Jon y Daenerys por fin juntos: las reuniones más importantes de ‘Juego de tronos’

Tras siete temporadas, la producción de HBO ha contado con diversos momentos emotivos como el que viviremos en el próximo episodio

Foto: Sansa Stark abraza a Jon Nieve en su reencuentro.
Sansa Stark abraza a Jon Nieve en su reencuentro.

Dentro de unas horas HBO emitirá el tercer episodio de la séptima temporada de ‘Juego de tronos’, y con él uno de los momentos más esperados de la producción. Tal y como ha adelantado la cadena en el tráiler correspondiente, Jon Nieve llegará a Rocadragón para encontrarse con Daenerys Targaryen. Una reunión que tiene como objetivo sellar un pacto que ayude al Rey del Norte y sus aliados a luchar contra los Caminantes Blancos. Y le sirva a Khaleesi para encontrar el colaborador que necesita para terminar con la tiranía de Cersei. Aunque el momento más interesante será, sin duda, cuando la madre de los dragones le hable de la profecía de Melisandre y Nieve se pregunte por la conexión entre ambos. El linaje Targaryen, que el bastardo desconoce y solo Brann puede revelar.

La esperada confluencia de dos tramas en ‘Juego de tronos’ es una de las más importantes de la producción, pero no la primera. Porque, después de sesenta y dos episodios, la serie de David Benioff y D. B. Weiss, basada en la saga escrita por George R. R. Martin, ha vivido varios encuentros apasionantes cargados de gran relevancia para la historia que narra. Reuniones cargadas de tensión, emoción contenida o miedo, que lograron conmover y emocionar a los espectadores de la producción de HBO.

Sansa y Jon, reencuentro en el Castillo Negro

“Hasta que regrese, el norte es tuyo. Eres la única Stark en Invernalia”. Con estas palabras, pronunciadas frente a los Señores del Norte, Jon Nieve relajaba la tensión que ha marcado su relación con Sansa en los últimos episodios. Además de reconocer el valor de su hermana para la casa a la que pertenece y depositar en ella su confianza. Atrás quedan los momentos en los que discrepaban frente a la misma audiencia o chocaban a la hora de determinar los pasos a seguir para hacer frente a las amenazas que les acechan. Al menos de momento.

Ocho capítulos antes, en el cuarto de la sexta entrega, era Sansa la que confesaba haber “pensado mucho tiempo en lo mal que te traté. Ojalá pudiese cambiarlo todo.” Lo hacía frente a una hoguera, mientras disfrutaba de una reconfortante sopa en compañía de su (medio) hermano, Jon Nieve. Momentos antes, en el patio del Castillo Negro sobre el que caía una incesante nevada, Sansa y Jon volvían a verse después de seis temporadas. Ella llega acompañada de Brienne y Podrick, y mientras los caballos se adentran en la fortaleza, busca entre los presentes a su hermano. Cuando desciende y se gira lo descubre tras ella, y, mientras Jon se acerca, no puede evitar que su respiración se acelere. Tras un momento de vacilación, Sansa extiende sus brazos y ambos se abrazan en una de las secuencias más emotivas de la serie.

Brienne de Tarth jura proteger a Sansa

Para que esa mini-reunión familiar fuese posible fue necesaria la intervención de uno de los personajes más interesantes de ‘Juego de tronos’, Brienne de Tarth. La valiente y leal escudera es la encargada de salvar a Sansa y Theon de las garras de los Bolton, cuando tras escapar de Invernalia son perseguidos por sus soldados. Con la ayuda de Podrick, y del propio Theon, Brienne termina con ellos. En medio del bosque nevado, mientras Sansa tirita, lleva su rodilla al suelo y habla: “Lady Sansa, le ofrezco mis servicios de nuevo. Seré vuestro escudo, os aconsejaré y daré mi vida, si es necesario, por vos. Lo juro por los dioses antiguos y los nuevos”. Con la ayuda de Theon, la Stark completa el juramento en un momento cargado de emoción pero sin sentimentalismos.

La única hija y heredera de Lord Selwyn Tarth, señor del Castillo del Atardecer, consigue así cumplir con la promesa que le hizo a Catelyn Stark de proteger a sus hijas, Arya y Sansa. Con la primera lo intentó al final de la cuarta temporada, pero la niña se escapa después de hacerle pelear con Sandor Clegane. Un par de capítulos después, el destino unía los caminos de la escudera y Podrick con los de Sansa y Meñique. El culpable de que la joven rechace sus servicios, aunque Brienne desoiga la negativa y se convierta en su ángel de la guarda en la distancia. Su tozudez y perseverancia son las responsables de que consiga detener a los soldados de Bolton antes de que lleven a Sansa de vuelta ante el indeseable de Ramsay. Y de que consiga, por fin, cumplir con (la mitad de) su palabra.

Tyrion, el regalo para Daenerys

Tras escapar de Desembarco del Rey, Tyrion se une a la causa de Varys, que no es otra que Daenerys. Sin embargo, cuando se dirigen a Meereen el enano es secuestrado por Ser Jorah, que, curiosamente, también quiere llevarle ante la madre de los dragones. La situación se complica un poco más cuando ambos son capturados por esclavistas que tienen como destino Meereen. Donde Ser Jorah deberá luchar contra varios hombres antes de descubrirse ante Daenerys y esta ordene su expulsión. Tyrion sale entonces de la mazmorra en la que está encerrado y le explica que él mismo es el “regalo” que su antiguo escudero quería entregarle antes de que se convirtieran en esclavos.

