Globos de Oro: el falso triunfo de la ficción feminista televisiva

Las reivindicaciones acaparan el interés de una noche que, en lo televisivo, deparó pocas sorpresas

Foto: Las protagonistas de 'Big Little Lies' besan sus Globos de Oro. (Reuters)
Las protagonistas de 'Big Little Lies' besan sus Globos de Oro. (Reuters)

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood ha reunido esta noche en el Beverly Hilton Hotel a lo más florido y hermoso de la industria audiovisual, y ha reconocido a las mejores producciones del año. En lo que respecta a las series de televisión, los siempre sorprendentes críticos han seguido los pasos marcados por la Academia de la Televisión en septiembre, reconociendo 'El cuento de la criada' y 'Big Little Lies'. Dos grandes producciones que, todo sea dicho, merecen todos los premios que les concedan.

[Consulta la lista completa de los ganadores]

Afortunadamente el género de la comedia tenía la ocasión de sorprender, tras dejar fuera 'Veep', y entre la señora Maisel y Bridgette, la protagonista de 'SMILF', se ha quedado con la primera. Tal vez porque había que elegir, tal vez porque el Nueva York de los 50 es más llevadero y optimista que el Boston actual. O porque premiarla es la única manera de que esta deliciosa comedia llegue a los oídos del gran público, ya que Amazon no ha hecho demasiado por promocionar su estreno.

En las categorías masculinas, Alexander Skaarsgard se subió a la ola de 'Big Little Lies', Sterling K. Brown ('This Is Us') se impuso en la categoría dramática y Ewan McGregor dejaba con un palmo de narices a Jude Law ('The Young Pope') por su trabajo en 'Fargo'. Mucho más merecido fue el reconocimiento a Aziz Ansari, protagonista y creador de 'Master Of None'. El realidad, el cómico debería haber sido reconocido por su escritura, o su dirección, pero como las series de televisión no merecen esos Globos de Oro, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood encontró en la categoría de mejor actor de comedia el premio que tanto se merecía la segunda entrega de la producción de Netflix.

Oprah Winfrey, durante su discurso de agradecimiento del premio Cecil B. DeMille.
Oprah Winfrey, durante su discurso de agradecimiento del premio Cecil B. DeMille.

Negro ¿reivindicativo?

Pero el mayor atractivo de la primera gran fiesta de Hollywood post-escándalos sexuales estaba en el monólogo del maestro de ceremonias, Seth Meyers, o en los discursos de agradecimiento de los premiados, con la todopoderosa Oprah Winfrey como estrella invitada, recogiendo el galardón a toda una carrera y levantando las pasiones de los presentes.

"Durante demasiado tiempo las mujeres no han sido escuchadas o tomadas en serio si se atrevían a decir su verdad frente al poder de los hombres. Pero su momento ha llegado" proclamó Winfrey ante una audiencia que le interrumpió varias ocasiones con sus aplausos. Algo que ya habían hecho anteriormente con las palabras de Nicole Kidman, "espero que haya un cambio a través de las cosas que contamos y mantengamos esa conversación viva" o Elisabeth Moss, que dedicaba el premio a Margaret Atwood y "a todas las mujeres que han sido valientes y han hablado de la intolerancia".

A la cita, los invitados acudieron vestidos de riguroso negro, como forma de protesta por el acoso sexual que las mujeres sufren dentro y fuera de la industria. O al menos eso se empeñaron en publicitar convenientemente durante las semanas previas a la fiesta. El problema es que vestir de etiqueta sobre una alfombra roja, le concede cierto glamour, más que convertirla en una pasarela reivindicativa de lazos comprometidos o, por qué no, camisetas y vaqueros con mensaje. Hubo quien fue un poco más allá, y lució un pin con el nombre de la iniciativa que lucha contra el abuso, convenientemente adecuado al tono de la gala, blanco sobre negro. No vaya a ser que un poco de color haga que nos perdamos la importancia del mensaje.

Aziz Ansari con su Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia.
Aziz Ansari con su Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia.

La verdadera industria

A la hora de entregar los premios Susan Sarandon y Geena Davis se permitieron el lujo de bromear con el salario de sus colegas de profesión, pero mucho más acertada estuvo Natalie Portman. La actriz de 'Beautiful Girls' y 'El Cisne Negro' salió al escenario junto a Ron Howard para presentar el premio a la mejor dirección cinematográfica. Y antes de pronunciar los nombres de los nominados, especificó. "Estos son todos los directores hombres nominados". Guillermo del Toro no pudo evitar que la pulla de la intérprete a la Asociación de la Prensa Extranjera se reflejase en su cara, mientras parte de la audiencia aplaudía el atrevimiento. Porque lo era.

Hollywood se vistió anoche de negro porque, con la propuesta sobre la mesa, nadie iba a salir a rechazarla. Ni siquiera los vapuleados Harvey Weinstein y Kevin Spacey desde la clínica en la que reciben tratamiento, si es que eso es posible. Pero de ahí a que la industria tenga en cuenta a las mujeres hay un trecho. Y buena prueba de ello es que prçacticamente ninguno de los hombres premiados dedicó comentario alguno sobre la situación que pueden vivir sus colegas de profesión, sus hermanas o sus amigas.

Las protagonistas de 'Big Little Lies' besan sus Globos de Oro.
Las protagonistas de 'Big Little Lies' besan sus Globos de Oro.

Por si el oportunismo de la industria a la hora de subirse al carro de las reivindicaciones no resultaba demasiado evidente, antes de terminar, Barbra Streisand salió a presentar otro premio y aprovechó para recordar a los presentes que los Globos de Oro llevan 34 años sin reconocer a una mujer en la categoría de mejor dirección. Y ella ha sido la única que lo ha conseguido, con 'Yentl'. Greta Gerwig logró colarse este año en la categoría de guión, pero entre Spielberg, Scott y Del Toro los críticos no le encontraron un hueco para aplaudir su trabajo tras la cámara de 'Ladybird'. Aunque sí para premiar al largometraje con el galardón a la mejor comedia, por muy incongruente que parezca.

La pequeña pantalla tampoco está mucho mejor, y aunque las "historias feministas y femeninas" copan los galardones de cualquier entrega de premios que se precie, la industria televisiva sigue estando dominada por los hombres. Según las cifras del Centro de Estudios de Mujeres en Televisión y Cine, las mujeres representan solo el 23% de todos los creadores y apenas se aprecia un progreso significativo de féminas en la última década en puestos de dirección, edición y producción de series de televisión. Por mucho que Reesse Witherspoon, Oprah Winfrey, Shonda Rhimes, Frankie Shaw o Issa Rae pongan de su parte, queda mucho por hacer y va a tener que ser algo más profundo e intenso que el código de vestimenta de una fiesta.

Desde Melmac

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios