cultura dominada por los juegos de rol y la narrativa fantástica

placeholder Foto: Elon Musk interviene a distancia en un foro tecnológico en Beijing. (Reuters)
Elon Musk interviene a distancia en un foro tecnológico en Beijing. (Reuters)

La semana pasada, Tesla, el fabricante de coches eléctricos, transmitió un comunicado formal a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. De acuerdo con este, el consejero delegado de la compañía, Elon Musk, pasaba a ocupar el cargo de 'Technoking' ('tecnorey') de Tesla, mientras que su jefe financiero, Zach Kirkhorn, pasaba a ser el 'Master of Coin' ('amo de la moneda').

Uno podría pensar que el chiste no tiene gracia. Musk y Kirkhorn tienen casi 50 y 40 años respectivamente. Y la empresa de la que son responsables está valorada en 628.580 millones de dólares. Musk ha dado entrevistas de radio mientras fumaba porros. Utiliza Twitter sin ningún control. Ha puesto a los modelos de coche que fabrica Tesla los nombres S, 3, X e Y: sí, juntos forman la palabra SEXY. Peor le ha ido a su hijo, al que ha llamado X AE A-Xii. Como decía el 'Financial Times' este fin de semana, es la clase de persona que seguramente se ríe cada vez que en un excel con las cuentas de la empresa sale el número 69. Pero todo esto no parece importarle a nadie: inmediatamente después de que se dieran a conocer los nuevos nombres de los cargos, que parecen salidos de una novela de fantasía, las acciones de la empresa subieron.

Los líderes tecnológicos crecieron en una cultura dominada por el rol y la fantasía

En parte es lógico. La generación de los líderes tecnológicos actuales creció en una cultura dominada por los juegos de rol y la narrativa fantástica. En los años 80, las historias de marcianos ya no eran una extravagancia ‘pulp’. Las películas de 'El señor de los anillos' acaban de cumplir 20 años. Las de 'Jurassic Park', casi 30. Muchos tuvimos videojuegos desde pequeños: el ZX Spectrum, de 48k, mi primer ordenador, es de 1982. A mí todavía me llama la atención cuando alguien de mi edad dice que sigue jugando a la PlayStation, pero no tiene nada de raro. Desde que se lanzó en 1994, los sucesivos modelos han vendido más de 500 millones de unidades: una por cada 15 personas que hay actualmente en la tierra. Si eso no es una cultura dominante e influyente, entonces nada lo es.

Foto: Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX. (Reuters)

Es, en cierto sentido, la verdadera cultura pop de nuestra generación. Y es normal que se haya filtrado hacia lugares inesperados. No son solo Tesla y sus chistes. Durante mucho tiempo, los expertos en 'marketing' no han parado de hablar de la 'gamification': hacer que la relación del potencial cliente con un producto se parezca a la que se mantiene en un juego de ordenador, con puntuaciones, competición con otros y una experiencia estética similar. Cuando oigo hablar a un amigo de sus operaciones económicas en el mercado asociado al FIFA, no puedo evitar pensar en el funcionamiento de los mercados financieros. El vicepresidente del Gobierno español, Pablo Iglesias, hizo campaña electoral identificándose con una de las protagonistas de 'Juego de tronos', una princesa desposeída que pare a tres dragones y, entre otras cosas, los utiliza para conquistar ciudades, acabar con turbas de muertos vivientes y, esencialmente, convertirse en la reina del mundo (Iglesias no supo ver que ese comportamiento era propio de un tirano y que a largo plazo la identificación le saldría mal: una cultura pop basada en los giros de guion también tiene sus peligros).

¿Un mundo de adolescentes?

Esto puede dar la sensación de que vivimos en un mundo de hombres adolescentes que se niegan a abandonar su habitación infantil llena de magos con gorros puntiagudos, marcianos invasores y un fontanero que salta sobre tortugas. El auge de las series televisivas, y el hecho de que incluso los críticos serios y hasta los intelectuales se ocupen de ellas en los periódicos y libros, ha dado una respetabilidad cultural a los zombis, el porno suave de inspiración medieval y las distopías tecnológicas. Pero sigue habiendo algo extraño en ver a hombres instalados cómodamente en la mediana edad, con empleos sofisticados y responsabilidades familiares, asumiendo que sus principios morales se derivan de haber visto de niño 'La guerra de las galaxias'. Tengo la sensación de que se trata de una cultura mucho más ubicua entre los hombres, y que ha marcado profundamente nuestra forma de serlo. Y creo que nuestras mujeres lo llevan con más resignación que otra cosa: tal vez les parezca enternecedor o irritante a partes iguales que vivamos una parte desproporcionada de nuestro tiempo en ficciones. “Son el equivalente a la 'Odisea' o el 'Gilgamesh' para nuestro tiempo”, me oí diciéndole a mi mujer después de informarle casualmente de que me había dado de alta en Disney+. Pero vi en su mirada que ella sabía que lo único que yo quería era ver en bucle la secuencia de 'El retorno del Jedi' en la que la princesa Leia aparece con un bikini metálico atada al repugnante Jabba the Hutt.

Es una cultura más ubicua entre los hombres, las mujeres lo llevan con resignación

En los últimos 70 años, las nuevas expresiones de cultura popular han sido primero desdeñadas o temidas, luego explotadas comercialmente y, al final, cuando sus creadores y consumidores han alcanzado la mediana edad y la asumen con normalidad, se han convertido en un filtro importante en nuestra manera de mirar la realidad. Cuando mi sobrino tenga la edad de leer 'El Hobbitt' y se lo dé, no deberé temer tanto que eso le convierta en un adolescente introvertido demasiado obsesionado por la fantasía y los juegos de rol, sino que acabe siendo el presidente millonario de una empresa con una cotización superior al PIB de un país pequeño.

Foto: Elon Musk. Foto: Reuters.

Sin embargo, dice algo de nuestro tiempo que, en mitad de una crisis climática global, hayamos depositado nuestras esperanzas de cambiar la forma en que nos desplazamos y consumimos energía a un tipo que se nombra 'tecnorey' y a quien controla sus finanzas, el 'amo de la moneda'. Por no hablar de lo del vicepresidente del Gobierno.

Elon Musk
El redactor recomienda