Series de Netflix: Safe: secretos, desapariciones y miradas intensas en otro chusco thriller de Netflix

'Safe': secretos, desapariciones y miradas intensas en otro chusco 'thriller' de Netflix

Michael C. Hall protagoniza esta miniserie de 8 episodios coproducida por la plataforma de streaming y Canal + y creada por el conocido novelista de misterio Harlan Coben

Foto: Safe. (Netflix)
Safe. (Netflix)

El 28 de febrero David B. Wells, director de finanzas de Netflix, participó en una conferencia en la que habló de los avances de la compañía en los últimos años, la optimización del negocio y los presupuestos que destinan a nuevas creaciones. Y, por primera vez, convirtió los 8 millones de dólares que la compañía tiene previsto gastarse este año en series y películas, en un número concreto. “Alrededor de unas 700 producciones” contestó, aparentemente sin el menor atisbo de preocupación.

Si usted, querido lector, es aficionado a la ficción y abonado a la plataforma, lo recomendable es no pensarlo demasiado. Porque si lo hace descubrirá que la estimación de Wells propone un par de estrenos por día durante todo 2018. Y no hay agenda de visionados que soporte eso. Pero tampoco conviene darle demasiadas vueltas porque el ejecutivo se limitó a hacer su trabajo y poner una cifra sobre la mesa. En ningún momento entró a valorar la calidad de ese número, en el que también se encontraban incluidas 80 creaciones originales no estadounidenses.

Entre las 700 producciones que la compañía de Los Gatos estrenará este año se encuentra ‘Safe’, una miniserie de 8 episodios creada por el aclamado novelista de misterio Harlan Coben que desde hoy podemos encontrar en la plataforma. Michael C. Hall, conocido por su trabajo en series como ‘Dexter’ y ‘A dos metros bajo tierra’, es el protagonista de esta producción en la que interpreta a Tom. Un hombre que ve cómo su relación con Jenny, su hija adolescente, atraviesa por el peor momento tras la muerte de su mujer y madre de sus dos hijas. A pesar de que trata de acercarse a ella, poco después del entierro la joven desaparece sin dejar rastro.

La misteriosa ausencia de Jenny desencadena la revelación de inesperados secretos por parte de los integrantes de la idílica urbanización privada en la que Tom vive con su familia. Una imparable sucesión de oscuras confidencias, relaciones inesperadas e intensas miradas en las que el guion siempre tiene nuevas puertas que abrir para proporcionar al espectador un buen atracón de misterio. Y poco más que añadir, más allá de que la producción forma parte de la lustrosa cifra de producciones propias de Netflix estimada por Wells.

Amy James-Jelly en el papel de Jenny Delaney, la joven desaparecida. (Netflix)
Amy James-Jelly en el papel de Jenny Delaney, la joven desaparecida. (Netflix)

Misteriosa de nacimiento

La principal pega de ‘Safe’ es su necesidad de ser misteriosa rápidamente. Y para ello se sirve de los gestos y las mentiras de sus protagonistas, de un cirujano pediátrico metido a investigador, a pesar de que una de las tramas esté centrada en una mujer detective, y de personajes que reaparecen inesperadamente para situarse más cerca de los protagonistas de lo que cabría imaginarse.

‘Safe’ arranca con el entierro de la mujer de Tom y madre de Jenny, y no tarda en resaltar la difícil relación que mantienen entre ambos. Algo a lo que no ayuda que él, cirujano pediátrico de profesión, parezca haber encontrado ya reemplazo a la madre de sus hijas. Pero Tom permanece ajeno a las sospechas de su hija, al igual que ella no sabe que los mensajes que llegan a su teléfono están siendo leídos por su padre a través de una aplicación.

