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Yo cuidaba de mis hijos mientras tú parabas el genocidio
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Alberto Olmos

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Yo cuidaba de mis hijos mientras tú parabas el genocidio

El activismo es una labor exclusiva de los más privilegiados, que lo utilizan con fines autopromocionales

Foto: La exalcaldesa Ada Colau aterriza en Barcelona tras su paso por la Global Sumud Flotilla. (EFE/Toni Albir)
La exalcaldesa Ada Colau aterriza en Barcelona tras su paso por la Global Sumud Flotilla. (EFE/Toni Albir)
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Nos creíamos a Ada Colau hace quince años, cuando éramos tontísimos. Lideraba Ada la PAH, una plataforma que luchaba contra los desahucios y las hipotecas, contra los bancos y los fondos buitre, todo en camiseta y con muchas fotos y entrevistas en televisión. Pasado el tiempo, la vivienda se encuentra de hecho en su peor momento, pero Ada Colau fue alcaldesa de Barcelona durante casi diez años.

Visto con ecuanimidad, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca no solucionó el problema de la vivienda, y sí la vida de Ada Colau. Esto puede ser sólo casualidad o mala suerte, aunque nos permitimos la hipótesis de que el verdadero objetivo de crear la PAH fue que Ada Colau ganara visibilidad pública, afecto electoral y crédito como candidata.

Hace tiempo que nadie sabe quién lidera la PAH, y también hace tiempo que Ada Colau parecía retirada, invisible, amortizada, vieja gloria. Ahora ha salido en televisión a decir cosas.

Una cosa que ha dicho es que ella ha luchado por parar un genocidio, y tú no. “¿Y tú qué has hecho?”, preguntaba Ada Colau. Estaba con Henar Álvarez en un programa que tiene en La 2, y esa pregunta la tuiteó la cuenta del programa, y también Jordi Évole, considerando que cerraba por completo el debate sobre la flotilla. Sobre si la flotilla era o no una payasada. ¿Tú qué has hecho para parar el genocidio?

Ada Colau nos dice que unos 40 millones de españoles no hicieron nada por parar un genocidio, y ella sí

La pregunta es muy insolente, y no sólo afecta a los que, como yo, nos burlamos de punta a punta de los barcos vacíos llenos de comida imaginaria, sino que, necesariamente, cae sobre cualquier persona que no viajara en ellos. O sea, sobre toda España. Ada nos dice que unos 40 millones de españoles no hicieron nada por parar un genocidio, y ella sí.

Primero, debemos salir del marco establecido por la ex alcaldesa de Barcelona, pues en su apelación da por hecho algo no tan obvio: que el asunto más importante de nuestras vidas era la guerra en Gaza. Eso es algo que ha decidido ella, con Greta y otros más. Greta Thunberg, hace nada, tres, cuatro años, había decidido que el asunto más importante de nuestras vidas era el cambio climático, y seguramente Ada Colau estaba de acuerdo con eso, dado que hace quince años el asunto más importante de nuestras vidas eran los desahucios. Ni se solucionaron los desahucios ni se solucionó el cambio climático, pero eso no impidió pasar a otra cosa, sin mayores explicaciones. Ada y Greta, entonces, se dedican a luchar por cosas que nunca solucionan, y luego luchan por otra cosa a ver si tampoco la solucionan, cosa que consiguen casi siempre.

placeholder Greta Thunberg atiende a una conferencia en Estocolmo. (EFE)
Greta Thunberg atiende a una conferencia en Estocolmo. (EFE)

La flotilla no ha solucionado la guerra en la franja de Gaza, que además se solucionó (de momento) en despachos muy poco marineros, con gente firmando acuerdos y un alto el fuego inmediato.

Después, debemos considerar la condición de posibilidad de la flotilla. Usted no ha ido en esa flotilla y, si no la apoya o no ha puesto una bandera de Palestina en su balcón, no ha hecho nada por parar el, así llamado, genocidio. Esto es curioso. ¿A usted le han invitado a ir en la flotilla? ¿Ha habido una convocatoria pública de marinerías y salvamentos, a partir de la cual cualquier español podía integrar el destacamento por la paz de Greta y Ada? No, no lo ha habido. Nos enteramos de la existencia de la flotilla cuando estaba por partir de un puerto de Barcelona, así que no nos dio tiempo de apuntarnos.

¿Cómo se enteraron Ada Colau, Greta y todos los demás de la existencia de esta misión humanitaria? ¿Quién más pudo enterarse? ¿Dónde había que guardar plaza? No tenemos ni idea.

