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Otro debate irreal: si os molesta lo de Sydney Sweeney es que os han cogido la medida
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Paula Corroto

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Otro debate irreal: si os molesta lo de Sydney Sweeney es que os han cogido la medida

Siempre he pensado que la guerra cultural es un producto de la extrema derecha. Y que les va rematadamente bien. La nueva polémica inútil: los 'jeans' de la actriz estadounidense alabada por Trump

Foto: La campaña de American Eagle en las marquesinas de Nueva York este mes de agosto (Reuters/David 'Dee' Delgado)
La campaña de American Eagle en las marquesinas de Nueva York este mes de agosto (Reuters/David 'Dee' Delgado)

Me enteré del último (y falso) debate viral veraniego de casualidad. Creo que fue una noticia en The Guardian que hablaba algo sobre la actriz estadounidense Sydney Sweeney y su ideología (o al menos voto) republicano. La leí porque me llamó la atención —hay pocos actores, excepto Mel Gibson y Sylvester Stallone y alguno más, que declaren sus filias conservadoras—, pero no entendí bien de dónde venía la historia. Un par de días más tarde una amiga me hizo un comentario sobre la actriz y el anuncio que había hecho de unos vaqueros y que, por eso, se había liado. Tampoco sabía muy bien de dónde venía todo, así que lo acabé buscando.

Y me encontré con esto: Sweeney, una de las actrices más potentes físicamente del Hollywood actual —rubia, ojos azules, cuerpo de gimnasio y un buen pecho: la neumática de toda la vida—, y que ha aparecido en escenas de alto voltaje (Euphoria, White Lotus, el videoclip de la canción Angry de Rolling Stones) había protagonizado un anuncio de unos vaqueros de la marca American Eagle en el que se jugaba con la expresión “tener buenos jeans” y “tener buenos genes”, ya que fonéticamente en inglés jeans y genes suenan prácticamente igual. Y la cosa había derivado en lo que deriva ahora todo, una nueva guerra cultural entre los que defienden a la actriz e incluso el mensaje de los genes (hasta Trump se ha pronunciado afirmando que "Ser WOKE es para perdedores, ser republicano es lo que quieres ser") y los que creen que está alimentando la eugenesia en tiempos de políticas antiinmigración. Ultraderecha xenófoba vs. wokes (una y otra vez).

El debate da una pereza tremenda, pero sobre todo vuelve a demostrar que si verdaderamente te molesta este anuncio… es que los interesados en la confrontación te tienen bien tomada la medida. Y que les funciona.

Es el mismo mecanismo de las redes sociales, pero a nivel marquesina. Mensajes provocadores que van a los instintos más primarios, más bajos

Es el mismo mecanismo de las redes sociales, pero a nivel marquesina. Mensajes provocadores que van a los instintos más primarios, más bajos, a nuestra mayor podredumbre, realidades distorsionadas con el fin de crear debates inexistentes, pero que calan en cuanto el otro se gira y responde airado. Ahí es cuando la ultraderecha gana. Y a río revuelto, ganancia de pescadores.

En el Financial Times de este fin de semana, la columnista Jo Ellison explicaba cómo la controversia precisamente había comenzado en x.com, donde se empezó a alardear de los “buenos genes” de Sweeney; sin embargo, como ya apenas queda nadie en la red social que no aplaudan el trumpismo, fueron comentaristas de derechas los que llevaron el tema del anuncio a las tertulias en los medios recreando una polémica que no había tenido lugar e incluso creando dos antagonismos: Taylor Swift (de quien es conocido su voto demócrata) vs. Sydney Sweeney. Y ahí, ahí la furia irreal, la polémica inexistente nos llegó a todos. Hasta a España, hasta que una amiga me hiciera un comentario al respecto y a que medios reprodujeran la controversia idiota.

placeholder La actriz Sydney Sweeney en la campaña de los famosos vaqueros (Reuters/David 'Dee' Delgado)
La actriz Sydney Sweeney en la campaña de los famosos vaqueros (Reuters/David 'Dee' Delgado)

Siempre he pensado que la guerra cultural, aunque muchos caricaturizan a los wokes, a las “charos” (otra copia del trumpismo de las Karen estadounidenses) es un producto de la extrema derecha. Y que les va rematadamente bien. Ahora serán los genes, unos vaqueros y mañana puede que un anuncio de colonias. Ahora será Sydney Sweeney —la Samantha Fox de turno— y mañana cualquier otra rubia normativa americana que protagonice carnaza de la buena. A mí solo se me ocurre una receta al respecto: muy bien, circulen. Querida Sydney, con tu cuerpo y con tu papeleta haz lo que quieras.

Me enteré del último (y falso) debate viral veraniego de casualidad. Creo que fue una noticia en The Guardian que hablaba algo sobre la actriz estadounidense Sydney Sweeney y su ideología (o al menos voto) republicano. La leí porque me llamó la atención —hay pocos actores, excepto Mel Gibson y Sylvester Stallone y alguno más, que declaren sus filias conservadoras—, pero no entendí bien de dónde venía la historia. Un par de días más tarde una amiga me hizo un comentario sobre la actriz y el anuncio que había hecho de unos vaqueros y que, por eso, se había liado. Tampoco sabía muy bien de dónde venía todo, así que lo acabé buscando.

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