La joven miente para salir con sus amigos y Tom accede, temeroso de que una negativa pueda provocar un nuevo encontronazo entre ellos. Y lo que comienza como una noche de sábado cualquiera termina convirtiéndose en una pesadilla la mañana siguiente, cuando el pediatra comprueba que Jenny no ha regresado a casa. Cansado de esperar Tom comienza a visitar las casas de sus amigos y vecinos, convencido de que obtendrá alguna pista que aclare su paradero.

Tom, en el centro, buscando colaboración para encontrar a su hija. (Netflix)
Tom, en el centro, buscando colaboración para encontrar a su hija. (Netflix)

Escabrosos escándalos

Cada puerta a la que llama el preocupado progenitor es un pequeño universo en el que nuevas mentiras e inesperados enigmas ponen a prueba su capacidad para seguir adelante. Durante el primer episodio el pediatra-detective tiene la oportunidad de desenmascarar a dos adolecentes, comunicar la desaparción a la policía y seguir con su investigación porque “lo habitual es que los adolescentes se escapen”.

Con las fuerzas policiales escasamente motivadas, y un intenso sentimiento de culpa sobre sus espaldas, Tom descubrirá que conocía a su hija menos de lo que creía. Pero también que sus vecinos, tras sus magníficas mansiones y sus frondosos jardines esconden una realidad que poco tiene que ver con lo que se ve desde el otro lado de la calle. No hay vecino, amigo o compañero del pediatra o de su hija que no tenga una vida mucho más intensa y misteriosa de lo que parece inicialmente. Una existencia enigmática que, por supuesto, se ve intensificada por oportunas miradas a cámara y revelaciones (supuestamente) inesperadas.

Por si el pediatra-detective no fuese suficiente, 'Safe' dedica una de sus retorcidas tramas a una verdadera investigadora, amiga del protagonista, que debe trabajar en un escándalo escolar: Zoe, una profesora de un prestigioso colegio, ha sido denunciada anónimamente por mantener relaciones sexuales con un alumno. Una historia que, a primera vista, parece una maniobra de despiste para la policía y resulta escasamente relevante para el espectador. Aunque, eso sí, sea imprescindible para elevar el nivel de escabrosidad de la producción.

Amanda Abbington y Michael C. Hall en una imagen de 'Safe'. (Netflix)
Amanda Abbington y Michael C. Hall en una imagen de 'Safe'. (Netflix)

Los churros de Netflix

Tras los dos episodios inciales proporcionados por la compañía la sensación que queda es que 'Safe' es otra producción de Netflix destinada al atracón pero no a convertirse en historia de la pequeña pantalla. Su ajustada extensión, con capítulos que no superan los 45 minutos, así como su descarado interés por atrapar al espectador a base de nuevas revelaciones, nuevos personajes y oportunos giros antes de los créditos finales hacen de ‘Safe’ un producto de consumo rápido y olvido aún más veloz. Porque además de rellenar su biblioteca y proponer cifras de producción que enmudecen a cualquiera, la plataforma de streaming tiene como objetivo que los domingos se conviertan en maratonianas jornadas de visionado. Y si la semana pasada fue el turno de los post apocalípticos esta semana los amantes de los "thrillers de vecindario con ínfulas" los que están de enhorabuena.

“Para nosotros lo correcto a largo plazo es seguir agregando contenido. Está funcionando, está creciendo, está impulsando el crecimiento” detalló Wells durante la conferencia, en la que también reconoció que no saben cuánto contenido es suficiente para la plataforma. En cuestiones de calidad, Netflix tampoco parece tenerlo muy claro y resulta evidente que la única preocupación de la compañía es que la máquina de hacer series no se detenga. ‘Gipsy’, ‘Girlboss’, ‘Todo es una mierda’, ‘Descolocados’ y la propia ‘Safe’ están ahí para corroborarlo. Y aunque solo sea por una cuestión de probabilidad, las producciones más mediocres de Netflix no tardarán en sumar nuevos acompañantes a la lista. Porque 700 producciones son demasiadas como para que todas salgan bien.

Desde Melmac

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