Tribuna
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Martin Scorsese y el Papa Francisco en el subsuelo
No hay nada más universal que el sufrimiento. Y es bajo tierra, o a bordo de un taxi dando vueltas por Nueva York, cuando uno ansía encontrar la fe o, al menos, una mano amiga que, entre luces de neón, nos saque del hoyo
Martin Scorsese y el Papa Francisco tenían el mismo libro favorito. Se trata de ‘Memorias del subsuelo’, de Dostoievski. El escritor ruso lo escribió en un momento de hundimiento personal, abatido por el fallecimiento de su esposa y de su hermano, adicto al juego y con las autoridades persiguiendo sus revistas. Scorsese, en conversación con el sacerdote jesuita Antonio Spadaro, dice que ‘Taxi driver’ es su ‘Memorias del subsuelo’.
Este nexo entre el Papa Francisco y el director de ‘Toro salvaje’ o ‘Uno de los nuestros’ llama la atención. Uno hablaba siempre de la paz, y el otro llena sus películas de guerra. Scorsese también es un hombre de fe, quizá por costumbre o por redención. Cuenta que en su juventud neoyorquina, donde se crió en Little Italy, salía de noche con amigos a quemar la ciudad y no pasaba nada, porque a la mañana siguiente iban a misa y se les perdonaban todas las fechorías nocturnas.
Ambos, Francisco y Martin, se reencuentran en el subsuelo, porque no hay nada más universal que el sufrimiento. Y es bajo tierra cuando uno ansía encontrar la fe. La fe siempre ha sido una historia de lucha. Muchos quisieran tener fe y no la consiguen. Y otros que presumen de ella se olvidan del resto de prédicas de Jesús de Nazaret.
En su infancia, Scorsese fue el chico asmático que pasaba horas mirando por la ventana, demasiado enfermo para salir a jugar. Tuvo tiempo para ver la vida y traducirla en imágenes cinematográficas, pero la soledad, sobre todo, le dio tiempo de mirar en uno mismo. Scorsese hizo como Travis cuando se mira al espejo en Taxi driver, y en esa mirada encontró un pozo de inseguridad.
El director de cine sabe lo que es caminar en el subsuelo. Su caída se produjo tras sus primeras películas, y el abismo lo encontró justo antes de dirigir ‘Toro salvaje’. Adicto a la cocaína, De Niro le salvó la vida. Durante una salida en Colorado, cuando todos dormían, Scorsese salió en busca de esta droga. Pilló unas dosis de mala calidad que casi lo llevan a la tumba. “¿No quieres vivir para ver crecer a tu hija?", le dijo un De Niro encolerizado. Así lo relata Peter Biskind en Moteros tranquilos, toros salvajes.
Scorsese es un hombre de calle, como sus películas. Y vive el catolicismo de la misma manera: “Desde que era un muchacho me he convencido de que la práctica no es algo que se da solamente en un edificio consagrado y en el curso de ciertos ritos desarrollados a una cierta hora del día. La práctica es algo que sucede fuera, siempre. Practicar, en verdad, es toda cosa que hagas, buena o mala, y reflexionar sobre ella. Este es el desafío”.
Opinión El italoamericano siempre ha sabido que todos somos taxistas dando vueltas a una ciudad en la que a veces quisiéramos que llueva para limpiar “toda la mierda”. Como a Travis Bickle, nuestros ídolos nos decepcionan, la monotonía nos subyuga y la chica que amamos nos rechaza. Mientras, seguimos a bordo del taxi con el único sonido del limpiaparabrisas buscando entre las luces de neón esa mano que nos saque del subsuelo.
Porque nos parecemos mucho a ese turista en “vacaciones permanentes” de la película de Jim Jarmusch cuando no hay algo trascendental a lo que agarrarse. La fe o arriesgar tu vida para salvar a una niña de la prostitución, como en ‘Taxi driver’, parecen buenos asideros.
Y si no, siempre nos quedará la salida de Forrest Gump:
-Teniente Dan: ¿Has encontrado a Jesús, Gump?
-Forrest Gump: No sabía que tenía que buscarlo, señor.
Martin Scorsese y el Papa Francisco tenían el mismo libro favorito. Se trata de ‘Memorias del subsuelo’, de Dostoievski. El escritor ruso lo escribió en un momento de hundimiento personal, abatido por el fallecimiento de su esposa y de su hermano, adicto al juego y con las autoridades persiguiendo sus revistas. Scorsese, en conversación con el sacerdote jesuita Antonio Spadaro, dice que ‘Taxi driver’ es su ‘Memorias del subsuelo’.