En sus crónicas sobre el fin de las dictaduras de los países del Este, Timothy Garton Ash cuenta cómo la gente común hizo historia. Pero también se pregunta por qué la región vuelve a vivir tiempos convulsos
Ucranianos con banderas durante un mitin de Viktor Yushchenko en 2004. (Getty Images/Uriel Sinai)
De los 24 Premios Nobel de literatura que se han concedido en el siglo XXI, una cuarta parte, seis, han sido para escritores de Europa centro-oriental. Años antes de que habláramos del populismo de derechas, ahí había varios gobiernos de esa tendencia. En Europa del Este fue donde arrancó la gran oleada actual contra la inmigración musulmana. Y allí se inició el declive demográfico que hoy tanto tememos aquí y que, según empezaron a decir intelectuales y políticos del Este, amenaza a la civilización occidental. Allí, además, se está produciendo la única guerra que ha tenido lugar en fue allí). Mucho antes de todo ello, por supuesto, allí empezó a caer el comunismo. ¿Cómo puede ser que pasen tantas cosas en tan poco espacio, y que acaben teniendo tanta influencia en todo el mundo?
Para entender por qué, en los últimos años, esa región ha tenido algo de “laboratorio social” hay que leer La linterna mágica.Las revoluciones del 89, un magnífico libro de crónicas sobre el colapso del comunismo, de Timothy Garton Ash, publicado originalmente en los años noventa y ahora recuperado por la editorial Taurus.
Ash ha sido uno de los mayores divulgadores de la historia reciente de Europa del Este. Es un académico, pero también tiene un gran talento como reportero, y cuando vio que el comunismo iba a caer, viajó a esos países para ser testimonio de primera mano de lo que pasaba. El resultado es magnífico. Ash estuvo en los astilleros en los que el sindicato Solidaridad, liderado por Lech Walesa, obligó a la avejentada y corrupta élite comunista polaca a abrirse a una incipiente democracia. También estuvo en el funeral de Imre Nagy, que lideró la rebelión húngara contra el régimen comunista en 1956. Esta fue brutalmente aplastada, Nagy fue ejecutado tras un juicio farsa y la Unión Soviética tomó el control del país. Tras más de treinta años, las autoridades húngaras reconocieron la injusticia cometida y le dieron al fin un entierro digno, lo que inició la revuelta que acabó definitivamente con el comunismo. Ash también vio cómo los berlineses orientales acudían en masa a la mitad occidental tras la caída del muro y hacían caer el régimen. “Esto demuestra que Lenin estaba equivocado —oyó decir a un obrero—, Lenin decía que una revolución solo podía triunfar con violencia. Pero esta ha sido una revolución pacífica”. Y estuvo también con la extraña mezcla de intelectuales, actores, estudiantes y trabajadores que impulsaron la Revolución de Terciopelo en Praga, sobre todo, como cuenta Ash, en teatros atestados de humo e informativos de televisión a los que la población se había vuelto adicta.
Estuvo con la extraña mezcla de intelectuales, actores, estudiantes y trabajadores que impulsaron la Revolución de Terciopelo en Praga
Pero La linterna mágica —el nombre de uno de los teatros checoslovacos en los que se reunía la oposición al comunismo— va más allá. Es una profunda interrogación sobre las razones por las que los regímenes crueles e ineptos se mantienen décadas en el poder y luego caen; sobre la manera aparentemente espontánea pero misteriosa por la que, llegado un momento, la población dice “basta”. Ash explica con enorme habilidad que si las revueltas anticomunistas triunfaron fue por “la pérdida de confianza de la élite gobernante en su derecho a gobernar”. Esos viejos comunistas, en algún momento, se dieron cuenta de que su tiempo había pasado y, tras algunos intentos que fueron recibidos con escándalo, renunciaron a seguir utilizando la violencia.
'La linterna mágica' de Timothy Garton Ash.
Ash, un liberal en el sentido anglosajón de la palabra, se entusiasmó con esas revoluciones anticomunistas: estas acabaron con el totalitarismo, abrieron los mercados, defendieron el pluralismo y la tolerancia, asumieron los problemas y los conflictos propios de las democracias. Durante un tiempo pareció que todo iba bien, hasta que, como explica en el epílogo de esta nueva edición, todo dejó de ir bien. Pareció que Europa del Este volvía a estar condenada a regímenes iliberales, a la intolerancia, a la manipulación por parte de gobernantes demasiado poderosos.
Sus explicaciones son convincentes: al final, dice, Europa del Este tiene hoy los mismos problemas que Estados Unidos, Francia o cualquier otra democracia avanzada, lo cual es una señal del éxito de las transiciones que narra. Pero estas fueron demasiado drásticas al asumir el mercado, marginaron a los campesinos y a las clases bajas, se olvidaron de dar a la gente, además de derecho al voto y acceso a los bienes de mercado, una cierta dignidad.
Europa del Este tiene hoy los mismos problemas que Estados Unidos, Francia o cualquier otra democracia avanzada
Las crónicas de Ash son brillantes, un ejercicio a medio camino entre el periodismo y la historia, lo que él llama “historia del presente”, y muestran una gran capacidad para capturar a gente común en el momento en el que, sin saberlo, está haciendo historia.
No se las pierdan. No entenderán del todo por qué Europa del Este genera tantas ideas y fenómenos sociales que luego los demás imitamos, algo probablemente imposible. Pero dan algunas pistas que vale la pena recordar.
De los 24 Premios Nobel de literatura que se han concedido en el siglo XXI, una cuarta parte, seis, han sido para escritores de Europa centro-oriental. Años antes de que habláramos del populismo de derechas, ahí había varios gobiernos de esa tendencia. En Europa del Este fue donde arrancó la gran oleada actual contra la inmigración musulmana. Y allí se inició el declive demográfico que hoy tanto tememos aquí y que, según empezaron a decir intelectuales y políticos del Este, amenaza a la civilización occidental. Allí, además, se está produciendo la única guerra que ha tenido lugar en fue allí). Mucho antes de todo ello, por supuesto, allí empezó a caer el comunismo. ¿Cómo puede ser que pasen tantas cosas en tan poco espacio, y que acaben teniendo tanta influencia en todo el mundo?