Caparrós, un 'antisistema' respaldado por el cómplice bienquedismo de la prensa

Una vez que la marcha de Del Bosque es oficial, Villar tiene hasta el próximo jueves 14 para encontrarle un sustituto, aunque todos los dedos apuntan al técnico sevillano

Foto: Joaquín Caparrós, durante su etapa en el Mallorca. (EFE)
Joaquín Caparrós, durante su etapa en el Mallorca. (EFE)

Era un secreto a voces, pero este lunes se hizo oficial: Del Bosque deja de ser seleccionador, si bien acepta la propuesta de Ángel María Villar de seguir en la Federación Española de Fútbol (RFEF). Veremos en qué cargo o con qué funciones. Lo que está claro es que la marcha de Vicente retrata a quienes no sólo se negaban a reconocer la evidencia de que su tiempo se acabó, sino que animándole a seguir le hacían un flaco favor, a él y a la propia Selección

Del Bosque no se ha ganado -como decían- el derecho a decidir, sino el derecho a descansar. Bastante se ha deteriorado ya su imagen después de convertirse en el seleccionador más laureado de la historia del fútbol español. Un Mundial y una Eurocopa ganadas con un estilo de juego que, y esto es lo más importante de todo, cambió la mentalidad de puertas para adentro y se convirtió en una referencia de puertas para afuera. Pero es lo que tiene el amiguismo, el mismo que ya revolotea alrededor de quien puede ser su sucesor. 

Para no mojarse sobre si Del Bosque debía seguir o no, algunos se amparaban en que él ya tenía tomada la decisión de irse. Normal por ello que cuando se hable de los posibles sustitutos, no sean pocos los que apoyan al candidato que ahora mismo más posibiliades tiene, aunque sólo sea porque una vez más Villar se ha quedado dormido y, como al camarón en la orilla, se lo ha llevado la corriente. Sí, Joaquín Caparrós se parece al fútbol de la Selección como un huevo a una castaña, pero el bienquedismo no ha dudado en respaldar su candidatura. En ausencia de otras, el sevillano parece el caballo ganador y nadie quiere quedarse descolocado. "Me hace mucha ilusión ser seleccionador", repite Caparrós cada vez que le plantean la posibilidad. La ilusión está muy bien, aunque lo más importante es la capacidad y la idoneidad.  

Muy elemental tácticamente, con un bajo conocimiento del juego y una metodología de entrenamiento conductista y poco razonada, es decir, en la que los futbolistas no buscan soluciones sino que se limitan a cumplir lo que les ordena. Así define a Caparrós un entrenador que le conoce bien pero que, precisamente para no ser objetivo del mencionado bienquedismo, prefiere guardar el anonimato. Y es que antes de apoyar y, por supuesto, elegir a Joaquín, no como sustituto de Del Bosque, sino como el entrenador que debe reconducir el rumbo de la selección española, sería interesante analizar cómo juegan o han jugado sus equipos. De este modo, se podrá comprobar que el utrerano es la antítesis de lo que es (o al menos fue y debería volver a ser) la Selección. Sirvan estos tres apuntes, sacados del archivo de un entrenador que analiza tácticamente a todos los equipos, para demostrarlo: 

1. Sevilla 2003-2004: 4-4-2, con saque largo del portero, ataque directo en busca del rechace, suben los extremos para formar un 4-2-4, no utiliza el centro del campo, sin trato de balón... 

2. Deportivo 2006-2007: 4-2-3-1, con saque largo del portero y un ataque directo en busca de rechace, muchos balones por alto, renuncia a llevar la iniciativa... 

3. Athletic 2007-08: 4-4-2, defensa intermedia retrasada, ataque directo en busca del rechace, pero sin ninguna organización en segunda línea, con Yeste como único que da pausa al juego, aunque de motu propio, se le gana bien la espalda a los laterales... 

Joaquín Caparrós saluda a Sergio Ramos antes de un Granada-Real Madrid. (EFE)
Joaquín Caparrós saluda a Sergio Ramos antes de un Granada-Real Madrid. (EFE)

El libro de instrucciones

Habrá quien argumente, y no sin razón, que Caparrós siempre podría amoldarse a la forma de jugar de la Selección, aunque esto no deja de ser una contradicción en sí mismo pues ¿qué pasaría en el caso de verse obligado a intervenir? ¿No recurriría entonces al fútbol (o antifútbol, como lo define un futbolista al que entrenó 'Jokin') en el que de verdad creenbsp;¿Cómo un entrenador va a corregir unos aspectos del juego que no conoce? ¿Acaso no ha quedado esto más que demostrado con el propio Del Bosque?

