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¿Tú tampoco reciclaste la basura en verano?
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Alberto Olmos

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¿Tú tampoco reciclaste la basura en verano?

El cambio climático se ha visto reducido a creer o no creer en él, y luego seguir contaminando tan contentos

Foto: Grandes nubes cubren el cielo de Madrid el pasado 4 de septiembre. (EFE/Sergio Pérez)
Grandes nubes cubren el cielo de Madrid el pasado 4 de septiembre. (EFE/Sergio Pérez)
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En verano lo hacemos todo mal y ahora he notado que mucha gente no recicla la basura. Esta desidia civil puede tener una explicación, y es justamente que estamos de vacaciones. Reciclar en Benidorm no es lo mismo que reciclar en tu casa: en Benidorm, Altea o Cedeira te permites mezclar plásticos y plátanos, pues simplemente el año que viene no piensas volver. Hay mucha geografía en España y cada año contaminarás un sitio distinto. Contaminar es hacer turismo, no va uno de turista a ningún lado si no es con el objetivo de contarminarlo.

Pensé en el cambio climático, estos meses. Uno de los motivos que me llevaron a sopesar climatologías peligrosas fue la sensación cada vez más clara de que a la gente no le importa el fin del mundo. En rigor, lo único que mantiene de actualidad el cambio climático es la gente que lo niega. Si nadie lo negara, ni siquiera oiríamos hablar de él.

La gente quiere vivir, y que el fin del mundo le pille viviendo. Y en Benidorm.

En rigor, lo único que mantiene de actualidad el cambio climático es la gente que lo niega. Si nadie lo negara, ni siquiera oiríamos hablar de él

Los, así llamados, negacionistas son cada vez más numerosos, como pasa siempre que el discurso oficial se nos va de las manos. Con todo, hay una cosa que debe decirse de los negacionistas: no por negar el cambio climático contaminas más.

Desde hace quizá dos años, las instituciones y organismos oficiales, y los periódicos y los influencers, y niños que deberían estar en el colegio y no regañándonos desde YouTube, todos ellos, digo, han dejado de luchar contra el cambio climático para luchar exclusivamente por que el cambio climático nos dé miedo.

Ahora los bonitos solecitos de verano en los mapas meteorológicos han sido sustituidos por tonalidades de rojo insidiosamente infernales. La AEMET compite con Marvel Studios, y cada cambio en el tiempo, o cada nueva estación, cuenta con un estreno épico de la AEMET, en estos términos: “Pánico por las tormentas que llegan a España: granizo devastador y la peor alerta de la AEMET”; “La AEMET alerta sobre los valores de “el Niño”: “Como un bidón de gasolina a punto de estallar”; “La AEMET alerta de un cambio drástico de tiempo en España: “bomba polar”. El cine es emocionante, sí.

El domingo pasado llovió en Madrid, lo cual siempre es bonito de ver. Pero los madrileños ya no veían lluvia, no oían truenos, no perseguían para sus hijos con el dedo los rayos en el cielo, porque todos los móviles habían recibido un aviso estruendoso de Protección Civil donde se hablaba de inundaciones, de no coger el coche y de “riesgo extremo de tormentas”. Uno estaba en casa pensando si no llovía, de hecho, como todos los años, es decir, pensando si no era fascista, machista y negacionista todo a la vez, en una sola gota de lluvia del mal. Yo he visto llover sobre Madrid muchas veces, y nunca había pensado que me tuviera que acojonar.

He visto llover sobre Madrid muchas veces y nunca había pensado que me debiera acojonar

Mi madre, en el pueblo, cuando había tormenta bajaba las persianas y nos metía a todos en la cama. Pues la AEMET es un poco como mi madre.

He comprobado vía Google News que antes de 2017 la AEMET no “avisaba” ni “alertaba”, sino que “preveía”: “La AEMET prevé un verano muy caluroso en la península” (2017). Se ha venido muy arriba la AEMET. De hecho, en torno a 2014 la AEMET ni siquiera salía en los titulares. Se decía el tiempo que iba a hacer y listo.

El desorden en la ecuación deriva de que los ciudadanos no somos niños, y algunos se paran a pensar las cosas y no les encajan.

Quizá sienten que son negacionistas del cambio climático, pero sólo lo son de la comunicación que se hace en relación al cambio climático.

Por ejemplo, leemos: “España vivió en 2017 la primavera más cálida de la que se tiene constancia”. Y en el cuerpo de la noticia: “Es la más cálida de los últimos 52 años”. Hombre, 52 años no constata tanto en un país con varios siglos de existencia. Es habitual que los titulares confundan la Historia de España con la “serie histórica”, y que titulen que un fenómeno ambiental es el primero o segundo o tercero más extremo de la “Historia (toda)” del país, para luego aclarar más abajo que lo es “de la serie histórica”. Y esa serie histórica no pasa de 1970.

Engañar a la gente es lo que crea negacionistas.

Además, hemos entrado en virguerías estadísticas propias del fútbol, donde de pronto alguien cree relevante la edad a la que un jugador marcó su primer gol en la segunda parte de una semifinal de la Champions. Entonces Fulanito se convierte en el jugador más joven en meter un gol en la segunda parte de una semifinal de la Champions, y ese es el titular. No sé desde cuándo los jueves más calurosos que otros jueves nos interesan muchísimo.

Yo diría que los esfuerzos mundiales se dirigen más a convencernos del cambio climático que a hacerle frente, lo cual no sé bien cómo tomarme

Yo diría que los esfuerzos mundiales se dirigen más a convencernos del cambio climático que a hacerle frente, lo cual no sé muy bien cómo tomarme. Se trata en puridad de la propagación de una fe, pues lo esencial es creer o no creer. Creer, y decir mucho que crees y que estás preocupado, exime inmediatamente de toda responsabilidad; no creer, por su parte, te hace culpable del fin del mundo. Lo cierto es que los que más contaminan, los ricos y famosos y con cuatro coches en el garaje, creen todos en el cambio climático, y están muy preocupados.

Son, sí, aliados ecológicos, muy exactamente.

“La ciencia viene a dar la razón a la gente que razona”, escribió Umbral en 1975. Hoy no es así. Infundir miedo nunca es razonable. Creer en el cambio climático constituye, de hecho, la forma ideal de seguir contaminando. Se cree para contaminar. Nadie ha renunciado a un solo lujo, gasto, viaje o vehículo. Esta todo el mundo creyendo en el cambio climático y contaminando como si no hubiera un mañana, valga la redundancia.

Y encima no puedes ver llover sin que Protección Civil te sabotee la epifanía.

En verano lo hacemos todo mal y ahora he notado que mucha gente no recicla la basura. Esta desidia civil puede tener una explicación, y es justamente que estamos de vacaciones. Reciclar en Benidorm no es lo mismo que reciclar en tu casa: en Benidorm, Altea o Cedeira te permites mezclar plásticos y plátanos, pues simplemente el año que viene no piensas volver. Hay mucha geografía en España y cada año contaminarás un sitio distinto. Contaminar es hacer turismo, no va uno de turista a ningún lado si no es con el objetivo de contarminarlo.

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