Alquiler extremo en Madrid: ¿es Idealista.com una página porno?

Buscar casa de alquiler en la capital supone enfrentarse a experiencias extremas y muy íntimas

Foto: Idealista (Foto: E.Villarino)
Idealista (Foto: E.Villarino)

La entrada en la vida adulta se produce cuando dejas de mirar porno y empiezas a mirar pisos en Idealista. Normalmente ya has visto tanto porno que hasta los pisos de Idealista crees haberlos visto antes. Poco a poco el porno te parece inocente comparado con todas esas casas abiertas en canal en la web del señor Encinar. Es un espectáculo intimidante. En este portal inmobiliario hay demasiada vida involuntaria como para poder soportarlo, un catálogo del vivir y del habitar que alcanza dimensiones homéricas, el poema del entresuelo. Es una maravilla de web. Porno del bueno.

Vengan conmigo a alquilar un piso en Madrid, verán lo chiflante que es. Escribo esto en un piso de alquiler después de mudarnos desde ese otro piso de alquiler que mi novia me convenció para que pagara también yo. Eso es el amor, amigos, cuando tu novia te mira un día muy seriamente y te dice: ¿y si pagas tú la mitad? Si no pagas tú la mitad, no hay amor. Entonces vuelves a la soltería, cuya dirección postal normalmente coincide con la dirección postal de la casa de tus padres.

Esto de que los inmuebles van de la mano de las relaciones de pareja lo sabe bien en España Isaac Rosa, en cuya novela 'Feliz final' ya se señala el cariño que nos tenemos todos cuando no hay mucho espacio. El alquiler, amigos, hace el amor; la propiedad, con el tiempo y algún disgusto en alguna boda, deshace las familias. Eso es básicamente todo lo que hay que saber sobre el sector inmobiliario.

¿Qué dinero tenemos?

Entonces queremos alquilar un piso en Madrid, la mejor ciudad del mundo. Obviamente no queremos vivir extramuros, con río de por medio, junto a la pobretería que ciñe la mejor ciudad del mundo. Queremos vivir en el puto centro. Venga, en Malasaña. ¿Qué dinero tenemos? Pongamos que la pareja gana 3.000 euros al mes, 1.500 euros cada uno. Hay ahora mismo 11.935 “casas y pisos en alquiler en Madrid” en Idealista. Pongamos que no nos importa gastarnos 1.000 euros al mes, el 33% de nuestro sueldo. Acudimos a las preferencias de búsqueda de idealista.com y ponemos eso mismo: precio máximo 1.000 eurazos. De pronto, de las casi 12.000 viviendas que había en Madrid para alquilar quedan sólo 2.822. Recuerden que estamos mirando en toda la ciudad de Madrid. Antes de echar un vistazo al mapa, ajustemos más la búsqueda, seamos realistas: no queremos vivir en un sótano, no queremos vivir en pisos de menos de 60 metros cuadrados, no queremos viviendas interiores. Y necesitamos dos habitaciones. Check, check, check.

Caramba: sólo 561 pisos en Madrid se ajustan a nuestras exigentísimas, casi principescas, aspiraciones. Un piso de 60 metros cuadrados con dos habitaciones que tenga luz y por el que hasta pagaríamos 1.000 euros todos los meses. ¿Hay alguno en Malasaña? Hay dos. ¿Llamamos? Llamamos.

De pronto, de las casi 12.000 viviendas que había en Madrid para alquilar quedan sólo 2.822

Cuando uno va a ver un piso para apreciar sobre el baldosín si le conviene alquilarlo, pueden suceder dos cosas: que vea el piso o que no lo vea. Si el piso es de un particular, no resulta extraño que al dueño o dueña se le haya ido la cabeza y tenga una cola de cuarenta personas esperando para pisarle la casa (ojo) días después de haberla alquilado ya. ¡Son dueños de pisos, simples propietarios, no tienen secretaria! Entonces citan a cien personas para ver el piso y, cuando la visita número 3 se lo queda, las 97 visitas restantes conforman, por sedimentación, una de las escenas más emotivas y miserables que pueden verse por las calles de Madrid: casi cien personas esperando junto a una puerta que no se va a abrir nunca. ¿Tú a qué hora tenías?, es la pregunta habitual. El hijo de la gran puta lo tiene apagado, es el mantra que recorre la cola mientras todo el mundo se empeña en llamar al propietario por teléfono. Finalmente, la cola se deshace y tu vida es ya inapelablemente patética.

Si la casa la enseña una agencia también puede suceder que no la veas: si alguien la alquila antes que tú, te llamarán para anular la cita. ¿Para qué sirven las agencias inmobiliarias, miserables intermediarios rapiñeros? Pues para que no tengas que salir de casa a hacer cola con otro montón de desgraciados. No es poca cosa, si lo piensas bien.

