'Dietland': luchar contra la tiranía de la industria cosmética en la era del #MeToo

Julianna Margulies (‘The Good Wife’) regresa a la pequeña pantalla como secundaria en esta comedia negra que en España podemos ver en Amazon Prime

Foto: Imagen del primer episodio de 'Dietland. (Amazon)
Imagen del primer episodio de 'Dietland. (Amazon)

Alicia Kettle es una treintañera que vive en Nueva York y trabaja en una de las revistas femeninas más leídas del país, ‘Daisy Chain’. Una publicación que, según sus propias palabras, “inspira a mujeres jóvenes a convertirse en esposas jóvenes estupendas”. Alicia tiene un papel muy importante en el 'magazine', ya que es la encargada de contestar a las jóvenes que escriben buscando consejo en sus (tóxicas) relaciones sentimentales, sus trastornos alimenticios o sus comportamientos autodestructivos. Y de no ser por la imagen superior que abre este texto, es muy probable que imagines a Alicia como una joven guapa y delgada acorde con los titulares y propuestas del medio en el que trabaja.

En realidad, tal y como ella misma se presenta, Alicia es Plum (ciruela en español). “Porque soy suculenta y redondeada, también conocida como gorda” explica antes de aclarar que su labor es relevante, sí, pero también desconocida. Porque, en realidad, las misivas van dirigidas a la directora de la revista Kitty Montgomery. Una actividad casi clandestina, que le sirve para vivir de alquiler en casa de su tío y que, en contadas ocasiones, complementa ejerciendo como repostera de una cafetería cercana a su casa. Plum también acude a terapias grupales y recibe consejos personales de la terapeuta, que le aconseja ahorrar porque su reducción de estómago va a hacer que le sobre mucha piel. Y cuando no tiene que aguantar los comentarios de aquellos que se cruzan con ella en la calle, se reúne con su jefa, que insiste en comentarle la belleza… De su mirada.

La vida de esta escritora en la sombra, que hace “parecer tan leída” a la frívola Montgomery, está marcada por su peso. Son sus kilos los que le impiden llevar su vida más allá de las cuatro manzanas cercanas a su casa. Los que la convierten en el objeto de las miradas de sus “compañeras” de redacción. Y los que algunos han convertido en un fetiche. Pero también son la reivindicación de feministas que ven en las dietas “el origen del mal”, y de las integrantes de la asociación clandestina “Jennifer” que lucha contra “el complejo industrial de la satisfacción”. Y lo hacen secuestrando a violadores para arrojarlos desde un puente o una azotea. Organizaciones que permanecen atentas al anónimo trabajo de Plum en la revista, y que tratarán de llegar a ella para aprovecharse de su poderoso micrófono.

Plum se presenta como tal porque su nombre real lo reserva para dentro de unos meses, cuando se someta a la operación que le permitirá adelgazar. Esa que también traerá la felicidad a su vida. Aunque eso no llegará. Y no se lo descubro yo, lo dice ella misma en el arranque de ‘Dietland’ una serie que no es “una de esas historias” de superación, y que se centra en su particular y sufrida existencia. Una producción que Marti Noxon ha creado a partir del libro homónimo de Sarai Walker y en España se tituló ‘Bienvenidos a Dietland’. La misma con la que Julia Margulies ha regresado a la pequeña pantalla tras ‘The Good Wife’, en el papel de la terrorífica Kitty Montgomery.

Julianna Margulies como Kitty Montgomery en una imagen de 'Dietland'. (Amazon)
Julianna Margulies como Kitty Montgomery en una imagen de 'Dietland'. (Amazon)

Gordofobia y misoginia

La verdadera protagonista de ‘Dietland’ es Joy Nash (‘Twin Peaks’, ‘Casual’), una californiana de 37 que hasta ahora tenía como mayores méritos un viral y 85 audiolibros. O mejor dicho, su personaje, Plum, una mujer que sigue convenciéndose de que no abandonó su California natal “para responder a las cartas de chicas tristes bajo un nombre falso, quería ser periodista o repostera”. Y mientras lucha por conseguir lo primero, rechaza lo segundo, a pesar de que ofertas no le faltan. Su destreza con las tartas es incompatible con su deseo de encontrar una vida mejor perdiendo kilos.