Porque elegir un seleccionador, y más para esta España, no es una cuestión de gustos. Sí, puede que haya aficionados a los que les guste Caparrós, de hecho los hay, tal y como demuestran algunas encuestas. Aunque, al contrario de lo que ocurre con otros entrenadores, los resultados tampoco están precisamente de su parte. El andaluz ha dirigido 570 partidos en Primera, donde su porcentaje de victorias es inferior al de derrotas, 36,2% frente a 37,9%, respectivamente, con un 25,9% de empates. Sus mejores números llegaron en el Sevilla, con 1,47 puntos por partido, seguido por el Depor, con 1,43. Los peores fueron precisamente en su último banquillo, el del Granada en la temporada 2014-15, donde sumó 0,82 de promedio en 22 partidos antes de ser destituido en enero. 

Siempre he sostenido que Del Bosque heredó un juguete sin el libro de instrucciones y bastó que al juguete se le acabaran las pilas para que a Vicente le costara volver a encenderlo. El caso de Caparrós sería aún más grave, pues heredaría un equipo en clara involución, que no en un fin de ciclo, de ahí el riesgo de que para enderezar el rumbo quisiera recurrir a sus métodos, lo cuales, tal y como comentaba antes, tienen más que ver con el antifútbol, o 'el otro fútbol', como lo llamaba Camacho, para ser más suaves.  

Pep Guardiola abraza a Xabi Alonso durante un entrenamiento del Bayern, con Javi Martínez y Lewandowski en primer plano. (EFE)
Pep Guardiola abraza a Xabi Alonso durante un entrenamiento del Bayern, con Javi Martínez y Lewandowski en primer plano. (EFE)

Fútbol de posición, que no de toque

¿Y qué contiene ese libro de instrucciones? Pues los conceptos del fútbol posicional, que no de toque o de pases, como suele confundirse. Los jugadores deben estar dispuestos a diferentes alturas para facilitar la creación de líneas de pase, dar amplitud para que aparezcan pasillos interiores, ya sea con extremos o con laterales, con una salida del balón limpia desde los defensas. No se juega a pasar por pasar, sino que los jugadores dominan el concepto de cuándo conducir y cuándo pasar. La conducción permite atraer rivales provocando así la aparición de 'hombres libres'; ir generando superioridades a la espalda de la línea que viene a apretar al poseedor de balón, formar continuos triángulos de pase, que permiten ir jugando con el 'tercer hombre'. Es fundamental que las superioridades se vayan construyendo desde atrás, desde la primera línea. La consecuencia de esto es que el equipo, cuando pierde el balón, se encuentre junto, pueda presionar tras perderlo y sea muy difícil hacerle una contra... Es decir, nada que ver con el fútbol de Caparrós, más basado en "sacrificar el buen trato al balón en favor de un juego enfocado a los resultados", como la Arandina CF escribió en Twitter sobre su nuevo entrenador.

Llegados a este punto, el tradicional bienquedismo de la Prensa -por supuesto, no de toda, pero sí de mucha- será cómplice de la decisión de un presidente caduco y al que la Selección hace tiempo que le dejó de importarle. De lo contrario, no habría permitido el vacío de poder -de criterio, en realidad- que se generó a raíz de la salida de Fernando Hierro, quien desde su cargo de director deportivo daba una estabilidad que con María José Claramunt como directora de la Selección se ha transformado en todo lo contrario: un cachondeo.  

Caparrós tiene un aspecto a favor, y es su buena relación con la mayor parte de la Prensa, la única explicación de ese bienquedismo que arruinará el fútbol español. Y no porque no pueda ganar muchos partidos (hasta Clemente los ganaba), sino porque se corre el peligro de perder todo el terreno conquistado a la furia. Ese cambio de cultura de puertas para adentro que tanto bien ha hecho al fútbol base español y esa referencia de puertas hacia afuera que ha convertido a España en un ejemplo a seguir en países como Alemania, Inglaterra o la mismísima Italia. A este respecto, recomiento este artículo de Martí Perarnau

Que sí, que aunque algunos no lo entiendan, el mejor seleccionador español posible sería Pep Guardiola, aunque ante la imposibilidad de pagarle la millonada que cobra en el Manchester City, habría que buscar un entrenador que se pareciera a él y no fichar a un 'antisistema' como Caparrós. Y no lo digo yo, sino los que saben, han entrenado con Joaquín y no tienen ninguna necesidad de quedar bien, aunque tampoco mal, de ahí que prefieran mantenerse en el anonimato.     

A mi bola
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