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Ahora sabemos que el plan del gobierno era más inmigración
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Alberto Olmos

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Ahora sabemos que el plan del gobierno era más inmigración

Diego Rubio desvela casi en "petit comité" las guías fundamentales de un asunto que nos afecta a todos

Foto: Diego Rubio, jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, habla durante el Global Progress Action Summit en Londres. (EFE/EPA/Tolga Akmen)
Diego Rubio, jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, habla durante el Global Progress Action Summit en Londres. (EFE/EPA/Tolga Akmen)

A mí me han impresionado mucho las poco más de quinientas palabras que durante tres minutos ha pronunciado Diego Rubio en el Global Progress Action de Londres. Un motivo inmediato para la sorpresa es que usted no sabe ni quién es Diego Rubio ni que en Londres se celebraba un congreso global. El evento contó con otra intervención española, la de Pedro Sánchez, y EFE sí notició sus palabras banales sobre conceptos inasibles ("multilateralismo") porque es el presidente del gobierno. Pero las palabras importantes, adultas y cruciales fueron las de Diego Rubio, y no hubiéramos llegado a ellas si no fuera por un influencer de derechas.

Víctor Domínguez (alias Wall Street Wolverine) no tenía nada mejor que hacer el viernes pasado que escucharse las nueve horas de congreso progresista global londinense. A la hora casi de tostón, se celebraba un panel secundario, menor, diminuto, cuatro personas casi anónimas entre primeros ministros de Reino Unido, presidentes de España y ex primeras ministras de Nueva Zelanda. Era como la charla justificativa de cuatro subalternos que han viajado a Londres a hacer algunas compras, en avión oficial.

Ahí estaba Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno (125.000 euros al año). El tema de su "panel" era la inmigración. A Diego se le escapaban las ganas de hablar, como es lo propio cuando te consideras el más listo de la clase.

Diego Rubio (vean su entrada en la Wikipedia) no ha pasado por la prestigiosa Universidad Camilo José Cela, sino por las humildes Oxford, Columbia y Sorbona; habla un inglés fluido; está especializado en "gobernanza anticipatoria". Seguramente escribió su tesis él mismo. Cuando escriba un libro, lo escribirá también él mismo.

A Diego Rubio se le escapaban las ganas de hablar, como es lo propio cuando te consideras el más listo de la clase

Quiere decirse que hay alguien en Moncloa con cerebro, formación, idea de algo, más allá del señor al que le basta con que no le saquen de allí nunca.

La moderadora le dio la palabra después de que acabara de hablar un danés, y Diego Rubio abrió de par en par el corazón de palacio: hay cuatro principios básicos que guían la política migratoria del gobierno de España. ¿Ustedes lo sabían? Yo creo que estas cosas, estos principios tan bien contados, nos los tenía que detallar nuestro presidente del gobierno en una comparecencia desde Madrid, y no un tipo cuyo nombre desconoce toda España, en inglés, y desde Londres, perdidos (los principios, sus minutos) entre nueve horas de congreso.

Foto: gestion-inmigracion-espana-alarma-europa-mision

Al pie de esta pieza les copio su intervención entera. El resumen es fulgurante: queremos inmigración. En la España de Sánchez, queremos toda la inmigración posible.

Diego Rubio apela primero a la humanidad. "Los inmigrantes son seres humanos", dice; y apunta: "Los regulares y los irregulares". El segundo axioma sobre inmigración reza así: "No se puede detener". El tercero indica que sólo creceremos económicamente si la población aumenta, y la población sólo aumenta porque llega desde fuera y, además, porque los llegados se reproducirán. Y el cuarto pilar de la política que España está aplicando sobre inmigración y que nadie nos ha contado es que la inmigración no supone intrínsecamente ningún problema, como afirma la extrema derecha, pues los conflictos proceden de la falta de educación, de la falta de vivienda o servicios sociales, áreas todas ellas que hay que incentivar y garantizar.

Como digo, yo todo esto no lo había escuchado y, por tanto, no ha habido en España debate sobre los cuatro principios de Diego Rubio, que son los principios del gobierno y que, a fin de cuentas, nos afectan a todos en su visión de nuestras fronteras y de su permeabilidad. Rubio habla en primera persona del plural, como representante de España. Afirma, desde dentro, lo que está haciendo nuestro gobierno. Su charla es técnica, no política. Por eso dura sólo tres minutos y es propositiva, frente al humo sonrosado de los discursos circulares y anestesiantes de Pedro Sánchez sobre lo mismo.

Diego Rubio habla en primera persona del plural, como representante de España

"Nuestra idea es dejar entrar a todo el mundo", interpretamos. Esto es algo que no nos ha dicho Pedro Sánchez. ¿Ustedes tienen alguna pista de por qué no nos lo habrá dicho?