Plum tiene grabadas en la memoria las dietas que no le funcionaron, y la que sí, pero le puso al borde de la muerte. El desprecio de los hombres, y niños, con los que se ha encontrado en su vida. Las burlas de los compañeros de ascensor. Las miradas de reproche de otras mujeres. Aunque la mayor parte del tiempo, porque en realidad Plum trabaja para divertirse, es invisible. O eso cree ella.

Mientras la escritora lucha con su rutina a base de antidepresivos y un consumo de calorías limitado, la sociedad norteamericana asiste estupefacta a la repentina aparición de hombres muertos a los que han introducido en su boca un papel en el que pone “Jennifer”. La asociación clandestina que combate la misoginia acabando con los violadores pero también luchando contra las instituciones y compañías que perpetúan un estereotipo de mujer inalcanzable y dañino. Esas que, en boca de una de sus representantes, conforman “una maquinaria indestructible a la que pagamos para que nos diga lo estropeadas que estamos y luego nos vende productos para arreglarnos”.

Joy Nash y Will Seefried en una imagen de 'Dietland'. (Amazon)
Joy Nash y Will Seefried en una imagen de 'Dietland'. (Amazon)

Ofertas irrechazables, jefas insufribles

En sus dos primeros episodios, escritos y dirigidos por Noxon, la dramedia consigue dibujar con destreza el universo de Plum a base de humor negro y el gran trabajo de su protagonista. Y cuando la jefa condescendiente, la terrible consejera de terapia y el médico que le pide que sobreviva con 700 calorías diarias consiguen colarse en su maltrecha autoestima, la protagonista de ‘Dietland’ recibe una oferta irrechazable. Una propuesta que, además de aliviar su apurada situación económica, puede convertirla en un símbolo de la lucha feminista. Y que, aparentemente, solo le exige ser feliz tal y como es.

Antes de llevar a la pantalla la exitosa novela de Walker, Noxon trabajó en series como ‘Buffy cazavampiros’, ‘Girlfriends guide to divorce’ y ‘UnREAL’. Series protagonizadas por mujeres que van más allá de la imagen habitual del género femenino y no está interesada en idealizarlas. Algo que también busca en ‘Dietland’ a través de Plum o las “Jennifer”, aunque tenga que recurrir a otra mujer, Kitty Montgomery, para conseguir alguno de sus propósitos. La encarnación de esas mujeres preocupadas por la estética propia y ajena, que además se permite el lujo de menospreciar a la mujer que construye su imagen pública solo porque no es tan femenina y perfecta como ella desearía. Otra de las indeseables piedras que Plum se encuentra en su día a día.

Joy Nash en una imagen de 'Dietland' encarnando a Plum. (Amazon)
Joy Nash en una imagen de 'Dietland' encarnando a Plum. (Amazon)

Incierta pero con un mensaje interesante

Su incursión en la animación, como representación oscura y triste del espíritu de la protagonista, y su impostada brisa (porque no llega a aire) pseudo-futurista son dos de las arriesgadas apuestas que hace ‘Dietland’, que a ratos se cree un thriller, otros un drama intimista y de vez en cuando quiere ser una comedia con mucha mala baba. La arriesgada fusión a la que Noxon pudo añadirle los ecos del #MeToo a partir del octavo episodio. Algo que también se percibe a través de las acciones de las “Jennifer”, mujeres que actúan ataviadas con terroríficas máscaras y que llevan grabada en la piel su causa.

Cuando no está mareando al espectador y consigue centrarse, la producción de Noxon arroja un interesante mensaje dentro del interés feminista que en los últimos años demuestra la ficción televisiva. Ese que plantea quien maneja la imagen de la mujer y hasta donde llega el poder de aquellos que deciden, temporada tras temporada, qué y cómo visten las mujeres. Porque a veces es importante que alguien haga como la misteriosa Julia y te diga que deberías salir a la calle no como dicen los cánones establecidos, sino “como te venga en gana”.

Desde Melmac

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