El primer koala en entrar en la Casa Blanca
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Alberto Olmos

Mala Fama

El primer koala en entrar en la Casa Blanca

La categoría de 'histórico' no se diferencia de la de 'anecdótico' en los nuevos tiempos de propaganda

placeholder Foto: Joe Biden y Kamala Harris, en la Casa Blanca. (EFE)
Joe Biden y Kamala Harris, en la Casa Blanca. (EFE)

Los que seguimos el fútbol ya estamos resignados a los datos históricos, y no nos impresionan. Según 'Marca', Cristiano Ronaldo puede convertirse en el futbolista que más goles ha anotado nunca, lo que obviamente le haría pasar a la Historia. Con todo, también es hacer Historia que uno sea el jugador más joven en marcar su primer gol en la Champions, así como que un futbolista, simplemente, meta más goles que nadie en la fase de grupos de esta competición. La Historia no le hace ascos al gol marcado antes, como a los 20 segundos de empezar el partido. Ya ven, el fútbol es un pozo sin fondo de acontecimientos inolvidables.

Joe Biden tiene una inclinación curiosa a la hora de armar su equipo de gobierno: buscar la Historia, exactamente igual que hace Cristiano Ronaldo —de hecho— con Instagram. Viene bien ser el primero en algún sentido para cruzar las puertas de la Casa Blanca. Kamala Harris es la primera mujer y el primer 'afroamericano asiático' en alcanzar la vicepresidencia; Rachel Levine es la primera mujer transgénero en ocupar un cargo federal; Lloyd Austin es el primer afroamericano en dirigir el Pentágono. Al final, Benetton tenía razón. Todo esto lo empezó Benetton vendiendo jerséis.

La plusmarca más llamativa de esta sucesión de nombramientos publicitarios la ostenta Douglas Emhoff. Es el marido de Kamala Harris. Ya saben que la mujer del presidente es considerada la 'primera dama'. Yo, la verdad, no sabía que la mujer del vicepresidente era humillada bajo el apelativo de 'segunda dama'. (Noten, por favor, que 'primera dama' también es una forma de humillación). El caso es que si el presidente es mujer o el vicepresidente es mujer, y tienen marido, estos, por simetrías del protocolo, deben llamarse 'primer caballero' y 'segundo caballero'. Así, Emhoff es el primer segundo caballero de la Historia. Una cosa muy grande. Lógicamente, él está muy orgulloso de ello y se pavonea en Twitter como si hubiera quedado segundo en 'Master Chef Kids'.

Biden tiene una inclinación curiosa: buscar la Historia, como Cristiano Ronaldo

Recuerdo que en los años noventa era muy famosa la torera Cristina Sánchez. Salía en la tele, con Hermida, y en el telediario. Todos la apoyaban, pues ya era impresionante ver a una mujer vestida de luces entre tanto hombre tan machote, por no hablar del toro. La expectativa y bondad que recaían sobre ella obedecían a que su figura abría la puerta del toreo a las mujeres. Se daba por hecho que, si una primera mujer mataba toros, muchas mujeres verían ahí un porvenir, bien que algo homicida. Deben agradecerme esta efeméride para comprender por qué en 2021 están las plazas de toros llenas de toreras.

La falacia de la puerta abierta

Quiere decirse que conoce uno la falacia de la puerta abierta, que es una puerta que se cierra enseguida. Como ahora vamos hasta arriba de identidad, nadie cree que un éxito individual no repercuta en toda la masa humana homologable, que solo tiene que esperar un poco para ser parte del Gobierno de la nación o del palmarés de un premio u oficio. Eso no va a pasar, porque todo sigue igual y quien llega a algo no es la persona más válida o que (ahora) representa a alguna minoría, sino quien demuestra más pericia en los malabares del medro. Cada uno juega sus cartas, en esto de trepar, y ahora ser transexual o afroasiática es una carta de mayor cotización, que puede ponerte por delante de otros trepas, pero no por delante del propio sistema social de recompensa espuria; de recompensa del trepa. ¿Hay algo más repulsivo que la sonrisa de Kamala Harris?

En esto de trepar, ahora ser transexual o afroasiática es una carta de mayor cotización

Lo curioso de todas estas representaciones ilusorias es cómo validan, en tantas ocasiones, ámbitos de por sí muy cuestionados. Los que aborrecen de la monarquía no tienen empacho en reclamar que una mujer pueda ser reina, del mismo modo que uno puede horrorizarse ante el toreo, pero aplaudir que haya mujeres matando toros. La denominación de 'primera dama' es rancia y ancilar, pero nos avenimos a respaldarla porque ahora hay un 'segundo caballero', y puede que algún día llegue un 'primer caballero'. Es siempre el chiste de Woody Allen: la comida de este restaurante es muy mala y además las raciones son muy pequeñas.

Lo jugoso aquí es comprender la mecánica del acontecimiento, cómo se alcanza ese 'primer [lo que sea] de la Historia'. Se hace pensar que en la Historia había una casilla vacía o derecho faltante, y que ahora se ha completado o conseguido. Es al revés. Al que anuncia 'el primer lo que sea de la Historia' primero tiene que ocurrírsele la primicia, hallar un hueco en el mercado de las inauguraciones. Luego vender el dato, con mucha pompa. Así, la gente no se da cuenta de que nadie estaba pendiente de esa conquista, elevada de pronto a hito de la humanidad.

Funciona de forma idéntica el Libro Guinness de los Récords, donde uno, de niño, esperaba encontrar al hombre más pequeño del mundo, a la mujer más alta o al atleta con más medallas de oro en las Olimpiadas. Cosas comunes, vamos. Y lo que te encuentras es a un bengalí que ha sujetado con la nariz más cucharas de postre que nadie en el mundo, simplemente porque a nadie se le había ocurrido antes que sujetar cucharas de postre con la nariz fuera importante. Pues esto es lo mismo. Si nunca ha entrado en la Casa Blanca un koala, metan uno, y así podrán decir que su koala es “el primer koala en entrar en la Casa Blanca”. Historia viva de nuestro tiempo.

Los que seguimos el fútbol ya estamos resignados a los datos históricos, y no nos impresionan. Según 'Marca', Cristiano Ronaldo puede convertirse en el futbolista que más goles ha anotado nunca, lo que obviamente le haría pasar a la Historia. Con todo, también es hacer Historia que uno sea el jugador más joven en marcar su primer gol en la Champions, así como que un futbolista, simplemente, meta más goles que nadie en la fase de grupos de esta competición. La Historia no le hace ascos al gol marcado antes, como a los 20 segundos de empezar el partido. Ya ven, el fútbol es un pozo sin fondo de acontecimientos inolvidables.

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