Sexo de Barrio Sésamo

La teoría fundamental del Gobierno para legislar sobre agresiones sexuales genera muchas dudas al no corresponder con la realidad de los encuentros amorosos

Foto: Miles personas marchan en la capital chilena por los derechos de las mujeres. (Efe)
Miles personas marchan en la capital chilena por los derechos de las mujeres. (Efe)

Creo que fue Carmen Calvo la que dio publicidad definitiva en España a la frase "no es no", estableciendo además su condición de punto de partida para las reformas en la legislación sobre violencia sexual que pretendía acometer su gobierno. Ahora, con Irene Montero, "sólo sí es sí" ha sustituido al "no es no" como sustrato teórico para las próximas variaciones en el código penal en lo que a delitos sexuales se refiere. Ambas consignas o principios se nos han presentado en crudo, descontextualizados y, en buena medida, como ideas adventicias. Acreditar estas nociones quizá sea lo primero que deba hacerse.

Basta acudir a la entrada 'sexual consent' de la Wikipedia para encontrar que "no es no" fue acuñado en los años 90 por la Federación Canadiense de Estudiantes, mientras que "sí es sí" se gestó exactamente en 1991 en Antioch College, una universidad privada sita en Yellow Springs (Ohio) que sigue un programa de "artes liberales" como se entendía en la Edad Media: Trivium et Quadrivium. Cuando Calvo dice "no es no", de primeras, y cuando Montero dice "sí es sí", de primeras, inspiran en los ciudadanos la creencia de que son ellas, o sus equipos de trabajo, las que han llegado por sí mismas a estas formulaciones.

En realidad, sólo han copiado las ideas que se originaron tanto en una agrupación de estudiantes canadiense de los años 90 como en una singular universidad privada de Ohio, y creo que ese plagio o importación debería haberse realizado mostrando una mayor transparencia. Bastaba con decir que el gobierno ha decidido tomar como manual de sus postulados sobre delitos sexuales unas pegatinas y postales que se hicieron circular por los campus de Otawa o Montreal en los años 90 y un eslogan creado por un grupo de chicas que eligieron para su formación superior una universidad privada cuyas estructuras educativas se enorgullecen de imitar las del Medievo. De este modo, todos podríamos evaluar la impresionante autoridad de las fuentes originales de estas ideas y, de paso, el "no es no" y el "sí es sí" se nos presentarían sin ese halo de verdad revelada que parece acompañarlos.

En su acuñación vernácula, "no es no" era "no means no"; y "sólo sí es sí" era "yes means yes". O sea: "no significa no" y "sí significa sí". Para conseguir la misma ductilidad y pegada que en el idioma inglés, en español han optado por una traducción que conserve la forma verbal monosilábica, y en lugar de "significa" se ha elegido "es".

Les reconozco que encuentro un tanto arriesgado poner la muy compleja institución judicial —armada sobre gruesos tratados de Derecho de áspera gramática y latinismos y tipos penales de recorrido secular— a trabajar sobre postulados tan de Barrio Sésamo como "no es no" y "sí es sí".

Con todo, aquí estamos. El "sí es sí" lo desarrollan estos días como “todo lo que no sea "sí", es violación”, algo que obviamente merecería una explicación más generosa. A continuación me voy a limitar a plantear mis dudas sobre ese “todo lo que no sea sí, es violación”.

Mujeres

Lo primero sería aclarar si cuando se habla de “sí” quiere decirse literalmente “sí”, o sirve cualquier palabra que suponga consentimiento. ¿Valdría “ok”, “de acuerdo”, “vamos”, “quiero” o “hagámoslo”? Luego hay que determinar —y dejar muy claro en el código penal— si otras palabras o expresiones que normalmente se entienden como propiciatorias del acto sexual seguirían siendo válidas por mucho que se alejen de un territorio semántico aquiescente. ¿”Fóllame, cabronazo” es un sí? ¿”Métemela” es un sí? No estoy de broma. Si los hombres van a jugarse años de cárcel por un “sí”, deben saber si realmente lo que tienen que “conseguir” (to get, en la vulgata original) es exacta y literalmente un “sí”, o si la sinonimia rige igualmente y si valen además expresiones de nuevo cuño surgidas del furor del momento. Quiero saber —y quiero que figure en el código penal— si las expresiones obscenas tan comunes en los encuentros sexuales cuentan como ese “sí” que nos imponen Calvo y Montero para tener sexo.

