Ya nadie lee a Bukowski y deberíamos: ¿qué fue del gran 'machirulo' del realismo sucio?

Se cumplen 25 años de la muerte de uno de los cuentistas más populares entre los lectores jóvenes de los años 90

Foto: Retrato del escritor Charles Bukowski (Corbis)
Retrato del escritor Charles Bukowski (Corbis)

Los caprichos del calendario han dictado este año que el Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo caiga justo antes del día en el que se cumple el veinticinco aniversario de la muerte del autor de 'La máquina de follar', 'Erecciones, eyaculaciones', exhibiciones' y 'Se busca mujer', es decir, Charles Bukowski. ¿Se sigue leyendo a Charles Bukowski? ¿Han tomado sus libros tonalidades definitivamente impropias? ¿Qué fue de sus imitadores en España?

Charles Bukowski se convirtió lógicamente en la estrella más zarrapastrosa de la literatura mundial de los años 90 pues no era otra cosa que una destilación natural de los bares baratos y los moteles con cucaracha de Los Ángeles. Llegó a España en el vagón de cola del “realismo sucio”, aunque de los autores de este palo (Carver, Ford, Shepard) él era el único realmente sucio. A todos ellos los publicaba Anagrama, pero -dato curioso- de Bukowski sólo recuerda uno sus libros ya en bolsillo, en esa colección de colorines que Herralde hizo para que los universitarios pudieran elegir de vez en cuando entre copa y libro. Cuando no era una copa, era un libro de Charles Bukowski.

[Prefiero un mundo en el que la gente trate de besarte]

Tenía muchos, el tipo, y casi todos proponían títulos bastante disolventes, de esos que si se le ocurren a un autor español ninguna editorial seria se los publicaría. Lo gracioso es que la mayoría de los títulos más explosivos de Bukowski se los inventaba Anagrama, pues en inglés los porticaban con menos estridencias.

'La máquina de follar'. (Anagrama)
'La máquina de follar'. (Anagrama)

Bukowski escribía sobre sí mismo, versión autocompasiva, un personaje llamado Hank, que no tenía dinero, acababa de discutir con una mujer, pasaba mucho tiempo debiendo dinero en la barra del bar y odiaba a todo el mundo por no ser tan desgraciado como él. Daban muchas ganas de fracasar leyéndolo.

Sin embargo, pocos autores ha habido en los últimos cuarenta años que impulsaran y revitalizaran como él la consabida leyenda literaria que reza: escribo hambriento en mi cuartucho y al final el mundo se rinde a mis pies. ¡Un cuartucho propio! En realidad, eso no pasa nunca, hay que salir del cuartucho para que te hagan caso. Pero Bukowski le decía los jóvenes escritores que, desde un cuartucho, podían derrotar al universo.

Puteo lírico

En mi generación yo creo que hemos leído todos todo lo de Bukowski, y que las nuevas hornadas de lectores o escritores le van ignorando década a década. Nos hacía mucha gracia que a los recitales de poesía los llamara “puteo lírico”, que Mickey Rourke lo hubiera interpretado en Barfly y que acudiera borracho al elitista programa 'Apostrophes', de Bernard Pivot. En rigor, si Bukowski no hubiera ido borracho ese programa, nadie en España sabría quién es Bernard Pivot. Luego estaba aquella escena de Oscar Ladoire entrevistando a un autor detestable en 'Opera prima' (1980), de Fernando Trueba, que seguramente ya estaba basada en Bukowski.

Fue Francisco Umbral el que impuso la genealogía que le conectaba con Henry Miller, aunque ahora que los releo a ambos me parece que de Henry Miller sólo tenía las primeras doce palabrotas, y poco más. Bukowski era en realidad un Hemingway que las mujeres no asociaban con todo lo que asociaban a Hemingway, y cuyos amigos no tenían piscina en casa, ni casa tampoco. Ni dinero o frivolidad suficientes para irse a vivir a París.

Con el tiempo me parece ya Bukowski mucho mejor escritor que Henry Miller, que se ha revelado insoportablemente verborreico

Se le imitó mucho en los 90, pero no en libros que ustedes puedan buscar ahora (salvo quizá los de José Ángel Mañas y el primer Ray Loriga), sino en los concursos literarios, donde la gente joven mandaba su bukowski y un Félix de Azúa (recuerdo) desechaba el cuento después de leer la primera frase. En España se cortó de raíz la epidemia del realismo sucio porque así se ponía a escribir cualquiera y era un follón.

Con el tiempo me parece ya Bukowski mucho mejor escritor que Henry Miller, que se ha revelado insoportablemente verborreico. Además, los poemas de Bukowski siguen publicándose, en extrañas antologías de títulos tan libres como los que ponía Anagrama, y siempre he encontrado en ellos acaso una verdad, que diría Trapiello. No sé si venirme arriba y decir incluso que me gusta más Bukowski que Carver, pero, en cualquier caso, hay en su voz machirula un algo literario imperecedero, quizá -si me permiten- el simple triunfo de los feos, ahora que todos los autores -y candidatos al gobierno- tienen que ser tan guapos.

Y está este poema, y este vídeo, y la voz de Bukowski recitándose. Mírenlo a ver.

Mala Fama

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