¿Y si el Celta impugna la Copa por la falta de controles antidopaje al Alavés?

A pesar del fariseísmo de muchos medios, la ausencia de controles antidopaje en el fútbol español -los 57 anunciados por la AEPSAD no tienen validez- dejan un vacío legal

Foto: Control antidopaje
Control antidopaje

Igual les suena el caso, pero no está de más recordarlo. El pasado mes de diciembre el atleta español más rápido de la historia en 60 metros vallas, Orlando Ortega, no recibió la homologación de su récord nacional de esta especialidad. El vallista de origen cubano logró en Dusseldorf con 7.49 rebajar el récord de Jackson Quiñónez (7.52), pero la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) decidió no homologar su marca al no haber pasado el control antidoping necesario para su ratificación, tal y como se recoge en el reglamento.

El comentario me lo hizo un importante cargo, no del atletismo, sino del ciclismo español. "Si en el titular de vuestra noticia sobre la falta de controles antidopaje en el fútbol español, donde ponía fútbol llega a poner ciclismo, la que se habría montado...". El caso es que se montó, aunque es cierto que mucho más a nivel internacional que nacional, lo cual dice muy poco de muchos -no todos- medios de comunicación españoles tan ofendidos cuando, por ejemplo, en Francia dudan de la limpieza de Rafa Nadal o Pau Gasol, pero que, sin embargo, con su fariseísmo de mirar para otro lado en casos como la falta de controles antidopaje en LaLiga se convierten en cómplices y ayudan generosamente a que la imagen del deporte español se haya visto nuevamente mancillada.

No es cuestión de dar ideas ni por supuesto sospechar gratuitamente de ningún club, pero ¿se han parado a pensar qué podría pasar si al Celta, un equipo que al jugar competición europea sí está sometido esta temporada a controles antidopaje, le da por impugnar la semifinal de Copa contra el Alavés, un equipo que lleva varios meses sin pasarlos? ¿Se imaginan el lío que podría armarse? Un lío de verdad y no la absurda y cansina polémica sobre cuál debía ser la sede de la final copera.

La pregunta es recurrente y a buen seguro que se la habrán hecho el resto de deportistas: ¿Por qué para homologar una marca en atletismo hace falta pasar un control y en un fútbol tan profesionalizado como el español hay barra libre con el dopaje? Sí, 'barra libre', entre comillas si lo prefieren, pues el hecho de que, por supuesto de manera coyuntural, no haya controles antidopaje no garantiza la limpieza de la competición, ya sea LaLiga o, como en el caso del Celta-Alavés, la Copa, competición que para más inri compete a la Federación Española de Fútbol (RFEF), cuyo presidente, el ínclito Ángel María Villar, es vicepresidente de la FIFA y de la UEFA.

"En la temporada 2016-17 se han sometido a control de dopaje a 57 jugadores de Primera División", explicaba la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD) en un comunicado en el que confirmaba la información de El Confidencial, aunque quienes prefirieron tapar o poner sordina al asunto se aferraron a esos "57 controles" que, aunque quizás sigan sin creerlo, no tienen validez. "La AEPSAD no se puede responsabilizar de ningún control porque está suspendida por la AMA y así se lo hizo saber ésta a todos los laboratorios del mundo", asegura a El Confidencial una voz autorizada en materia de dopaje.

Los jugadores del Alavés celebran el pase a la final de la Copa del Rey tras derrotar por 1-0 al Celta. (EFE)
Los jugadores del Alavés celebran el pase a la final de la Copa del Rey tras derrotar por 1-0 al Celta. (EFE)

Del mismo modo que en un gesto de buena voluntad de la AMA hacia un país sin Gobierno instó a todas las federaciones españolas a ponerse de acuerdo con sus respectivas internacionales para se hicieran cargo de los controles antidopaje a la espera de que España adapte su legislación en esta materia a la del Código Mundial, puede pensarse que la AEPSAD realizó esos 57 controles de manera disuasoria, pues ningún laboratorio podía analizarlos mientras la autoridad responsable del control -como así se le conoce- le correspondiera a la agencia española.

A diferencia del resto de federaciones internacionales, que a instancias de la AMA no dudaron en echar una mano a las respectivas federaciones españolas, a la FIFA y también a la UEFA no les dio la gana de ayudar a la Federación Española de Fútbol (RFEF) para controlar el dopaje hasta que la AMA levante la sanción a la AEPSAD, algo que debe ocurrir a la mayor brevedad y en ello está el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete.

No se trata de espolear al Celta para que incendie el fútbol español sino de remover conciencias y, sobre todo, mover algún que otro trasero. España sigue haciendo méritos para estar bajo sospecha en una materia tan truculenta como el dopaje y gran parte de culpa es de los medios de comunicación por no tener la misma vara de medir. No es justo que mientras deportes como el ciclismo o el atletismo estén estigmatizados en este asunto, el fútbol se vaya de rositas cuando precisamente debería ser el primero en dar ejemplo. El Gobierno de Mariano Rajoy no termina de tomarse en serio la lucha contra el dopaje, pero ya va siendo hora de que lo haga si no quiere que luego les saquen los colores con famosos guiñoles.

A mi bola

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