Juego de Tronos 7x04: 'Botines de guerra', el capítulo más corto y emocionante

La entrega más breve de la historia de la serie llega cargada de apasionantes escenas de acción

Foto: Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Daenerys Targaryen y sus aliados
Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Daenerys Targaryen y sus aliados

El cuarto episodio de la séptima temporada de ‘Juego de Tronos’ es el capítulo más corto de la historia de la serie de HBO, y el más emocionante de lo que llevamos de temporada. Al contrario que en ‘La justica de la Reina’, Benioff y Weiss han dedicado el tiempo que merecía a un enfrentamiento muy importante para la historia que cuenta, regalando a la audiencia quince minutos de épica batalla. Pero antes, otro reencuentro emocionante, y varias conversaciones vitales para el futuro de la producción han ocupado una narración que se ha centrado en las novedades en Invernalia, El Dominio y Rocadragón. Un capítulo que además, ha terminado con un importante (aunque cuestionable) cliffhanger, de esos que hacen que la semana que queda hasta ver el siguiente episodio se haga eterna.

ADVERTENCIA, A PARTIR DE AQUÍ SE COMENTA LA TRAMA DEL CUARTO CAPÍTULO DE LA SÉPTIMA TEMPORADA DE 'JUEGO DE TRONOS'. SI AÚN NO LO HAS VISTO, TAL VEZ NO QUIERAS LEERLO.

'Botines de guerra' (‘The Spoils Of War’) arranca a las afueras de Altojardín, donde Jaime Lannister paga a Bronn del Aguasnegras sus servicios. Su viejo amigo no comprende que, tras acabar con los Tyrell, se muestre apesadumbrado. Pero Jaime todavía está intentando asimilar la brutal confesión que Olenna Tyrell le hizo antes de morir envenenada. Bronn por su parte, sólo quiere hacerle ver que lo que en realidad desea es un castillo. “¿Qué hay de ese? Está libre” dice señalando el asentamiento de los Tyrell. El Lannister trata de disuadirle haciéndole ver que Daenerys “podría venir a conquistarlo al día siguiente de que te mudes” y le reconoce que el botín no es para su familia, sino para el Banco de Hierro.

Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Cersei Lannister acompañada por Tycho Nestoris
Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Cersei Lannister acompañada por Tycho Nestoris

Mientras tanto Tycho Nestoris, el representante de la entidad de Braavos, y Cersei siguen disfrutando de su mutua compañía en Desembarco, donde ya han empezado a hacer cuentas del saqueo a los Tyrell. “No creo que el Banco de Hierro haya saldado jamás una deuda de tal magnitud en un solo pago” reconoce Nestoris, quien además le aclara a la reina que no es un señor, sino tan sólo “un instrumento de la institución que representa”. Cersei por su parte insiste en dejar claro que “mi única empresa en este momento es restablecer el control del continente y de todos sus súbditos”, para lo cual Qyburn se encuentra negociando con la Compañía Dorada de Essos. Los mercenarios más famosos y caros en las Ciudades Libres, que también conoce Nestoris, porque les han ayudado a recuperar sumas significativas. “A mi también me gustaría recuperar ciertas cosas que me pertenecen” dice la Lannister antes de que el representante del Banco de Hierro insista en supeditar su apoyo a la llegada del oro.

Bran no es Bran

En Invernalia, Meñique y Bran comparten unos minutos en los que el primero insiste en regalar al Stark la daga con la que intentaron asesinarlo en la primera temporada. Tras recordar a la fallecida Catelyn y ponerse al servicio de Brann, este sólo se preocupa por el hombre que forjó la daga y por su primer dueño. Pero Meñique quiere saber más sobre sus conocimientos y sus visiones y trata de compadecerse de él comentándole lo duro que debe resultar “encontraros tal caos en el mundo”. “El caos es una escalera” dice Brann rápidamente, logrando borrar la sonrisa del rostro de Baelish. Meera Reed interrumpe entonces la inesperada reunión, y cuando Meñique se retira, la joven le dice a Brann que se marcha porque ya no le necesita. Lejos de encontrar un atisbo de cariño, o un sentimiento verdadero más allá de un “gracias” Meera sólo consigue confirmar una realidad. Que el joven Stark que ella conoció tiempo atrás, murió “en aquella cueva”.

