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El erizo y el zorro
Por
Así ha caído en desgracia el gurú del movimiento 'woke'
Ibram X. Kendi, la persona más poderosa (y con más fondos) de la lucha contra el racismo en Estados Unidos, está siendo investigada tras la falta de resultados del centro que dirige
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Hasta hace pocos años, Ibram X. Kendi era un simple profesor neoyorquino que había publicado un par de libros interesantes, aunque un poco extremistas, sobre el racismo. Pero en los últimos tiempos, su éxito dentro del mundo progresista de Estados Unidos ha sido fulgurante. Se ha convertido en una celebridad mediática. Y muchas de las cosas que hoy asociamos a la izquierda antirracista, y lo que llamamos ideología woke, se deben a él. Ahora, sin embargo, es posible que su caída sea igual de rápida y espectacular que su ascenso.
Tras una anodina carrera en varias universidades, en 2016, con 34 años, Kendi publicó un libro no especialmente original, pero sí llamativo, traducido al español como
Usted seguramente es racista
Sin embargo, el gran éxito de Kendi llegó después. En 2019 publicó su siguiente libro,
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Y entonces, cuando aún tenía menos de cuarenta años, llegó su gran oportunidad. La Universidad de Boston le nombró director de un nuevo Centro de Investigación Antirracista. Empresas que querían contribuir al final del racismo, individuos progresistas y organizaciones filantrópicas le donaron cincuenta millones de dólares para que desarrollara un programa académico y de intervención social. Kendi se convirtió en la persona más poderosa —y con más fondos— de la lucha contra el racismo. Exprimió su fama publicando libros como
Pero, pese a su enorme capacidad para recolectar fondos, el Centro de la Universidad de Boston apenas produjo resultados. No publicó investigaciones relevantes. El equipo no llevó a cabo proyectos a los que se había comprometido a cambio de ciertas donaciones. Muchos académicos que se habían sumado al centro lo abandonaron. Hubo incluso denuncias; una de las primeras, en 2021, señalaba que se había instalado una cultura laboral “que incluía el miedo a las represalias y la discriminación”. Había consenso, entre empleados y exempleados, en que Kendi, que no tenía ninguna experiencia en la gestión de una gran organización, no estaba capacitado para dirigir un proyecto de esas características. Hace unas semanas, la universidad despidió a la mitad de sus 36 empleados y redujo a la mitad su presupuesto. Ante la falta de resultados, ha iniciado una investigación sobre la manera en que se ha gastado el dinero hasta ahora.
El centro recibió 50 millones para desarrollar un programa académico. Ante la falta de resultados, ahora se investiga en qué se ha gastado el dinero
El revuelo en el progresismo estadounidense ha sido enorme. Después de años en los que muchos medios apoyaron de manera explícita el movimiento antirracista liderado por Kendi, el New York Times ha publicado artículos que afirman que “el antirracismo”, tal como lo proponía él, no era la solución a la marginación de los negros y que su caso ha sido una muestra de que el sistema de donación de dinero a “buenas causas” está roto. Muchos académicos de izquierdas que se habían sentido arrinconados o censurados por la izquierda “antirracista” han celebrado su caída con distintos grados de discreción. Por su lado, la derecha está encantada: Kendi quizá no fuera un estafador, dijo la National Review, una revista muy conservadora, pero esta “comedia” no solo es “maná” para la derecha, sino que demuestra que todo el movimiento woke era un montaje de unos cuantos espabilados para conseguir dinero y dominar el debate público. Y que ni siquiera estaban cualificados para gestionar su éxito.
Cuidado con las modas intelectuales
Es posible que Kendi sea un hombre poco preparado para la fama o, simplemente, un mal gestor. Pero no es el principal culpable de esta historia. Lo es la facilidad con que los medios, los académicos, los políticos, los escritores y los editores se suman (o nos sumamos) a las modas intelectuales. En España, estos casos tienen una escala mucho más pequeña —ningún intelectual recibe cincuenta millones para llevar a la práctica sus ideas, y las universidades no contratan a una estrella externa a su organización aunque les vaya la vida en ello— pero los vemos todos los días. La oleada woke, que estaba ya en retroceso, y que con este nuevo golpe lo hará aún más, ha sido el ejemplo más claro: como ahora empieza a reconocer mucha gente, sus buenas intenciones no requerían ni la creación de gurús ni sus métodos con frecuencia autoritarios. Pero eso siempre se ve después. Mientras dura la ilusión, cualquier cosa que haga avanzar nuestra ideología nos parece válida y necesaria. La próxima vez que vean a un escritor convertido en gurú, háganse la pregunta: ¿no será otro Kendi?
Hasta hace pocos años, Ibram X. Kendi era un simple profesor neoyorquino que había publicado un par de libros interesantes, aunque un poco extremistas, sobre el racismo. Pero en los últimos tiempos, su éxito dentro del mundo progresista de Estados Unidos ha sido fulgurante. Se ha convertido en una celebridad mediática. Y muchas de las cosas que hoy asociamos a la izquierda antirracista, y lo que llamamos ideología woke, se deben a él. Ahora, sin embargo, es posible que su caída sea igual de rápida y espectacular que su ascenso.