Narcotráfico: Carabanchel, la cárcel madrileña que unió Narcos y Fariña

Carabanchel, la cárcel madrileña que unió 'Narcos' y 'Fariña'

La producción de Antena 3 se aproxima a una parte de la historia que la serie de Netflix omitió, el inicio de las relaciones entre Sito Miñanco y los carteles colombianos

Foto: Secuencia de 'Fariña' en la que los capos colombianos se presentan a Sito Miñanco.
Secuencia de 'Fariña' en la que los capos colombianos se presentan a Sito Miñanco.

El 23 de octubre de 2008 la Prisión Provincial de Madrid fue demolida. Atrás quedaba más de medio siglo de funcionamiento de un recinto edificado por el franquismo, para responder a las necesidades penitenciarias de la ciudad de Madrid en una época en la que se realizaban detenciones masivas. Conocida popularmente como la cárcel de Carabanchel, sus doscientos mil metros cuadrados situados al sur de la capital, nacieron en los planos de Vicente Agustí Elguero, José María de la Vega y Luis de la Peña.

Por sus numerosas celdas pasaron hombres como los anarquistas Joaquín Delgado y Francisco Granados, y militantes como Marcos Ana o Marcelino Camacho. En 1978, como consecuencia de una paliza y tras un supuesto intento de fuga, moría asesinado Agustín Rueda. Seis años después Miguel Ríos le cantó a su estancia en la cárcel madrileña en la canción ‘El ojo del huracán’ y en 1999 Rosendo grabó su duodécimo álbum ‘Siempre hay una historia… En directo’.

Una década después de su derribo, el solar sigue pendiente de encontrar un proyecto atractivo que aproveche las posibilidades de esta enorme extensión. Así que en el cuarto episodio de la serie de ‘Fariña’ se tienen que conformar con recrear el patio de la prisión para llevar a la pequeña pantalla la relación entre Sito Miñanco y los capos colombianos Jorge Luis Ochoa Vázquez y Gilberto Rodríguez Orejuela. Un vínculo que no pudimos ver en la conocida serie de Netflix ‘Narcos’, cuya tercera temporada protagoniza el propio Rodríguez Orejuela.

“Vamos a convertirlo en el hombre más poderoso de España” le dice Ochoa a un estupefacto Miñanco, prácticamente recién llegado a la prisión madrileña. El capo gallego fue detenido en la operación del macrosumario 11/84 cuando se negó a cruzar la frontera con Portugal con el resto de sus compañeros de correrías en el contrabando de tabaco. Los colombianos fueron a parar a Carabanchel a la espera de ser extraditados, si tenían suerte a Colombia, si no les acompañaba la diosa fortuna, a Estados Unidos.

Gilberto Rguez. Orejuela según 'Narcos', en el centro de la imagen.
Gilberto Rguez. Orejuela según 'Narcos', en el centro de la imagen.

Dos colombianos en Madrid

Ochoa Vázquez y Rodríguez Orejuela se trasladaron a España en junio de 1984, después de que el cartel de Pablo Escobar asesinase al ministro de Justicia colombiano, Rodrigo Lara Bonilla. Escobar huyó a Nicaragua pero Ochoa Vásquez, acompañado de José Nelson Matta Ballesteros, y Rodríguez Orejuela, se decantaron por España para escapar de la justicia.

Según los inspectores del grupo de estupefacientes de la Brigada Regional de la Policía Judicial de Madrid Ochoa, que se hacía llamar Moisés Miranda, se había comprado un chalé de 800 metros cuadrados en Pozuelo de Alarcón. Y acostumbraba a reunirse en un piso de Madrid con otra pareja colombiana que se hospedaba en un hotel de lujo de la capital.

Se trataba del matrimonio Rodríguez Orejuela, aunque él contaba con pasaporte venezolano a nombre de Gilberto Glez. Linares. Hasta su detención en noviembre de 1984, la pareja había comprados dos pisos, a nombre de su mujer, y disponía de varios Mercedes. A los cuatro se les intervinieron varias cuentas bancarias por valor de más de setenta millones de pesetas, casi medio millón de euros. Y a Orejuela le encontraron una especie de libro de contabilidad en el que constaban las ventas de cuatro toneladas de cocaína durante el año anterior.

Imagen del cuarto episodio de 'Fariña', con Javier Rey en el papel de Sito Miñanco.
Imagen del cuarto episodio de 'Fariña', con Javier Rey en el papel de Sito Miñanco.

Haciendo amigos en la cárcel

Estados Unidos, con Ronald Reagan al frente del gobierno, solicitó su inmediata extradición tras la detención de ambos matrimonios dentro de las medidas que su gobierno llevaba a cabo para luchar contra el narcotráfico. España tardó dos años en resolver la situación de Ochoa y Orejuela, un tiempo precioso que ambos aprovecharon para cultivar sus relaciones personales en las cárceles españolas. Después de un breve periodo en la prisión del Puerto de Santa María, ambos fueron trasladados a Carabanchel, donde ya estaba encarcelados Sito Miñanco y otros capos de la mafia del contrabando de la ría de Arousa.

Fue en la cárcel madrileña donde establecieron su “modus operandi”, acordando envíos a través de barcos pesqueros y cargueros. Una vez que la carga estuviese en tierra, serían los colombianos los que se encargarían de la distribución de la cocaína. El 70% de los beneficios se quedaban en sus manos, mientras que los gallegos tenían que conformarse con el 30% correspondiente a su labor logística. Según ‘Mares de Cocaína’, el libro de Ana Lilia Pérez sobre las rutas náuticas del narcotráfico, en aquel momento “los narcotraficantes colombianos tenían una red de 134 empresas con fachadas financieras en Colombia” buena parte de Centroamérica, Estados Unidos y las Islas Vírgenes Británicas.

Gilberto Rodríguez durante su extradición a Estados Unidos en diciembre de 2004.
Gilberto Rodríguez durante su extradición a Estados Unidos en diciembre de 2004.

Versiones diferentes

A pesar de que la administración de Reagan había confirmado que a los presos les esperaba más de una década entre rejas en suelo norteamericano, España devolvió a su país natal a ambos capos. Una rocambolesca historia, que la conocida producción de Netflix prefirió omitir, y que terminó con ambos recuperando la libertad al poco tiempo. Un relato del que existen varias versiones.

En las memorias de Rodríguez Orejuela, escritas por su hijo Fernando Rguez. Mondragón, el capo cuenta cómo “salir de España nos costó 30 millones de dólares y Felipe González se quedó con cinco (…). Los emisarios de Felipe González insistieron en que las elecciones estaban cerca y necesitaban el dinero y por eso autorizaron la entrega”. ‘Fariña’, el libro de Nacho Carretero que adapta la serie, recoge que según la biografía, la entrega del dinero se llevó a cabo en el jet privado de Pablo Escobar, y que también se destinaron diez millones de dólares a la Audiencia Nacional.

En 2011 Planeta publicó ‘¿Aún podemos entendernos?’, un conjunto de conversaciones entre dos figuras de la transición como Felipe González y Miquel Roca. En él, el que fuera presidente del Gobierno relataba cómo reaccionó después de que la Sala de Conflictos del Tribunal Supremo decidió extraditar a Rodríguez Orejuela a Colombia. “Antonio, acabáis de poner en libertad a un hijo de perra, un asesino, un criminal”, explicó que le dijo a Antonio Hdez. Gil, presidente del Supremo.

Desde Melmac

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