No es cuestión ahora de señalar el escalofrío que provocan afirmaciones de Rubio como ésta: "Cada euro gastado en detener la inmigración es un euro desperdiciado", que hacen pensar en nuestros policías fronterizos y en su conocida falta de medios, ahora iluminada; ni hace falta preguntarse por qué, si el crecimiento demográfico es fundamental, no se apoya decididamente la natalidad oriunda, y se dan ayudas a las mujeres y familias para agitar nuestra renqueante tasa de nacimientos. Tampoco toca preguntarse sobre la "humanidad" y "progresismo" de invitar a miles de extranjeros a venir a España a hacer los peores trabajos, tener hijos que apenas podrán mantener, vivir en casas inexistentes y servirnos como criados o esclavos, cuando ni los propios jóvenes españoles pueden acceder ya a una vivienda digna.

Lo principal aquí es que los españoles sepan que el gobierno tiene un plan sobre inmigración, desarrollo y demografía a futuro; que lo está ejecutando; que nadie ha sido avisado hasta ahora y que viene a decir que nuestras fronteras están abiertas, de par en par.

"Por cierto, está funcionando", concluye Diego Rubio.

*Discurso de Diego Rubio en el Global Progress Summit London 2025

En el gobierno de España creemos que es importante conectar con las creencias de los ciudadanos. Pero no cuando eso te hace desarrollar las políticas equivocadas. Nuestra estrategia sobre inmigración está basada en cuatro principios. El primer principio es que tenemos un deber moral y legal hacia los migrantes, porque son seres humanos. Regulares o irregulares. Esto suena básico, pero en estos días por desgracia debemos seguir diciéndolo: son seres humanos. El segundo principio es que tú no puedes detener la inmigración. Quizá en el corto plazo si inviertes un montón de recursos, pero nunca a largo plazo. Porque nuestros bosques, nuestros desiertos, nuestros océanos son demasiado grandes y la necesidad de aquellos que huyen de la violencia o de la pobreza es muy acusada. Así que nunca podrás detenerlos. Por eso creemos que cada libra que tú inviertes en tratar de detener a los inmigrantes la estás desperdiciando. Deberías dedicar ese dinero a canalizar, a encauzar apropiadamente la inmigración. El tercer principio -quizá uno de los más importantes- es que todos esos estudios publicados en los años 60 y 70 sobre la superpoblación mundial eran una completa basura. ¿Sabéis?, esa idea de que a mediados de siglo (XXI) habría demasiada gente en el mundo, así que no habrá espacio o no habrá agua para todos, ha fallado por completo. La realidad es que la mayoría de los países, en Europa, sin duda, están despoblándose y van a perder millones de habitantes en las próximas décadas a causa del envejecimiento demográfico. Y la realidad asimismo, y esto puede ser probado, es que incluso hoy en día el principal motor de crecimiento para nuestros modelos económicos es el crecimiento demográfico. Si miras Europa sólo en la última década, más del 25% del crecimiento económico se debió al crecimiento demográfico. Así, lo que nosotros creemos -y la IA no va a cambiar esto, por cierto- es que en diez, veinte, treinta años, miraremos atrás y veremos dos tipos de países desarrollados. Aquellos que permanecieron cerrados: se estancarán, sufrirán con el déficit y la deuda, sufrirán para mantener vivo su estado del bienestar, y la vida para todos allí será peor. Y los que permanecieron abiertos: mantendrán unas economías crecientes y por tanto podrán mantener su bienestar. Y nuestro cuarto principio o idea es que vemos a mucha gente comprando el marco de la extrema derecha, cuando ellos olvidan o ignoran el hecho de que la mayoría de los problemas que asocian a la inmigración, no son causados por la inmigración, no son causados por la nacionalidad, la religión o el color de la piel de la gente; son causados por la pobreza, la desigualdad, la falta de esperanzas por falta de educación. Así que necesitas resolver esos problemas y no seguir la agenda de la extrema derecha y decir que tienes demasiados inmigrantes. Lo que tienes que hacer es invertir en servicios públicos, en estado del bienestar, en vivienda, así es como de verdad vas a resolver los problemas para todos los inmigrantes y para los ciudadanos nacionales. Así es como lo vemos nosotros. Y por cierto, funciona, está funcionando."

A mí me han impresionado mucho las poco más de quinientas palabras que durante tres minutos ha pronunciado Diego Rubio en el Global Progress Action de Londres. Un motivo inmediato para la sorpresa es que usted no sabe ni quién es Diego Rubio ni que en Londres se celebraba un congreso global. El evento contó con otra intervención española, la de Pedro Sánchez, y EFE sí notició sus palabras banales sobre conceptos inasibles ("multilateralismo") porque es el presidente del gobierno. Pero las palabras importantes, adultas y cruciales fueron las de Diego Rubio, y no hubiéramos llegado a ellas si no fuera por un influencer de derechas.

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