Luego está el silencio. ¿Si la mujer mueve afirmativamente la cabeza o levanta el pulgar es un sí? ¿Si la mujer se lanza sobre ti y te besa y te baja los pantalones y se consuma el acto sin expresión verbal alguna, es también un “sí” por su parte? ¿Si la mujer te manda un vídeo donde aparece desnuda y masturbándose y tú coges el coche y cruzas media ciudad y llamas a su puerta y te quitas la ropa y te acuestas con ella y luego te vas y nadie dice nada, eso ha sido un “sí”? (¿Estas cosas pasan? Sí, estas cosas pasan).

Si un hombre pregunta a una mujer si puede besarla y ella dice sí y luego se manosean y practican sexo oral, anal y vaginal, ¿ese sí a besarse es extensivo al sexo oral, anal y/o vaginal subsiguientes o debe el hombre “conseguir” un sí por cada nueva práctica que acometa con su amante aunque ella no diga “no” a nada ni muestre disconformidad? O, lo que es lo mismo, ¿debe la mujer decir sí con cada nueva práctica para estar plenamente protegida por la ley? Entonces, ¿quién determina en este sentido qué es una “nueva práctica sexual”? ¿Hará el gobierno un listado de prácticas sexuales para que sepamos cuántos “sí” debemos conseguir o dar?

De nuevo, hablo completamente en serio. Yo ya estoy retirado de estas alegrías, pero tengo amigos jóvenes, tengo un hijo, aparte de conservar buena parte de mi sentido común. Entiendo que el “sólo sí es sí” aboca a muchos hombres al riesgo de ser considerados violadores, de modo que me parece imprescindible que esos hombres sepan detalladamente qué quiere decirse con “conseguir un sí”, del mismo modo que los padres y madres deben saber detalladamente qué tienen que decirles a sus hijos a este respecto.

De hecho, ¿deben entender los adolescentes de hoy que todos y cada uno de sus encuentros sexuales han de venir precedidos por una pregunta del varón y una respuesta afirmativa (“sí”, inmejorablemente) de la mujer siempre y para el resto de sus vidas? Esto no parece problemático para las primeras escaramuzas en el parque después del insti, ¿puedo besarte?, pero quizá se complique con 18 años cuando una noche, borrachos, dos jóvenes follen sin preguntarse nada y, ya serenos, él crea que es un violador y ella que ha sido violada. ¿Cómo se les va a explicar que es normal acostarse con alguien sin mediar palabra y por pura pasión y que, de hecho, es lo más bonito del mundo? ¿O ha dejado de ser normal y bonita la pasión y ahora es delito?

Por otro lado, es necesario pensar en todas las escenas de sexo de la historia del cine ('Atracción fatal', 'Instinto básico...'), donde no hay ni por asomo protocolo estandarizado de consentimiento verbal, lo que las convertirá inmediatamente en escenas de violación. ¿Qué hacemos con esas películas?

Si dos están haciendo el amor y entra un amigo o amiga en la habitación y se une al acto graciosamente y conforman un trío, ¿es potestad de la mujer denunciar violación porque no dijo “sí” a hacer ese trío?

¿Cómo va a quedar legislado el simple hecho de dejarse llevar y el simple hecho de equivocarse y el simple hecho de ser patoso y el simple hecho de hacer locuras?

¿Cómo va a quedar reconocido que mal sexo también es sexo?

¿Cómo va a quedar establecido que el “sí” de una mujer no signifique que no puede cambiar de opinión si no dice luego “no”? ¿Cómo va a dirimirse el conflicto entre que una mujer reconozca que dijo “sí” y que esa mujer tratara luego de abandonar la habitación pero el hombre, sin violencia —pongamos: la puerta está cerrada con llave—, no la dejara y acabaran acostándose? ¿Qué valdrá más, ese “sí” o ese “la puerta estaba cerrada con llave”?

