Eres tu memoria
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María Trincado

Rincón de María Trincado

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Eres tu memoria

Eres tu memoria. Luis Rojas Marcos / 216 páginas; 19,90 euros. Comprar libro.El título de esta reciente obra del popular psiquiatra Rojas Marcos me atrajo poderosamente, ya que sugería

Eres tu memoria. Luis Rojas Marcos / 216 páginas; 19,90 euros. Comprar libro.

El título de esta reciente obra del popular psiquiatra Rojas Marcos me atrajo poderosamente, ya que sugería la reflexión sobre un tema que ocupa mis intereses y desvelos desde hace tiempo. La incidencia de la memoria en la creación literaria, especialmente en la construcción de autobiografías, ya sean noveladas o no. Y más específicamente en la elaboración de las memorias de infancia y juventud, temática que me apasiona y que creo dota a los diversos autores que lo han abordado de una gracia particular, de un aliento único e irrepetible.

A medida que transcurren los años me dejo seducir con facilidad por los libros de memorias, no puedo olvidar en el pasado reciente ni Mis recuerdos  de Rabindranath Tagore, ni La promesa del alba de Romain Gary, ni Allá lejos y tiempo atrás de Hudson, ni Infancia de Coetze, ni En otro tiempo de Soma Morgenstern  por resaltar solo algunos. Muchos de sus párrafos me acompañan, se han convertido en claves para entender mi propia vida o la de otros, para situarme en un momento pretérito con mucha más plasticidad y vivacidad que con todos los libros de historia que he leído a lo largo de mi existencia.

Y este género literario me fascina no solo por su intimismo, sino sobre todo por su subjetividad, en palabras de Rojas Marcos “la memoria no es un archivo perfecto, sino que es creativa y tiene el poder de renovar las cosas que guarda con el fin de adaptarlas a los cambios que experimentamos en la vida. La memoria, pues, reconstruye nuestra historia con los recuerdos del ayer, pero antes los modela y los enmarca en el contexto de nuestros puntos de vista de hoy”.

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Creo que el autor ha realizado un extraordinario y meritorio trabajo de síntesis, habida cuenta de la complejidad del objeto tratado y de los avances alcanzados en los últimos diez años. Cuatro son los grandes apartados que desarrolla: el primero qué es la memoria y sus funciones básicas; el segundo el funcionamiento de la memoria; el tercero los fallos de la memoria y posibles remedios; y el cuarto el estudio del cerebro.

No voy a entrar en el detalle de estos contenidos, pero si a subrayar apenas alguna de las ideas y reflexiones, que más poderosamente me han llamado la atención, a veces por su efecto consolador como por ejemplo esta: “olvidar es una función esencial de la memoria, que renueva y borra continuamente información, bien porque no la usamos, bien porque, consciente o inconscientemente, decidimos eliminarla. Olvidar es indispensable. Nos permite vivir y tomar decisiones en el día a día y concebir el futuro sin sentirnos atados al pasado”.

Otra idea reconfortante es que muchos de los fallos que achacamos a la memoria, son simplemente falta de atención, cuyo efecto pernicioso sufrió el propio autor en su etapa escolar, marcando su formación e intereses para el resto de su vida.

La amenaza de la memoria pública indeleble encabeza otra digresión sobre el reto actual que supone la memoria artificial de la Web. “La Web no olvida. Sus archivos infinitos guardan para siempre toda la información que transcurre en el mundo virtual”. ¿Dónde queda el perdón y el olvido, en que se basa el funcionamiento de la sociedad?, ¿y la posibilidad de cambio y mejora de los seres humanos? “La verdad es que resulta muy difícil convivir en un mundo sin olvido. Por eso pienso que lo mismo que hemos creado memorias sintéticas que no tienen la capacidad de borrar, también somos responsables de adaptarnos de forma constructiva a esta nueva tecnología.”

Magnífica introducción al conocimiento de una de las facultades más importantes de la inteligencia humana, base fundamental de nuestras funciones ejecutivas, que se lee con interés y deleite constante, ya que, además de la sencillez de la exposición, incluye multitud de  referencias literarias y científicas, junto a descripciones de casos médicos y experiencias propias.

Sin memoria no somos, o mejor dicho, como afirma Paula Eagle, somos lo que recordamos de nosotros mismos.