David Broncano y Ortega Lara: la diferencia entre ser un 'pachacho' y ser un bufón

Movistar suprimió un monólogo de Iggy Rubin en 'La Resistencia' donde éste se mofaba con una serie de chistes políticamente incorrectos: la respuesta de Broncano fue, digamos, blandita

Foto: David Broncano, en 'La Resistencia'. (Movistar )
David Broncano, en 'La Resistencia'. (Movistar )

David Broncano reaccionó con un hilo de Twitter blandito el sábado a la censura de Movistar contra el contenido de su programa. La compañía había suprimido el monólogo de Iggy Rubin en 'La Resistencia' donde éste se mofaba de Ortega Lara con una serie de chistes políticamente incorrectos. La respuesta de Broncano fue que comprende que hay ciertos temas sensibles sobre los que conviene tener cuidado, con lo que se ponía en una posición incongruente y hacía parecer a Rubin un extravagante, cuando él mismo ha bromeado muchas veces sobre el terrorismo.

El lunes, en 'La Resistencia', Broncano volvió a quitarle hierro al asunto. La simpatía diabólica de este tío puede con todo, pero si tu empresa te corta las alas alguien tendrá que reflexionar sobre lo que significa esto antes de que sigamos con las risas. Se refirió al cabreo de un montón de gente y colocó en el mismo lugar a quienes hiperventilaron por unos chistes y a los que lo hicieron por el autoritarismo de Movistar. Si la postura de Broncano ante la ofensa y la censura había sido nítida hasta ese momento (“que os follen”), en esta ocasión constatamos una triste verdad: decir “que te follen” a tu jefe es fariña de otro camello.

El vomitivo potaje de literalidad y censura en el que nos movemos pone a los humoristas en una posición que tal vez no les corresponda, pero que ellos parecen aceptar con gusto cuando el dilema entre libertad y castración no amenaza con tocarles el sueldo. Ante las histéricas explosiones de ofensa colectiva contra compañeros como Facu Díaz, Dani Mateo o Robert Bodegas, los humoristas han demostrado ser casi una piña. En el caso Rubin, sin embargo, algunos silencios han sido sonoros. Despotricar de la Audiencia Nacional o de los berrinches en Twitter conlleva menos riesgos que hacerlo contra la empresa que paga por tu contenido, y desgraciadamente Movistar lleva camino de convertirse en un monopolio del humor.

Una derivada de la pregunta clásica que Broncano hace a los entrevistados de su programa, ¿cuánto dinero tienes?, me lleva a pensar en esta otra: ¿cuánto dinero estás dispuesto a perder?, que es el límite verdadero de toda nuestra libertad de expresión. Broncano zanjó el tema diciendo que ellos están aquí para hacer chistes, pero yo no podía dejar de pensar que hay chistes baratos y chistes que pueden salirte carísimos.

¿Cuánto dinero estás dispuesto a perder?, que es el límite verdadero de toda nuestra libertad de expresión

Cuando RBA censuró una portada de El Jueves donde se veía a Juan Carlos I colocando una corona pestilente a Felipe VI, media redacción hizo las maletas y se largó. Argumentaron que no podían seguir trabajando allí después de que la empresa les castrase los chistes y tomaron una decisión suicida. Montaron otra revista y fracasaron. Nadie tiene derecho a decirle a otro lo que tiene que hacer con quien le da de comer, pero desde un punto de vista moral el dilema parece sencillo.

En la polémica han surgido muchos defensores de Broncano que en realidad estaban haciendo de abogados del diablo. Argumentaban que, si Broncano hubiera adoptado una postura más firme y más coherente con lo que parecen sus principios, Movistar lo hubiera despedido. Lo pongo en duda. ¿Eran el despido o la continuidad las únicas opciones? Sospecho que el límite era más elástico, aunque quizás me equivoco. Broncano es un tipo genial y arrastra a un público entregado. ¿Estarían en Movistar dispuestos a perder a su estrella? Diría que no, pero quién sabe.

Hasta donde lo permitia la empresa

Relativizar el golpe que le ha asestado Movistar a Broncano es algo que puede hacer él, pero que yo no estoy dispuesto a aceptar (desde el comodísimo palco, de acuerdo). Cuando apareció 'La Resistencia' leí a regañadientes un artículo gruñón de Ekaitz Cancela donde cuestionaba el espíritu rompedor del formato y aseguraba que sólo se atreverían a ir hasta donde lo permitiera la empresa. No creo que Cancela fuera justo, porque Broncano es un renovador excepcional, pero en un sentido más amplio tengo que admitir que Movistar le ha dado la razón.

Cada vez que agachas la cabeza ante tu censor, otro censor está brotando dentro de tu cabeza

Lo que más me preocupa son las consecuencias creativas que podría tener este lío. Cada vez que agachas la cabeza ante tu censor, otro censor está brotando dentro de tu cabeza. El censor interno no es la autocensura, que establece el límite que tu moral considera justo, sino el miedo. Y el miedo es más poderoso que Movistar. Por otra parte, la turba ofendida te ha visto recoger cable, así que redoblará su vigilancia. Cuando vuelvas a ofenderlos, ellos irán a tu empresa con sus gritos, porque han comprobado que el método funciona. Al menos, ha funcionado una vez.

Hoy dejas que te amputen un trocito y con esto les das permiso para que vuelvan a hacerlo mañana. La diferencia entre ser un “pachacho” y un bufón es que el segundo vive temeroso del rey que lo tiene en su corte. Confío en que Broncano sabrá imponerse y espero que Movistar no quiera convertirlo en otra cosa.

Tribuna
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