Cerca de allí, sobre una colina, Arya aparece montada a caballo, contemplando en el horizonte la silueta de Invernalia bajo la nieve. Al llegar a la puerta del que fuera su hogar unos soldados le detienen, y cuando les dice quién es, ellos se ríen, asegurando que Arya Stark está muerta. Arya insiste, requiriendo la presencia de Jon y descubre que es Sansa la que se encuentra al frente de Invernalia, pero no consigue convencer a los guardianes. Hasta que decide exponerles la realidad y les adelanta que “entraré en el castillo de un modo u otro. Si no soy quien digo ser, no duraré mucho. Pero si lo soy, y Sansa se entera de que me rechazasteis…” Los soldados acceden finalmente, y mientras deciden quién avisa a Lady Stark, Arya respira hondo y contempla el patio que tantos años ha añorado. Y decide visitar la cripta en la que se encuentran los restos de su padre.

Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Sansa Stark en Invernalia
Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Sansa Stark en Invernalia

La irreconocible Arya

Allí la encuentra Sansa, a la que recibe preguntando si "debo llamarte Lady Stark”. Ella le responde que sí, sonríe y corre a abrazar a su hermana, que no reacciona y le mira con seriedad. A pesar de que habría sido de agradecer algo más de luz en tan importante secuencia, el reencuentro de las hermanas Stark es una escena cargada de comentarios que evidencian el paso del tiempo y la distancia que sigue existiendo entre ambas. “Todo el que conocía su cara está muerto” comenta Sansa mirando la estatua de su padre. “Nosotros no” responde su hermana, que no tarda en preguntarle si fue la responsable de la muerte de Joffrey. “Desearía haberlo hecho” confiesa Sansa antes que Arya le hable de la rabia que sintió al saber que alguien se le había adelantado. “Por larga que sea mi lista, él fue siempre el primero” reconoce antes de que su hermana le pregunte por su lista. “De gente que voy a matar” dice antes de que Sansa se ría, pensando que se trata de una broma. Tras comentar las “largas historias” que han permitido que estén de vuelta en su hogar, Sansa le hace saber a Arya que su hermano Bran también está en Invernalia.

Su encuentro bajo el arciano alberga menos tensión que el que mantuvo con su hermana mayor y tras abrazarle, Brann le dice a Arya que le vio en una encrucijada, y Sansa le aclara su hermano tiene visiones. El tullido entonces le comenta que pensaba que se dirigía a Desembarco. “Yo también” reconoce la joven antes de que su hermana le pregunte por qué se dirigiría a la capital de los Siete Reinos. “Cersei está en su lista de nombres” aclara Bran ante el asombro de Sansa, que asume entonces que el comentario no era una broma. Poco después, cuando regresen a Invernalia, la joven tendrá tiempo de comprobar la valiente y ágil luchadora en la que se ha convertido su hermana. Arya no es capaz de resistir la tentación de entrenar con Brienne, quien con orgullo y humildad ha contemplado su llegada al castillo. Aunque se muestra reticente, la escudera accede, para terminar descubriendo una excelente contendiente ante la cual sólo puede preguntar “¿quién te ha enseñado eso?”. La sonrisa de satisfacción de Arya contrasta con el rictus serio de Sansa que, desde arriba, contempla la escena sorprendida ante las nuevas cualidades de su hermana.

Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Daenerys y Missandei compartiendo confidencias
Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Daenerys y Missandei compartiendo confidencias

Consejos del Rey del Norte

En Rocadragón, Jon Nieve insiste en enseñarle a Daenerys las minas de vidriagón, después de que ella le asegure a Missandei que Gusano Gris regresará de Roca Casterly. Durante su recorrido por las minas, el rey del Norte lleva a la Targaryen a visitar unas pinturas que, según él, realizaron los habitantes originarios de Poniente, los Hijos del Bosque. En ellos se narra la alianza que sellaron con los Primeros Hombres para combatir un enemigo común. Una leyenda que lleva a Daenerys a prometer a Jon Nieve que “lucharé por ti, lucharé por el norte” antes de insistir en que es necesario que doble su rodilla. El repentino final de un momento que dará de qué hablar para aquellos que ven en su relación algo más que una alianza política.

Algunos ven en la relación entre Jon Nieve y Daenerys algo más que una alianza política

Cuando abandonan la cueva Daenerys descubre, de la mano de Tyrion, que en Roca Casterly las cosas no han ido tan bien como cabría esperar. A pesar de que Ser Davos sugiere que deben dejarlos arreglar sus problemas, ella insiste en que se queden, porque todos sus aliados le han abandonado. Tras discutir con el enano, e incluso poner en duda su lealtad, porque quizá no quiere hacer daño a su familia, Khaleesi contempla en el horizonte a sus dragones, e insiste en llevar a cabo su plan, cabalgando una de sus criaturas. Ante la nueva negativa de Tyrion, Daenerys recurre a Jon Nieve, que primero se muestra reacio a dar su opinión y después insiste en señalar la fe que despierta en todo aquel que le sigue. Y le advierte de que “si usáis los dragones para derretir castillos y quemar ciudades no serás diferente, serás más de lo mismo.”

