Asesinas, vengadoras, estafadoras... Nosotras también hacemos el mal

Las series de televisión nos están regalando auténticas cretinas, psicópatas sedientas de poder que no se conforman con el amor como centro de su existencia

Foto: Imagen de 'Killing Eve'. (HBO)
Imagen de 'Killing Eve'. (HBO)

Me comentaba hace poco un amigo cómico que tenía la intención de incluir un bloque de humor en su monólogo en el que hablara de mujeres dictadoras, genocidas... Recuerdo decirle: "¡Terroristas, que no se te olviden terroristas!" Y notar por su gesto que no nos estábamos entendiendo. Él pretendía reírse de la intención de incluir a mujeres en todos los estratos y profesiones. A mi, en un plano ficticio, me pareció maravillosa la idea de ver a una mujer genocida porque de alguna manera eso significaría que habría roto el techo de cristal y habría acumulado el suficiente poder como para tomar una decisión de esa magnitud. Luego llega el momento de aterrizar las ideas en el mundo real y aclaro que preferiría que no hubiera asesinos de ninguna clase o género. Obvia decirlo pero por si acaso. Aun así, me di cuenta de que todos mis malos favoritos, mis cretinos predilectos, eran hombres.

Creo que todas y cada uno de las personas que conozco preferirían ser 'El lobo de Wall Street' antes que Gandhi. El mal genera un mayor atractivo que el bien. Los buenos villanos acumulan hordas de fans. Incluso los héroes que tienen una parte humana, que les lleva a errar y a mostrar contradicciones morales, resultan más fascinantes que aquellos que no tienen ninguna tara y siempre caminan en linea recta. Lo bueno que tiene la ficción es que podemos fantasear sin la necesidad de experimentar las consecuencias. Podemos saborear lo que sería vengar con las manos a nuestra familia, gastar el dinero que no tenemos en camiones de droga y alcohol o arrasar una ciudad para levantar un nuevo mundo hecho a nuestra medida.

Como en la mayor parte de la ficción, también en el caso de los malvados he tenido que proyectarme en figuras masculinas y, casi siempre, lo hacía sin darme cuenta de que éramos las mujeres quienes salíamos malparadas o tratadas como objetos. Solía adorar a Jep Gambardella sin darme cuenta de que su misoginia le impedía ver a las mujeres como algo que no fueran musas, veía Saló como si realmente estuviera atendiendo a un tratado de la liberación sexual y al asesino de Rillington place como si matar mujeres desconocidas fuera un caso fascinante y excepcional. Hablamos de ficción, lo sé, ¿pero por qué se nos niega la maldad humana? ¿por qué carecemos de negrura en el corazón?

Caníbales sedientas de pectorales

Me explicaré mejor. Las villanas mainstream tienen motivos triviales y pueriles para ejercer el mal. Casi siempre tiene que ver con triángulos amorosos o envidia por la juventud de otra mujer. Por poner un par de ejemplos, Malicia quiere acabar con Blancanieves porque un espejo le dice que es más guapa que ella y Cruella de Vil quiere matar perritos para hacerse un abrigo, ¿de verdad? Faltan mujeres que asesinen por el placer de hacerlo como Jack el destripador, proxenetas de su propia pareja como el Joker, caníbales sedientas de pectorales a lo Hannibal Lecter. Los guionistas y literatos se han tomado muy poco en serio nuestra naturaleza maligna. Que haberlas haylas, pero ni proliferan, ni tienen una gran historia detrás, ni se han colado en la cultura popular... hasta ahora.

Faltan mujeres que asesinen por el placer de hacerlo: los guionistas se han tomado muy poco en serio nuestra naturaleza maligna

Las series de televisión nos están regalando auténticas cretinas, psicópatas sedientas de poder que no se conforman con el amor como centro de su existencia. Sin duda, mi favorita es Sheela de 'Wild wild country'. Ella no es un personaje de ficción, es real. Se trata de una mujer que movilizó a una secta que practicaba el amor libre de la India a un pueblo de Oregón en EEUU: estudió la constitución para no incumplir la ley, levantó una ciudad en el desierto con sus centros comerciales y su aeropuerto, no le temblaba la mano si debía abandonar a quienes no comulgaban con los preceptos de la comunidad y enviaba mensajes directos por televisión a políticos y vecinos que amenazaban con la romper la paz del pueblo. “No somos católicos, no vamos a poner la otra mejilla”, aseguraba justo antes de anunciar que compraría armas para mantener la seguridad de los suyos. Ahora es una señora canosa de más de 60 años que trabaja cuidando enfermos mentales.

'Westworld', la gran apuesta de HBO, también cuenta con una villana excelente. Dolores es un robot diseñado para agradar a los huéspedes del parque en el que habita. Un fallo en el sistema de borrado de la memoria le ha hecho recordar violaciones y asesinatos que ha padecido por parte de los humanos. La candidez que acompañaba a su apariencia de princesa se ha transformado en sed de venganza. Sabe que su naturaleza le permite ser inmortal y quiere terminar con la raza humana para sentirse en paz consigo misma. 'Westworld' es una especie de “rape and revenge” mucho más elaborado. A la protagonista no le basta con vengarse de quienes profanaron su cuerpo, culpa a todo hombre y mujer de los males que habitan el mundo. Además, conocer la historia de Evan Rachel Wood, la actriz que interpreta a Dolores, hace aun más apasionante verla cabalgar disparando su escopeta al aire. Recientemente contó que tuvo una pareja que la maltrataba y violó en diversas ocasiones. Seguro que interpretar a este personaje le está resultando terapéutico.

En 'Killing Eve', también de HBO, la detective Eve Polastri se muestra fascinada al intuir que el asesino en serie que está buscando pudiera ser una mujer, sus métodos resultan más sofisticados, su forma de desenvolverse y desaparecer le resulta femeninamente familiar. También Serena Joy de 'El cuento de la criada' representa un tipo de maldad muy natural, la de la persona que no quiere perder su posición social. Aunque seguramente la primera de esta reciente hornada de villanas sea Cersei Lannister, capaz de innumerables atrocidades por mantenerse como la cabeza visible de los Siete Reinos de 'Juego de Tronos'.

No se trata de retratar a la mujer como un ser inmaculado, sin tachas ni defectos ni en el lado correcto. Se trata de representarnos como un ser humano, capaces de todo lo bueno y de todo lo malo. En las obras de arte se analizan los recovecos de la naturaleza humana mostrando personajes con defectos, perdidos o enfermos de poder. Pero por amor de Dios, somos capaces de algo mucho peor que hacernos un abrigo de perritos. Como Saturno, nosotras también podríamos devorar a nuestros hijos. Resulta curioso que siendo las madres del mundo, la frase “yo te he dado la vida, yo te la puedo quitar” se le atribuya a un hombre.

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