Posteriormente se reúnen en la sala del Trono de Meereen, guardando las distancias propias entre una reina y aquellos que quieren reunirse con ella. Daenerys le pide a Ser Jorah que guarde silencio y le pregunta a Tyrion por qué no debería matarle en venganza por el pasado. Tras repasar su historial delictivo con su propia familia, el enano recuerda, al igual que en el segundo episodio, cómo fue el nacimiento de la madre de los dragones y por qué quiere conocerle. La reina, distante, le pregunta entonces la razón por la que ella querría relacionarse con él. Tyrion le da argumentos políticos, más que sentimentales, y le habla de sus experiencia como Mano del Rey. Ella contesta que, si quiere asesorarle, le diga qué debería hacer con Ser Jorah, al que prometió matar si regresaba. “Una reina que mata a sus devotos no es una reina que inspire devoción. Y necesitaréis inspirar devoción, y mucha, si llegáis a reinar al otro lado del Mar Angosto. Pero no podéis tenerlo a vuestro lado cuando lo hagáis” responde Tyrion antes de que Khaleesi expulse a su exescudero de la ciudad. El comienzo de una inesperada pero fructífera amistad que, tras los acontecimientos de ‘Stormborn’, podría resentirse.

Robb Stark se reencuentra con su madre

En la primera temporada de 'Juego de tronos', tras el accidente del joven Brann, Lady Catelyn decide abandonar Invernalia e ir a Desembarco a advertir a su marido del papel que los Lannister pudieron jugar en el suceso. El comienzo de una aventura que posteriormente le llevaría al Valle de Arryn con Tyrion. Mientras tanto, Robb se ha quedado al frente de Invernalia, donde su hermano se recupera de la caída y Theon trata de convencerle de vengarse del ataque de los Lannister. Cuando Sansa escribe desde Desembarco informando de que su padre ha sido capturado y acusado de traición, el mayor de los Stark decide llamar a los abanderados de Invernalia para enfrentarse a la casa del león rampante. Mientras se plantea si ataca a las tropas de de Twyn o las de Jaime, Lady Catelyn aparece en el campamento en el que se han establecido las tropas.

Cuando llega, la presencia de los hombres que lidera Robb en la tienda de campaña frenan los deseos de ambos de abrazarse tras el enternecedor "¡Madre!" que el joven exclama nada más verla. A pesar de que no ha pasado mucho tiempo desde que se despidieron en Invernalia, los acontecimientos se han precipitado y el destino de los Stark es incierto en varios frentes. "Quiero hablar con mi hijo a solas", dice Lady Catelyn a los presentes antes de estrecharle entre sus brazos y comportarse como sienten y no como impone el protocolo. Ella rememora entonces el día en el que Robb nació, mientras le mira a los ojos. "Recuerdo el día en el que llegaste a este mundo, con la cara roja y chillando. Y ahora te encuentro liderando un ejército", dice mientras le acaricia el rostro, antes de que su hijo le conteste: "No había nadie más". A pesar de que a ella le gustaría que Robb ocupase una posición menos peligrosa, es consciente de la importancia de su hijo al frente de las tropas. Porque, como ella misma le dice sin reparos, "si pierdes, tu padre muere, tu hermana muere, nosotros morimos."

Jon Nieve conoce a un Caminante Blanco

No todos los encuentros importantes de ‘Juego de tronos’ tienen un componente familiar o sentimental. A lo largo de sus siete temporadas, la serie también ha contado con inesperados encontronazos en los que, habitualmente, alguien termina muriendo. Y aunque dejaremos para otro momento, porque lo merece, las mejores peleas de la serie, hay un enfrentamiento que no podemos dejar pasar en esta recopilación cargada de sentimientos. El de Jon Nieve con los Caminantes Blancos, en la invasión de Casa Austera, en las tierras más allá del Muro.

Tras una intensa reunión, en la que el bastardo trata de convencer a los Salvajes de la necesidad de aunar fuerzas para combatir a las criaturas responsables de la Larga Noche, Nieve y sus hombres se disponen a abandonar Casa Austera acompañados de todos aquellos que han accedido a formar parte de la alianza. Sin embargo, mientras tratan de embarcar a todos los Salvajes, los Caminantes Blancos aparecen en el horizonte, y acaban con buena parte de ellos. Una vez convertidos en espectros, se lanzan contra la barrera que les impide la entrada, comenzando una cruenta batalla en la que la Guardia de la Noche y los Salvajes luchan juntos.

Mientras lpelea contra los no-muertos, Jon se percata de que han dejado en la cabaña un pedazo de vidriagón que podrían utilizar en el futuro. Cuando trata de regresar a por él, uno de los Caminantes Blancos aparece en la cabaña, y termina fácilmente con uno de los Salvajes que se había opuesto a la alianza. Jon lucha por no acabar como él, pero ni los elementos ni las fuerzas parecen estar de su lado. Tras perder su espada logra recuperarla mientras abandona la cabaña entre tropiezos. Cuando parece que todo está perdido y nada ni nadie podrá salvarle del caminante, Jon empuña su arma y, tras comprobar que no se desintegra con el toque de su oponente, solo le hacen falta un par de movimientos para acabar con la peligrosa criatura. Una victoria que el bastardo apenas puede saborear porque el peligro sigue rodeándole, pero que resulta fundamental para el devenir de la historia.

Desde Melmac

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