El momento cómico del episodio volverá a correr a cargo de Ser Davos y los complicados cargos y denominaciones de su señor, Jon Nieve. Ambos se encuentran posteriormente con Missandei, que insiste en señalarles la inquebrantable fe que ella y todos aquellos que siguen a Daenerys tienen en la reina que han elegido. En ese momento, un barco de los Greyjoy aparece en el horizonte, y de él desciende Theon. Tras reencontrarse con Nieve, quien le aclara que la única razón por la que no le mata es lo que hizo por Sansa, el joven aclara que está en Rocadragón para pedirle a la Reina que le ayude a rescatar a su hermana. Pero Daenerys se ha ido.

Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Jaime Lannister y Bronn
Imagen del cuarto capítulo de la séptima temporada con Jaime Lannister y Bronn

El escorpión de Qyburn

“El oro ya está a salvo en Desembarco del Rey. Los últimos carros deben cruzar el Aguasnegras antes del ocaso” informa uno de los jefes de las tropas Lannister a Jaime, que se muestra preocupado por lo ajustado del calendario. Tras solicitarle que pida un último esfuerzo a sus hombres, comparte unos minutos con Dyckon Tarly y Bronn, quien se mofa de los modales del joven. De pronto, el de Aguasnegras pide silencio a sus acompañantes, y percibe un sonido que llega desde el horizonte. Sólo escuchan el amenazante galope de una multitud de caballos pero, rápidamente, ordenan a los soldados que se han detenido junto a un lago que se preparen para la batalla. Las nubes se ciernen sobre ellos mientras el ruido aumenta, y los dothrakis aparecen a lomos de sus caballos con sus habituales gritos propios del combate. Brann le pide a Jaime que se vaya a Desembarco, pero el Lannister insiste en que no abandonará a sus hombres, y se muestra optimista ante el enfrentamiento.

Hasta que Daenerys aparece en el horizonte, cabalgando a Drogon, que majestuosamente sobrevuela a los Dothraki

Hasta que Daenerys aparece en el horizonte, cabalgando a Drogon, que majestuosamente sobrevuela a los Dothraki. “Dracarys” pronuncia la madre de los dragones segundos antes de que su criatura expulse su primera bocanada sobre los soldados Lannister. La formación queda entonces rota por una fila de fuego, que ha convertido a sus integrantes en ceniza. Jaime trata de animar a sus tropas y les pide que resistan, pero el dragón continúa “borrando” con su aliento ardiente filas enteras de soldados. Horrorizado, solicita la presencia de sus arqueros, que forman para disparar a Daenerys y su dragón. Ante lo ineficaz de la medida, el Lannister le pide a Bronn que vaya a por el “escorpión de Qyburn”, el arma que el antiguo maestre enseñó a su hermana en el segundo episodio de la presente temporada.

Los destinos de ambos hombres se separan y mientras Jaime trata de sobrevivir a los ataques de los Dothraki con una sola mano, contempla horrorizado el destino de sus tropas, que huyen despavoridas o arden al paso de Drogon. Bronn logra llegar hasta el artilugio para matar dragones, aunque no sin esfuerzo. En su primer disparo, entre la ceniza y el humo que provoca Drogon, falla, pero logra acaparar la atención de Tyrion, que en la lejanía contempla la masacre de los que una vez fueron sus soldados. En su segundo intento, después de que Daenerys ordene una nueva llamarada pero antes de que se produzca, Bronn acierta y hiere a Drogon, que aterriza a orillas del lago entre aullidos de dolor. Cuando desciende, Khaleesi es la encargada de arrancarle la flecha con Jaime contemplando la escena en medio de sus derrotadas tropas. El Lannister decide entonces coger una pica clavada en un hombre frente a él, y cargar contra el dragón. Cuando se acerca al galope, Daenerys le ve y el inesperado atacante se encuentra con el rostro de Drogon preparado para soltar una nueva bocanada de fuego. En ese momento, Bronn (porque es imposible que sea Tyrion) salta y caen juntos al lago, en cuyas aguas vemos hundirse a Jaime Lannister.

Desde Melmac

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