¿Ningún hombre puede ser violado y ninguna mujer, violadora?

¿Qué pasa cuando todos están puestos de MDMA y follan unos con otros y nadie dice sí a nada y pasa absolutamente de todo? ¿Todos los hombres han sido violadores y todas las mujeres, violadas? ¿Ningún hombre puede ser violado y ninguna mujer, violadora?

¿Qué pasa en las relaciones entre personas del mismo sexo? ¿Tiene una mujer que conseguir ese “sí” de otra mujer? Si no es necesario, ¿por qué no es necesario? Si no es necesario tampoco entre dos hombres, ¿por qué no es necesario?

¿Despertar con besitos a tu novia es indiciariamente violación?

Hombres

¿Cómo hemos de interpretar que en el acto sexual no sea necesario que los hombres digamos “sí”: a)como que los hombres siempre queremos follar o b)como que los hombres podemos ser utilizados sexualmente sin consentimiento expreso?

¿Cómo harán las mujeres que no necesitan que los hombres “consigan” su sí para que los hombres no tengan miedo de acostarse con ellas porque nunca dicen “sí” pues viven su sexualidad —oh, locas— como todos esos hombres que, de hecho, no necesitamos decir “sí”?

¿Qué pasa si una mujer y un hombre están follando y ella se levanta y saca un dildo de la mesilla y se lo introduce juguetonamente al varón sin que él se resista pero sin que haya consentimiento expreso? ¿Ha sido violado?

¿Qué es exactamente lo que tiene que decir un hombre para acostarse con una mujer? Reitero: es en serio. Si la mujer tiene que decir sí, ese “sí” debido presupone de inmediato la obligación del varón de preguntar o decir algo. Por tanto, ¿qué tiene que preguntar un hombre o qué tiene que decir para “conseguir” ese sí? ¿Tiene que utilizar palabras que expliciten la actividad sexual deseada, desde “hacer el amor” a “acostarse” o “mamada”, o valen igualmente expresiones eufemísticas como “subir a casa a tomar la última” o juegos de palabras privados del tipo “querer rock and roll”?

¿Alguien encuentra erótico, sexy o microscópicamente natural preguntar siempre y explícitamente sobre los actos sexuales que quieres acometer con otra persona o ser preguntada por los actos sexuales que quieren acometer contigo antes de acometerlos?

¿Hay alguna mujer adulta que no entienda ofensiva la conveniencia de decir sí cada vez que quiera follar cuando ella sabe que quiere y sabe que el otro también quiere? ¿No acabará siendo esto como darse cuenta tarde de que estás teniendo sexo sin protección? “Huy, hemos olvidado decir que sí queremos follarnos, tío.” “¡Vaya, como se entere la ministra!”.

¿Quién es el Gobierno para indicarle a las mujeres lo que tienen que decir antes de acostarse con un hombre? ¿Quién es el Gobierno para decirle a los hombres lo que tienen que conseguir que las mujeres les digan antes de acostarse con ellas? ¿Quién es el Gobierno para reducir la compleja y contradictoria sexualidad humana a algo tan simple como “sólo sí es sí” entendido como: los hombres buscan sexo y las mujeres esperan sentadas con un sí o con un no? ¿Esa es la idea (¡progresista!) que tenemos del sexo en el año 2020: la mujer-monjita y el hombre-cortejador?

Por cierto, ¿qué pasa con el BDSM, el intercambio de parejas, los cuartos oscuros, el cruising, el fem-dom o el bondage? ¿”Sólo sí es sí”? ¿Epi y Blas? ¿Ya está?

Exijo a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y a la ministra de Igualdad, Irene Montero, o a sus secretarias de Estado o directoras generales o consejeras o intelectuales de referencia que me contesten una por una a todas estas preguntas.

O sólo a ésta: ¿en qué se diferencia la idea del sexo entre hombres y mujeres que tiene este gobierno de la idea del sexo entre hombres y mujeres que tiene Vox?

Mala Fama
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