Un asunto importante

A la hora de alquilar una casa en Madrid, hay que tener en cuenta un asunto importante: vas a alquilar a voleo, a ciegas, a lo tonto, como si te sobrara el dinero. ¿Por qué? Porque si ves la casa, te gusta, te vas, no te decides, consultas con tu madre, pasas unas horas en el posible nuevo barrio, convienes en consultarlo con la almohada y piensas llamar al día siguiente para ver la vivienda otra vez antes de tomar una decisión que marcará los próximos años de tu vida, te dirán que ya está alquilada. Para ser inquilino hay que tener gatillo fácil, tirarse al vacío. Para ser inquilino hay que estar prácticamente loco.

De modo que hemos visto ese piso en Malasaña por mil euros y queremos ver el otro que, en ese barrio, se ajustaba a nuestras aristocráticas demandas. Pero el otro ya está alquilado. Entiéndanlo: hay sólo dos pisos en Malasaña de más de 60m2, con dos habitaciones, por encima del nivel del mar y por debajo de los 1000 euros. Y toda España quiere vivir en Madrid, que para eso la estamos vaciando. Lo más efectivo en estos casos es alquilarlos sin verlos, estar completamente loco, ya se lo vengo diciendo. Pero no vamos a alquilar este piso en Malasaña porque no nos ha gustado. Es una cosa que pasa mucho: que encima quieres que el piso te guste.

Ya no miran pisos para alquilar, han caído en el porno inmobiliario. ¡Qué casas hay en Madrid por 8.000 euros al mes!

De modo que la pareja piloto de esta crónica frustrada vuelve al piso que sea que habitan y se pasa las horas muertas mirando idealista.com, dejándose llevar por su diseño y su usabilidad y lo increíblemente zumbada que está la gente que tiene casas de sobra. Ya no miran pisos para alquilar, han caído en el porno inmobiliario. ¡Qué casas hay en Madrid por 8.000 euros al mes! ¡Qué aticos, qué vistas, qué jardines incluso! La engreída taxonomía erótica de los portales de sexo es un álbum de cromos del Rayo Vallecano comparada con la variedad de vivienda que muestra Idealista, que va del sadomaso al bondage en el mismo edificio. Una muestra de sadomaso que me encanta es la de ese tipo que tiene un sótano de 19 metros cuadrados y se molesta en tomarle fotos y subirlas a Idealista completando además todos los campos de la ficha. Y luego pone: 4000 euros al mes. Olé. Qué placer no habrá sentido este hombre, por Dios santo, un placer que Sade ni siquiera soñó, al pedir 4000 euros al mes por una alcantarilla con paredes. Y luego (masoquismo) habrá incluso gente que quiera ir a verla.

Por no hablar de esos propietarios que hacen las fotos con todo el flash que les cabe en la cámara o que salen siempre en los espejos o que no han retirado los muebles y fotos familiares que tenía la abuela cubriendo toda la pared del salón y parece que lo que te alquilan es una vida falsa con abuelas que te quieren. O esos timadores que dicen alquilar por 700 euros un piso en el Centro cuyas fotos están tomadas aleatoriamente de mansiones de Hollywood y dejan su wasap para que les escribas y así empezar a sacarte el dinero. O esos arrendadores que aclaran en la descripción del piso que piden una fianza de dos meses más un aval de 6.000 euros (a esto me refiero con el bondage) y, ya que estamos, que beses el suelo que pisa su perro.

Nada tan íntimo

Pero nada tan erótico, por íntimo, como ir finalmente a alquilar con tu declaración de la renta, tu nómina, tu DNI y tu estado bancario para dárselo a un completo desconocido que va a saber de ti cosas que ni saben tus padres. ¿Acaso saben tus padres el dinero que tienes en la cuenta? Pues mi arrendador sí lo sabe. ¿No se le ha ocurrido ya a alguna asociación de propietarios forrarse vendiendo todos esos datos? Algunos hasta hacen listas con todos los que desearían vivir en su propiedad y analizan cada guarismo y cada apellido y cada profesión en busca del inquilino ideal, ése que no le va a rayar las paredes.

¿Acaso saben tus padres el dinero que tienes en la cuenta? Pues mi arrendador sí lo sabe

Y mientras esta pareja y tantas otras personas alquilan y vuelven a alquilar, moviéndose por Madrid como por un inmenso hotel de tres estrellas, amigos o familiares llaman para comunicar que se han comprando una casa, noticia que a los que vivimos de alquiler nos sienta peor que la propia subida de la renta: que haya gente que se pueda comprar una casa. Entonces preguntamos: ¿quién se ha muerto? Y nos dicen: El tío Manolo. Y nosotros: ¡Qué suerte!

Siempre se ha muerto alguien antes de que tú te compres un piso, salvo que tus padres no quieran morirse y te den el dinero anticipadamente, como quien paga un rescate preventivo a un secuestrador que no suele pedirlos.

A ver de dónde se creen ustedes que salen las entradas para los pisos de Madrid: de los padres y de los muertos.

Mala Fama
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