Los que no le hemos escrito una canción a Franco tenemos mucho que aprender del antifranquismo de los que sí le escribieron una canción a Franco. Nos viene muy mal que alguien le escribiera canciones a Franco, porque luego la culpa la tenemos nosotros, que no le hemos escrito canciones a nadie. Sucede que un cantautor nos está haciendo pagar todavía la canción que él le escribió a Franco en 1966. Le salió tan bonita que somos todos franquistas si no le hacemos caso como ejemplo de antifranquismo. La tonada se titulaba Un gran hombre (Franco, imaginen), y la compuso, a sus 19 años, Víctor Manuel.
Ahora sale en la tele muy preocupado porque los jóvenes no saben escribir canciones, pero pueden votar. Y a lo mejor votan tan mal como Víctor Manuel escribía las canciones, ya ven.
“Yo era gilipollas”, reconoce el cantautor sobre su canción a Franco. Esto quiere decir que Franco le permitió ser gilipollas, pero en democracia ya no te dejan, Víctor Manuel no te deja: “La gente que puede votar indistintamente a Sumar o a Vox debe ser gilipollas”, ha afirmado.
Los actos del pasado a favor de una dictadura son meras tonterías; los votos en democracia en contra de Pedro Sánchez son, sin embargo, aberraciones.
Esto quiere decir que Franco le permitió ser gilipollas, pero en democracia ya no te dejan, Víctor Manuel no te deja
Esto es curioso porque la juventud no lo avala todo. Cela contaba también 19 años cuando en plena Guerra Civil se ofreció como delator al bando franquista, y nunca se le permitió ser simplemente gilipollas. Se le persiguió siempre.
Así vamos aprendiendo que hay una gente que no te perdona los errores que ellos mismos cometieron, ni las contradicciones en las que sigan incurriendo. Somos todo lo franquistas que necesite alguien para olvidarse de su propio franquismo, que, por arte de magia, ahora es el nuestro. Somos todo los machistas que necesite el machista; todo lo fachas que necesite el facha. Machista y facha que no lo son, sólo lo fueron; sólo ahora sabemos que lo fueron.
Pablo Echenique se afilió a Ciudadanos y fue condenado por tener a su asistente sin alta en la Seguridad Social: no deja de darnos lecciones. Iglesias tiene casoplón y niños en cole privado: lecciones. Errejón y Monedero arrastran denuncias o quejas por abusos o baboseos: más lecciones. Es muy impresionante lo malas personas que somos no habiendo hecho nada de lo que ellos sí han hecho.
Tú no has pecado nunca, no te has salido del carril socialdemócrata, pero eres franquista, machista y tampoco quieres pagar la tasa de basuras. Qué vamos a hacer contigo; eres lo peor.
No has pecado nunca, no te has salido del carril socialdemócrata, pero eres franquista, machista y tampoco quieres pagar la tasa de basuras
Todo el mundo es franquista incluso sin haberle escrito una canción bonita a Franco. ¿Se emocionó el dictador, se la puso en bucle mientras firmaba sentencias de muerte? No lo sabemos, pero podemos soñar.
Víctor Manuel no le ha escrito una canción a Vox por cuestión de edad. Si fuera joven, sacaba todo un Álbum, Sólo pienso en Vox.
El año Franco toca a su fin, y es una pena no haber contado con un gran acto de catarsis aguilucha. Imaginen un evento titulado por ejemplo Franquistas Relapsos, donde Víctor Manuel cantara Un gran hombre, alguien leyera el artículo de Tecglen, alguien leyera el de Umbral (que me suena que también tiene), y alguien, la carta de Cela a la censura. Todo esto me parece a mí que sería muy bonito de ver.
El músico Víctor Manuel. (EFE/J.J. Guillén)
Tanto antifranquismo y el franquismo les molaba cantidubi.
Y aquí debemos detenernos, poner diván, sacar el bisturí de la psique. No es sólo que haya una vergüenza centrifugada, que nos mancha a todos por los pecados de unos pocos (incluso a todos los que ni siquiera llegamos a vivir el franquismo); es que hay un “rencor de sí mismo” muy evidente. Cuando veo a alguien, sobre todo joven, denostar el franquismo con fuego en los ojos, las venas abultadas, el verbo muy inflamado, lo sé. Y él lo sabe. Y ahora quiero que lo sepan ustedes.
Todos serían franquistas.
Es el vértigo de la pusilanimidad, un terror hipotético, íntimo, pero desconcertante. Franco no existe, pero estas personas saben, por su consciente cobardía, por su actual servidumbre hacia el poder, que, de tocarles vivir bajo el franquismo, lo apoyarían. Por eso lo combaten tanto, de boquilla, con 50 años de margen, histéricos, porque es el pecado que el compás histórico no les dio ocasión de cometer. Si no se afirman franquistas se debe sólo a que no hay Franco ya; si lo hubiera, serían franquistas. Nacieron para ser franquistas, pero llegaron tarde.
Nacieron para ser siervos, y lo son. Todos los días. Pero al amo del que se libraron, a ése sí lo odian implacablemente, con suficiencia, con gozo, con ostentación. No hay un franquismo sociológico, sólo gente que siempre será cobarde.
Los que no le hemos escrito una canción a Franco tenemos mucho que aprender del antifranquismo de los que sí le escribieron una canción a Franco. Nos viene muy mal que alguien le escribiera canciones a Franco, porque luego la culpa la tenemos nosotros, que no le hemos escrito canciones a nadie. Sucede que un cantautor nos está haciendo pagar todavía la canción que él le escribió a Franco en 1966. Le salió tan bonita que somos todos franquistas si no le hacemos caso como ejemplo de antifranquismo. La tonada se titulaba Un gran hombre (Franco, imaginen), y la compuso, a sus 19 años, Víctor Manuel.