Foto: flotilla-narcisismo-compasion Opinión

Esto es así porque la Global Sumud Flotilla es la zona VIP del activismo, y sólo unos pocos elegidos pueden subirse a sus barcos. A diferencia de lo que pueda parecer, Ada y Greta no se han embarcado valientemente en esta misión, sino que se ha embarcado privilegiadamente en ella, dejando fuera a mucha gente. Pasa algo parecido con las corresponsalías de guerra, donde la gente cree que un reportero es el único valiente del periódico, cuando en realidad hay colas para ir a cubrir guerras. También habría colas para ir en esta flotilla.

Y sucede lo mismo con los “manifiestos de la gente de la Cultura” o los “conciertos solidarios”. No es que unos u otros no hayan querido firmar manifiestos o dar a conocer su música gratis por una causa justa; es que no les han invitado a hacerlo. El manifiesto, el concierto y, por supuesto, la flotilla son herramientas de autopromoción, muy valiosas, totalmente exclusivas y en modo alguno abiertas a todo el mundo.

Ada Colau estuvo treinta y cinco días en los barcos por la libertad, a los que hay que sumar dos o tres días más en Israel, mientras se tramitaba su deportación. Esto quiere decir que, durante más de un mes, no trabajó, no cuidó de sus hijos, no hizo su vida normal y lo sacrificó todo “para parar el genocidio”.

Ada y Greta no se han embarcado valientemente en esta misión, sino que se ha embarcado privilegiadamente en ella

No sé si conocen ustedes a mucha gente que pueda permitirse un mes y pico de asueto solidario, de no ver a sus hijos y de no generar ingresos para su familia. Salvo los jóvenes universitarios, nadie adulto puede dedicar un mes de su vida a salvar el mundo.

Visto así, lo de Ada sólo admite dos posibilidades: o su compromiso con los palestinos es tan fiero, determinante e íntimo que todo lo demás (absolutamente todo lo demás, incluidos sus hijos, aún menores de edad) le importa un pimiento o (llámenme loco) estaba trabajando.

Durante más de un mes, no trabajó, no cuidó de sus hijos, no hizo su vida normal y lo sacrificó todo "para parar el genocidio"

A Ada se la ve en algunas imágenes de la travesía de avituallamiento imaginario sentada en cubierta mirando su ordenador. Después del show flotillero, Barcelona En Comú ha cambiado su código ético de modo que, si fuera el caso, Ada Colau podría presentarse a la alcaldía de Barcelona en 2027. Además, el partido ha toqueteado algunos puntos más de ese código, los referidos al tope salarial de sus candidatos electos y el referido a la conciliación laboral. Recuerdo que Ada, siendo alcaldesa, se quejaba de ganar poco dinero, y de no estar tan disponible como quisiera para cuidar de sus hijos. Pero el partido ha declarado que estos cambios no obedecen a los intereses “de nadie en particular”.

Después, Ada ha aparecido en La 2 de Televisión Española, en el programa de Henar Álvarez que decimos.

Seguramente han pasado más cosas, en ese cosechar beneficios de la participación propia en la Flotilla de la Libertad, y todas, como es lógico, deben trabajarse desde la cubierta de un barco, no es como que, casualmente, un código ético cambie por aquí a mi favor y un programa no tenga otra idea que invitarme justo a mí y, en fin, todo se alinee para mi vuelta a la vida política, tuits de Jordi Évole incluidos.

Así, lo que tontísimos como éramos hace quince años veríamos como activismo heroico gratuito se nos figura ahora miseria moral de primer orden: uso las muertes de miles de palestinos para volver a ser alcaldesa.

Yo, desde luego, no hice nada para parar el genocidio y volver a ser alcaldesa. Como todas las personas honradas (es decir, todas las que no se dedican a la política) cuidaba de mis hijos y trabajaba, y pagaba mis impuestos y con esos impuestos se pagó al cabo el vuelo de Ada Colau de vuelta a Barcelona. No me han entrevistado en la tele por cuidar de mis hijos, por ser una persona decente.

A Ada Colau sí.

¿Y tú qué hacías?, nos preguntó, con insolencia increíble, esta mujer. ¿Y a tus hijos quién los cuidaba?, debemos contestarle.

Nos creíamos a Ada Colau hace quince años, cuando éramos tontísimos. Lideraba Ada la PAH, una plataforma que luchaba contra los desahucios y las hipotecas, contra los bancos y los fondos buitre, todo en camiseta y con muchas fotos y entrevistas en televisión. Pasado el tiempo, la vivienda se encuentra de hecho en su peor momento, pero Ada Colau fue alcaldesa de Barcelona durante casi diez años.

Ada Colau
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