'Unsolved' en Netflix: ¿quién asesinó a los raperos Tupac Shakur y Notorious B.I.G?

La plataforma ha incorporado a su catálogo de series esta producción antológica que en su primera entrega investiga las muertes de las dos estrellas del hip hop

Foto: Jimmi Simpson en una imagen de la serie 'Unsolved', en la que interpreta al detective Russell Poole. (USA Network)
Jimmi Simpson en una imagen de la serie 'Unsolved', en la que interpreta al detective Russell Poole. (USA Network)

Los años 90 no tiene la relevancia de su predecesora en lo que a la moda se refiere, pero televisivamente hay pocas épocas más fructíferas que la última década del siglo XX. Mientras las tendencias han devuelto a nuestros armarios los vaqueros altos, y probablemente bordados, las cazadoras bomber y las hombreras, la pequeña pantalla no ha dejado de inspirarse en una década que vivió Waco, los juicios de los hermanos Menéndez y O.J. Simpson, la captura de Unabomber y el homicidio de Gianni Versace.

Unos meses antes de que el diseñador fuese asesinado a las puertas de la Casa Casuarina, Christopher Wallace fue tiroteado a 40 metros del Museo Petersen de Los Ángeles, donde había asistido a una entrega de premios. A Wallace todo el mundo le conocía como Biggie Smalls o The Notorious B.I.G., porque era, y aún es, una de las figuras más relevantes de la historia del rap. Como también lo fue Tupac Shakur, amigo primero y enemigo después, que había sido asesinado en circunstancias similares en Las Vegas seis meses antes, en septiembre de 1996.

Las muertes de Tupac y Biggie no alcanzaron la trascendencia social de Simpson o los Menéndez, a pesar de que los fanáticos del rap utilizaban a Britney Spears para explicar a los novatos en el género la trascendencia de su obra y su legado. Detrás del habla rítmica y la jerga, las rimas y las reivindicaciones se escondía un universo de luchas entre bandas que poco interesaba al norteamericano medio y blanco. Pero más allá de las diferencias culturales (y el racismo), las cadenas de televisión no pudieron poner en marcha su propio circo mediático porque las fuerzas de seguridad no encontraron a los culpables de los asesinatos. Hoy en día, oficialmente, siguen siendo homicidios sin resolver.

A la cadena norteamericana USA Network le han importado poco las pequeñas diferencias que separan los casos de las estrellas del rap con sus predecesoras televisivas. Y ha convertido sus trágicas muertes, y las (diversas) investigaciones posteriores, en el argumento de la primera temporada de ‘Unsolved’. Una antología criminal basada en hechos reales que, según los planes de la cadena, quiere ocuparse de diferentes casos con un reparto diferente cada temporada. Sí, ya lo sé querido lector, para eso ya está ‘American Crime Story’, pero como he comentado previamente, lo del ‘true-crime’ es a la televisión como las camisetas y jerséis extragrandes, una fiebre imparable.

Sin pistas ni testigos

Netflix ha sido la encargada de traer a España esta producción basada en el libro del detective Greg Kading, uno de los protagonistas de ‘Unsolved’, al que interpreta Josh Duhamel (‘Love,Simon’). Jimmi Simpson(‘Westworld’) se pone en la piel del otro rol principal, el del Detective Russell Poole. Al contrario de lo que podría pensarse, Kading y Poole no trabajan juntos en los homicidios de Tupac y Biggie. Tampoco separados por 435 kilómetros, uno en Las Vegas, el otro en Los Ángeles. La distancia la pone el calendario, porque a los detectives más importantes de estas investigaciones los separaban 10 años.

En 1996, tras resolver un crimen que amenazaba con romper la frágil estabilidad del departamento de policía de Los Ángeles, Russell Poole y su compañero, el detective Fred Miller fueron asignados al caso del homicidio de Biggie. Había pasado un mes desde que la leyenda del rap había sido asesinada en un semáforo, y los silencios ganaban una batalla en la que los investigadores andaban escasos de pistas. A los nuevos encargados del caso les costó avanzar, y cuando lo lograron se dieron de bruces con la burocracia y con un sistema corrupto en el que se lucraban hasta sus propios compañeros del cuerpo de policía.

Una década después, con un departamento necesitado de buenas noticias y avances, la policía de Los Ángeles creó un equipo compuesto por profesionales de diversos departamentos con un único objetivo: resolver el asesinato de Biggie. Greg Kading fue el encargado de liderarlo, y como su antecesor, sufrió problemas burocráticos cuando lograba algún avance en el caso. Y como Poole, terminó sacrificando su vida personal y familiar por culpa de su incontenible deseo de hacer justicia.

Duhamel en el papel de Kading (primero por la izquierda) junto al resto de su equipo. (USA Network)
Duhamel en el papel de Kading (primero por la izquierda) junto al resto de su equipo. (USA Network)

Mucha información, poco orden

A lo largo de diez episodios ‘Unsolved’ narra la labor de cada uno de los detectives y los hechos más relevantes en las vidas de las víctimas. Cuatro historias de cuatro hombres muy diferentes en las que en espectador debe adentrarse en los entresijos mafiosos de las bandas de rap de la época, la corrupción del sistema policial, las traumáticas biografías de dos jóvenes estrellas y la esclava dedicación de sendos investigadores. Demasiado trabajo quizá para los réditos que la audiencia puede obtener.

Las elevadas aspiraciones de Kyle Long, responsable de la producción, de narrar unas investigaciones tan complejas y un universo tan particular como el del rap en capítulos de 45 minutos son encomiables, pero terminan siendo fallidas. Porque la desorientación propia de semejante descarga de información no se soluciona únicamente indicando al inicio de la secuencia la situación temporal de la historia. A esto hay que sumarle el desequilibrio entre algunas tramas, que no siempre coinciden con los deseos e intereses del espectador.

Simpson junto a Jamie McShane en una secuencia de 'Unsolved'. (USA Network)
Simpson junto a Jamie McShane en una secuencia de 'Unsolved'. (USA Network)

Por Simpson y por la corrupción

Hasta la segunda mitad de la producción resulta complicado justificar que los productores optasen por una historia plural, cuando el personaje de Jimmi Simpson es claramente el más interesante de toda la serie. Y aunque el detective terminó siendo el famoso responsable de la versión más conspiranoica del homicidio de Biggie, también fue un hombre dispuesto a llevar hasta las últimas consecuencias evidencias que a él le parecieron irrefutables. Convicciones demasiado molestas para una entidad que estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de evitar que los disturbios volviesen a las calles.

El trabajo de Simpson, así como el de Brent Sexton (‘The Killing’) o Jamie McShane (‘Hijos de la Anarquía’), su ambición o su ambientación son buenas razones para dedicarle una tarde a esta producción. Una serie que quiere ser la versión “equilibrada” de ‘American Crime Story’ y tiene que conformarse con ser algo mejor que la adaptación de la historia de los Menéndez. No tiene demasiado mérito resignarse a ser algo más que el puro morbo, pero ‘Unsolved’ también tiene sus virtudes y una corrupción policial que ya quisieran para sí muchas series.

Desde Melmac

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