Más allá de Nacho Vidal: lo que descubrí trabajando en el descontrol del porno

Un periodista que trabajó en la industria del porno cuenta su experiencia: falta total de controles y analíticas, precariedad y miedo

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La primera vez que vi un pene afectado por sífilis fue gracias a Nacho Vidal. Yo era un crío y me dio por buscar su Twitter. En esa etapa el entonces rey del porno andaba muy enfadado publicando fotos con los efectos de las ETS (Enfermedades de transmisión sexual) y pidiendo el uso del preservativo en los rodajes. Era 2012 y en EEUU acababa de estallar un brote que paralizó las grabaciones en la industria del porno.

Hoy el titular lo protagoniza Nacho Vidal, aunque sin confirmación oficial por su parte: la sospecha de que pueda estar afectado por el VIH ha detenido los rodajes en Europa.

Ha tenido que caer el foco sobre el mismísimo Nacho Vidal para que se vuelva a poner en la palestra la inseguridad y la irresponsabilidad a la hora de controlar las analíticas en el porno.

Mi vida en el porno

En 2014, empecé a colaborar en una revista erótica nacional como redactor fantasma. Contábamos historias de lujo y de glamour y tapábamos lo feo. Entre otras cosas, no mencionábamos las ETS en la industria: si se mencionaba algo en una entrevista, lo cortábamos, o hacíamos que parecieran anécdotas sin importancia.

La primera vez que asistí a un rodaje porno fue en 2015, en Mallorca, me llamaron para escribir un reportaje. El texto no lo firmaría yo, por supuesto, hacía de negro para miembros de la industria. No solo eran columnas: llegué a responder entrevistas en nombre de actrices porno. Había pesos pesados de la industria en ese rodaje. Según llegaban, se hacían una fotografía bautizada como 'id shot': sostenían su documento de identidad para demostrar que eran mayores de edad.

De hecho, se le daba más importancia al 'id shot' que a la analítica de sangre. Distribuir imágenes de menores de edad en ese contexto es delito, pero es más fácil evitar responsabilidades en un caso de contagio. Algunos de los chicos no eran profesionales: habían pagado por acudir al rodaje con la esperanza de meter un pie en la industria. Ninguno de ellos contaba con analítica previa de enfermedades venéreas.

He aquí una conversación entre la directora y el productor antes de la primera grabación.

PRODUCTOR: ¿Se han hecho los chicos todos los análisis?
DIRECTORA: Falta el de Eduardo y el del nuevo...
PRODUCTOR: ¿Tienes los resultados?
DIRECTORA: No puedo estar a todo, espera.
PRODUCTOR: Niña, yo no digo nada.

Años atrás, según los responsables de este rodaje, sí se exigía un test externo que certificara que los actores estaban perfectamente sanos.

Pones tu vida en manos de otro porque entiendes que es una persona responsable y se habrá hecho las analíticas

En 2015, por contra, esos responsables del rodaje encontraron un método rápido y que les cubría las espaldas legales: tomar una muestra capilar. Pinchaban el dedo a los actores, aún a sabiendas de que ese tipo de análisis no revelaría gran cosa, y que, en cualquier caso, los resultados no llegarían hasta después del rodaje. Es decir: no se eliminaba el riesgo.

Más tarde intenté averiguar si la falta de controles había tenido consecuencias sobre la salud. Uno de los actores, Eduardo, me contó: "Pillé herpes. Lo descubrí a los pocos días. Era blanco y en botella: las únicas veces que había tenido sexo sin preservativo fue en Mallorca".

Un negocio de riesgo

Mientras escribo esto, todavía no se ha confirmado si Nacho Vidal es seropositivo. Hay miedo en la industria y no es de extrañar: se trata de un icono en activo para el negocio a escala mundial. "El negocio de cine para adultos estará bajo cuarentena hasta nuevas noticias", aseguró ayer en Instragram Ramón Nomar, actor porno de largo recorrido en Los Ángeles.

He consultado a una mujer que ha rodado con Nacho Vidal. Dice que los últimos análisis que se hizo estaban limpios; aunque son de hace tiempo, aclara. Sin embargo, al pedirle una declaración para este diario, dice: "Pones tu vida en manos de otro porque entiendes que es una persona responsable y se habrá hecho las analíticas". La actriz compagina su carrera en el porno con la prostitución; para aumentar sus ingresos: a menudo, una carrera en el porno aumenta tu caché como prostituta. "He contraído más enfermedades en el porno que fuera de él. Como escort siempre trabajo con preservativo; en el porno, no. En el porno tienes que creer que la otra persona no ha follado con alguien sin condón por ahí", zanja.

Tribuna
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