Netflix: Big Mouth: la serie sobre la pubertad que te enseña cómo funciona una vagina

'Big Mouth': la serie sobre la pubertad que te enseña cómo funciona una vagina

'Big Mouth' es una serie canalla pero comprometida. Es un ejemplo perfecto de que la incorrección política no es machista

Foto: Andrew, Nick y Jessie, los protagonistas de 'Big Mouth'. (Netflix)
Andrew, Nick y Jessie, los protagonistas de 'Big Mouth'. (Netflix)

Estoy completamente a favor de toda obra que dedique espacio a explicar el funcionamiento del cuerpo femenino y el despertar sexual de las mujeres, porque... ¡sorpresa! ¡Nosotras también nos ponemos cachondas! A pesar de lo que muestre el porno y toda la historia del audiovisual, las adolescentes con la llegada de la regla empezamos a manchar las bragas de sangre y a mojarlas con flujo. Amigas, amigos, sobran escenas de pajas y faltan dedos en el 'mainstream' cultural.

Jessie conoce a su vulva en 'Big Mouth'. (Netflix)
Jessie conoce a su vulva en 'Big Mouth'. (Netflix)

Aunque 'Big Mouth', la serie de animación creada por Nick Kroll y Andrew Goldberg para Netflix, cuente las experiencias juveniles de los creadores, han sabido incluir con los personajes de sus amigas Jessie y Missy las experiencias comunes a las chavalas de 13 años. Dejan bastante claro que, como indica el título del capítulo 5, las chicas también están salidas. Retratan sin eufemismos ni suaves metáforas la revolución de las hormonas. Es una serie soez que te hace sonreír recordando lo idiotas, a la par de adorables, que erais tú y la gente de tu clase.

Recuerdo parte mi adolescencia como una 'gymkana' de hacerme dedos. Me regalaba un orgasmo cada vez que terminaba de estudiar una lección. Era el premio por lo aprendido y la motivación para memorizar la siguiente. Creo, además, que me he masturbado al lado de toda persona que durmiera a mi vera, o en mi misma habitación, entre los 15 y los 18 años. Aprovecho este momento para pedir perdón si alguien despertó y le hice vivir un momento incómodo. También quiero lanzaros un mensaje de tranquilidad: la cosa no iba con vosotros ni con vosotras. Me atrevo a asegurar que no os deshonré mentalmente, que estuvierais allí físicamente era puramente circunstancial. Ahora sé, gracias a 'Big Mouth', que no era yo: era el monstruo de las hormonas. Con este personaje, que cuenta con versión femenina y masculina, la serie justifica los cambios corporales y de estado de ánimo que sufren los personajes.

El monstruo de las hormonas femeninas de 'Big Mouth'. (Netflix)
El monstruo de las hormonas femeninas de 'Big Mouth'. (Netflix)

Sufrir es un verbo que resume bastante bien lo que es la pubertad. El despertar sexual repentino que experimentamos durante este periodo nos prepara para el futuro. Muy difícil nos lo tiene que poner la vida para tener experiencias que nos causen una vergüenza mayor que la que nos provocaron nuestros impulsos sexuales de la época. En 'Big Mouth', por ejemplo, a Jessie le viene la regla estando de visita en la Estatua de la libertad. Solo consigue una bandera de los EEUU de la tienda de 'souvenirs' para evitar que sus pantalones blancos se calaran por completo. Andrew se corre mientras se mueve junto a Missy en la pista del baile de fin de curso. Jay se folla a su almohada y cree haberla dejado embarazada. La verdad, siento que yo podría haber formado parte, perfectamente, de este grupito víctima de la pubertad.

El despertar sexual repentino que experimentamos durante este periodo nos prepara para el futuro

Recuerdo que mi cuarto era peor que el vertedero de Sao Paulo. En segundo de carrera perdí mi carnet de la universidad y apareció un día que me dio por recoger mi escritorio cuando cursaba quinto. Juro que esto es totalmente cierto. Mi madre me desafiaba todas las semanas con castigos que sabía que no me impondría para que recogiese la habitación, pero era algo que me daba más pereza que una cita con un chico de un curso inferior. Una noche, tras ver 'Espartaco: sangre y arena' a puerta cerrada, me fui a dormir sin renunciar a mi desfogue manual diario. Estaba dentro de la cama, tapada con el edredón, cuando mi madre irrumpió sin llamar a la puerta. Sentí todos los síntomas de una diarrea provocada por una disentería amebiana.

Nick y Andrew exploran su sexualidad en 'Big Mouth'. (Netflix)
Nick y Andrew exploran su sexualidad en 'Big Mouth'. (Netflix)

Imaginad el cuadro: mis pantalones en los tobillos, los dedos de mi mano derecha como si los hubiera pasado por un pegamento de barra y mi respiración aun entrecortada. Insistió en que me levantara inmediatamente y recogiera todo. Hizo amago de quitarme el edredón. Toda mi vida pasó ante mis ojos. Me aferraba la colcha con la misma fuerza que me hubiera agarrado a mis 'mustang' si alguien hubiera amenazado con quitármelas. Miraba a mi madre con la expresión de la Virgen de la Macarena y perjuré que lo haría sin falta al día siguiente. Debió sentir que algo no iba realmente bien y se apiadó de su hija mayor. Obviamente, cuando se fue acabé el trabajo. Me era imposible conciliar el sueño con la carga de estrés que acababa de generarme.

Crítica a la masculinidad tóxica

Una de las cosas que más me ha gustado de la serie es que hace una crítica sibilina y eficaz de la masculinidad tóxica que aun hoy se inculca a los jóvenes. Exponen como tener dudas sobre si te gustan los chicos o las chicas es completamente normal, tanto como que se te levante con el roce del aire. Revela que ellos también lloran e incluso sufren, tanto o más que nosotras, por la persona que ocupa su pensamiento.

Se ríen de su propia ignorancia del género femenino y admiten que este desconocimiento les lleva a comportarse de una forma poco cortés con sus compañeras. A uno de los mayores le apodan ‘Bajacabezas’, porque intenta conseguir mamadas a base de dirigir con la mano la cabeza de sus amantes. Le ridiculizan por inventar que finalmente cedieron ante sus torpes movimientos. Cierto es, tristemente, que esta es la parte menos verídica del relato. Aun así, es de agradecer que una serie con tanto descaro y, entre risa y risa, cuele una denuncia de este tipo de situaciones tan comunes entre la gente joven. Incluso sellan la trama con uno de los protagonistas asombrado: "¡Toda la vida esperando a que me la chupen y resulta que se puede pedir!".

Que levante la mano quien sea un 'bajacabezas'. (Netflix)
Que levante la mano quien sea un 'bajacabezas'. (Netflix)

Creo sinceramente que es una serie canalla pero comprometida. Es un ejemplo perfecto de que la incorrección política no es machista. Explicar como funciona una vagina, las consecuencias de ver mucha pornografía o de que las chicas se enganchen a la literatura romántico-erótico-festiva la hacen mucho más atrevida, perversa y original. Por fin una serie en la que abordar la sexualidad no es sinónimo de tratar únicamente la sexualidad masculina, ni de dibujar personajes femeninos con el único fin de generar deseo y provocar orgasmos en los hombres. Que el clítoris no lo tenemos de adorno, pero si alguien tiene dudas que se ponga el quinto capítulo. Ahí lo explican todo divinamente.

Chanquete ha muerto

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