Juego de Tronos 7x03: 'La justicia de la reina'

En el tercer episodio, tras la última batalla, vencedores y vencidos hacen balance mientras trabajan para lograr nuevas alianzas

Foto: Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve llegando a Rocadragón
Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve llegando a Rocadragón

El tercer episodio de la séptima temporada de ‘Juego de Tronos’ no se ha limitado a narrar los efectos de la última batalla, como podría haberse esperado en temporadas anteriores. La producción no tiene tiempo que perder y además del comentado encuentro entre Daenerys y Jon Nieve ha tenido tiempo de llevar a otro Stark de vuelta a casa, contar el desenlace de la lucha de Ser Jorah con la psoriagrís y recoger una esperadísima confesión. Un capítulo en el que los grandes avances han estado en las palabras y no en las acciones, por mucho que Daenerys intente que sus hombres sigan avanzando en el dominio de Poniente.

ADVERTENCIA, A PARTIR DE AQUÍ SE COMENTA LA TRAMA DEL TERCER CAPÍTULO DE LA SÉPTIMA TEMPORADA DE 'JUEGO DE TRONOS'. SI AÚN NO LO HAS VISTO, TAL VEZ NO QUIERAS LEERLO.

‘La Justicia de la Reina’ (‘The Queens Justice’) dedica su primer cuarto de hora a la llegada de Jon Nieve y Ser Davos a Rocadragón. Ambos son recibidos a pie de playa por Missandei y Tyrion. “El bastardo de Invernalia” dice la Mano de Daenerys nada más verle, a lo que Nieve responde con “El enano de Roca Casterly”. Ambos sonríen y recuerdan sus vivencias en el Muro, “ha sido un largo camino” comenta el Lannister con cierto cansancio. Ser Davos también tiene tiempo de recordar su encuentro con el enano, en la Batalla de Aguasnegras, antes de que los anfitriones les pidan que entreguen sus armas. Mientras ascienden las escaleras hacia el castillo Tyrion aclara a Jon que no consumó el matrimonio con Sansa y que “es más lista de lo que parece”. A lo cual su hermano contesta que “ya empieza a notarse”, poco antes de que uno de los dragones de Daenerys sobrevuele su cabeza y sorprendido, eche su cuerpo a tierra.

Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve llegando a Rocadragón
Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve llegando a Rocadragón

Mientras continúan camino de la sala del trono, Melisandre les vigila desde un alto y Varys va a su encuentro. El eunuco le pregunta por qué no ha acudido a la recepción, a lo que ella responde que ya ha hecho su parte porque “he conseguido que el hielo y el fuego se unan”. Aunque también es consciente de que el pasado con Nieve y Ser Davos hace poco recomendable un reencuentro. Ya en el castillo, Missandei recibe a Nieve en la sala enumerando los títulos de Daenerys, un listado que hace que sus invitados se sientan algo intimidados, por mucho que Ser Davos se esfuerce. A partir de entonces comenzará una batalla verbal en la que el pasado de ambos linajes juega un papel excesivamente relevante para las circunstancias que han llevado a Nieve hasta Rocadragón. Sin embargo Daenerys parece poco dispuesta a dejar pasar la falta de pleitesía de su invitado, a pesar de que la agasaje diciéndole que su comportamiento le lleva a creer que es “mejor que Cersei."

Cuando el bastardo le cuenta la razón que le ha llevado hasta allí, la madre de los dragones se muestra escéptica ante la existencia de los Caminantes Blancos, e incapaz de ceder ante la rebeldía de Jon. Ser Davos interviene para hacerles ver a ambos la necesidad de que unan fuerzas porque “si no olvidamos nuestra enemistad y nos unimos, moriremos. Y luego ya no importará qué esqueleto ocupe el Trono de Hierro”. Y cuando parece que la tensión alcanza su punto álgido, Ser Varys se adentra en el salón con novedades sobre la Flota de Hierro. Los recién llegados se retiran a sus aposentos sabiendo que “todavía” no son prisioneros de Daenerys, mientras el eunuco comenta el parte de bajas “Ellaria y las Serpientes de Arena, muertas o capturadas, los Greyjoy, muertos o capturados.” “¿Todos ellos?” pregunta Khaleesi. Y la acción se traslada a uno de los pocos barcos de Yara que quedan en pie, en el que han recogido a un Theon que no encuentra comprensión en sus rescatadores.

Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Danerys recibiendo noticias de Varys
Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Danerys recibiendo noticias de Varys

Consejos y venganzas

En Desembarco del Rey, Euron es recibido con alabanzas por el pueblo, mientras Yara, Ellaria y su hija sufren su propio paseo de la vergüenza. “Si tengo que ser sincero, esto me la pone dura” comenta Euron con su sobrina, a la que lleva atada del cuello entre los vecinos que le tiran verduras podridas a la cara. Una vez en la sala del trono, en la que es recibido con aplausos, acerca a las representantes de Dorne a los pies de Cersei, que reconoce que merece una recompensa digna de su heroísmo aunque “tendréis lo que tanto deseáis cuando gane la guerra”. Y mientras anima a los presentes, Euron provoca a Jaime diciéndole que le pedirá consejos “¿Consejos?” pregunta el Lannister sorprendido “¿Le gusta suave o duro? ¿Un dedo por el culo? Ahora no, ya hablaremos” interrumpe Euron para abandonar la estancia junto a Yara, antes de que Jaime sea capaz de encontrar una palabra con la que responder a su insolencia.

En las mazmorras de Desembarco Ellaria y su única hija viva, Tyene, permanecen amordazadas y atadas a la pared. Acompañada de la Montaña, Cersei no pierde la oportunidad de recordar a la representante de Dorne su pasado juntas, y le dice que “estaba allí cuando Ser Gregor le aplastó la cabeza a vuestro amante.” Una vez ha enfurecido a su prisionera, Cersei habla de la muerte de su hija, y comparte con sus invitadas sus desvelos nocturnos, pensando en cómo puede matar a sus enemigos. Descartado su esbirro “porque sería demasiado rápido” la reina besa en la boca a Tyene, envenenándola tal y como su madre envenenó a Myrcella. Y antes de abandonar la celda le deja claro a Ellaria, que no puede contener el llanto, que vivirá "para ver pudrirse a vuestra hija”.

Como si tratase de celebrarlo, Cersei regresa entonces a su habitación dispuesta a acostarse con su hermano. A la mañana siguiente amanecen juntos y aunque él insiste en que no pueden ser vistos, ella le replica que es “la Reina de los Siete Reino y puedo hacer lo que me plazca”. Llega una visita desde Braavos, un representante del Banco de Hierro quiere reunirse con ella para recordarle su deuda y expresarle su preocupación respecto a la guerra en la que está envuelta. Mientras ella habla de apuestas, el bravoosi se refiere a inversiones de futuro, aunque Cersei le advierte de que ya se ha cobrado su primera víctima, “una serpiente dorniense”. E insiste en hacerle ver lo inverosímil que resulta que en el Banco de Hierro apuesten por alguien que ha liberado a tantos esclavos, con lo importantes que son para el comercio del oro. Porque Danenerys “es más una revolucionaria que una monarca. En vuestra experiencia ¿cómo les suele ir a los banqueros con los revolucionarios?” pregunta Cersei antes de recordarle el lema de su casa y prometer que pagará su deuda.

Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Sansa Stark junto a Meñique
Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Sansa Stark junto a Meñique

Otro regreso a Invernalia

En Invernalia, Sansa se afana en ser la Señora que todos esperan, y no duda en requerir a sus ayudantes que mejoren en su trabajo a la hora de prepararse para el invierno. Una vez más, la mayor de las Stark responderá a la complacencia de Meñique recordándole que no es idiota y que sabe perfectamente lo peligrosa que es la mujer que mató a su hermano y a sus padres. Contrariado, Baelish trata de meterle miedo y prevenirla, pero es requerida en la entrada. Allí le espera sobre un carro su hermano Brann. Un reencuentro algo frío, en el que el recién llegado no tarda en destacar la necesidad que tiene de ver a Jon Nieve. Y Sansa no termina de entender en qué se ha convertido su hermano, el legítimo señor de Invernalia.

Mientras tanto, en la Ciudadela, las pústulas de Ser Jorah ha dejado paso a un cuerpo lleno de marcas, pero sin infección. El archimaestre le permite marcharse, y cuando Samwell le pregunta sobre su destino, el paciente reconoce que está unido al de Daenerys, porque le debe su vida. “Y a ti” añade antes de que el aspirante rememore las veces que Lord Jeor Mormont, Comandante de la Guardia de la Noche, le salvó la suya, y le extienda su mano para despedirse. Cuando Samwell se reúne con el archimaestre, este le expresa su enfado por haber ignorado sus órdenes de no tratar a Ser Jorah. Y también su admiración por haber logrado curarlo. Pero toda la recompensa que le espera es un buen puñado de manuscritos a punto de pudrirse, que deberá copiar él mismo.

Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Tyrion Lannister como Mano de la Reina
Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Tyrion Lannister como Mano de la Reina

Aliados potenciales

De vuelta en Rocadragón, Tyrion y Jon compiten por ver quién medita con más preocupación por su fracaso, tal y como bromea el propio enano. Él se encuentra pensativo ante su incapacidad para ver el ataque de Euron que ha desbaratado sus planes. Nieve, se siente preso en Rocadragón e insiste en la necesidad de hacer algo cuanto antes. Tyrion le hace ver que su deseo de proteger al pueblo es lo que le une a Daenerys, y debe ser paciente a la hora de obtener una respuesta. Cuando el bastardo se va, Tyrion le pregunta si puede hacer algo por él, no sin antes reconocer que quizá tenga razón cuando se califica a sí mismo como un “norteño tonto”, porque no entiende su pregunta. Pero hablan del vidriagón, y el enano informa a la madre de los dragones de los requerimientos de su “potencial aliado”. “Aparentemente sirve para fabricar armas que matan a los Caminantes Blancos y su infantería. O los detiene. O los destruye. No tengo claro qué verbo usar” dice el enano cuando es preguntado por la utilidad del vidrio. Como Mano de la Reina, Tyrion hace ver a Daenerys que no pierde nada permitiéndole llevarse el preciado material y que será un paso “en una relación productiva”.

Posteriormente, Daenerys expresará por primera vez su rabia ante la intromisión de Euron Greyjoy, reconociendo estar dispuesta a cabalgar su propios dragones para vengarse. Afortunadamente, Missandei y Tyrion le advierten de lo peligroso que eso podría ser para ella, y el enano pasa a relatarle su plan para Roca Casterly. Cuya ejecución vemos mientras lo narra el Lannister, el mejor conocedor de las cloacas de su hogar, la clave para poder introducir a los Inmaculados en la fortaleza. Pero allí, Gusano Gris contempla extrañado la escasez de soldados del león rampante, y cómo la flota de Euron destruye los barcos que llevaban a su ejército.

Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Gusano Gris listo para el ataque
Imagen del tercer capítulo de la séptima temporada con Gusano Gris listo para el ataque

Porque además del ataque contra la Flota de Hierro, otro de los movimientos que Tyrion no supo preveer fue la ofensiva de Jaime y su ejército contra los Tyrell. Un enfrentamiento que no vemos en pantalla, pero que parece no haber encontrado enemigo en los hombres de Olenna, quien espera a Jaime dentro de su castillo. El Lannister reconoce que su ataque se inspiró en el de Robb Stark en los Bosques Susurrantes, a lo que la veterana Tyrell responde que su error ha sido no tener suficiente imaginación como para pensar en lo perversa que podía ser Cersei. “Es la peste. Lamento haber contribuido a extenderla. Vosotros también lo haréis” comenta. Jaime ignora sus palabras y le habla los planes que su hermana tenía para ella, aclarándole que le ha persuadido de torturarla mientras vierte veneno en su copa de vino. Olenna se lo bebe de un trago y cuando acaba le dice que detestaría morir como su hijo. “Una escena sorprendente, no era lo que yo quería, la verdad” añade. Jaime comprende entonces que ella fue la responsable de la muerte de Joffrey y no su hermano Tyrion, como creía hasta ahora. Lejos de desenfundar la espada de su hijo, y acabar con la Tyrell en ese momento, el Lannister abandona la estancia apresuradamente, aguantando las lágrimas.

La importancia que esta confesión tendrá en la relación de Cersei y Jaime se antoja vital, tras las teorías que apuntan que él podría acabar con la vida de la malvada reina, principal responsable de señalar a Tyrion como culpable de la muerte de Joffrey. El enano, por su parte, no deja de fallar en sus pronósticos, aunque esto no interfiere en su relación con Daenerys. O quizá, como vemos en el tráiler del próximo episodio, Khaleesi se canse de los "planes inteligentes" y decida pasar a la acción. Que para algo tiene tres dragones.

Desde Melmac

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