La gesta (gustara o no) del Barça ante el 'cagón' PSG y la teoría de Pérez-Reverte

Mientras en Francia ningún medio responsabilizó al árbitro de la remontada del equipo catalán, en España no faltaron quienes, paradójicamente, se quejaron del arbitraje

Foto: Los jugadores del Barça celebran el 6-1 junto al árbitro alemán Deniz Aytekin. (EFE)
Los jugadores del Barça celebran el 6-1 junto al árbitro alemán Deniz Aytekin. (EFE)

"Somos un país de golfos y de gilipollas. Por cada golfo, 100.000 gilipollas". Así rezaba un tuit de Arturo Pérez-Reverte a propósito de España y el referéndum independentista catalán del 9-N. El escritor, siempre tan vehemente en sus análisis sociopolíticos, ya había comentado anteriormente que "si hubiera más educación, habría menos independentismo, porque a un pueblo poco educado, acrítico y sin lucidez intelectual se le manipula fácilmente".

Darío OjedaDarío Ojeda

Sirvan estas reflexiones del académico y casi siempre políticamente incorrecto Pérez-Reverte para extrapolarlas al fenómeno ocurrido tras la histórica remontada del FC Barcelona en la Champions. Sabido es que España es un país cainita. Aún más cuando por medio están el Real Madrid y el Barça. Estos dos equipos de fútbol no solo lo monopolizan todo, sino que tradicionalmente, pero aún más en los últimos tiempos por culpa de la cuestión independentista catalana, tras sus colores se parapetan unas posturas que van más allá de la lógica rivalidad futbolística. Solo así se explica la reacción de una parte de la prensa y, por extensión, de muchos aficionados o simples ciudadanos, a la indiscutible gesta (gustara o no) del Barça ante el Paris Saint-Germain, un 6-1 con nada menos que tres goles entre el minuto 88 y el 95.

En Francia, el país de origen del PSG aunque sus propietarios sean cataríes, ningún medio de comunicación vio en el arbitraje la causa del descalabro del equipo parisino, por más que algunas de sus decisiones fueran más que discutibles y, por qué no, puede que hasta decisivas, sí. "El PSG concedió una derrota memorable (...) Los jugadores de Emery se autoboicotearon y lo que debió pasar, pasó. Fueron castigados", se podía leer en el prestigioso diario deportivo 'L'Equipe'. "Humillación del PSG", tituló 'Le Parisien', mientras 'Le Monde' señaló que "los parisinos entraron en la historia por la puerta de atrás" y 'Libération' que sus jugadores "ofrecieron la mitad de los goles al rival". Por último, en 'Eurosport' no dudaron en afirmar que el equipo de Unai Emery "jugó con miedo desde los primeros momentos", mientras que en la TF1 fueron más lejos y aseguraron que "el PSG se negó a jugar". Es decir, un aluvión de críticas al PSG, pocos elogios al Barça y, lo más destacable de todo, sin referencias al arbitraje, al menos como causa del descalabro del equipo capitalino.

Sergi Roberto, en el momento de marcar el 6-1 que certificó la remontada del Barça ante el PSG. (EFE)
Sergi Roberto, en el momento de marcar el 6-1 que certificó la remontada del Barça ante el PSG. (EFE)

Sin embargo, en España no se dejó pasar la oportunidad para quejarse —sí, quejarse— de, por ejemplo, los dos penaltis pitados a favor del Barça, así como destacar la "indignación del PSG con el alemán Deniz Aytekin" e, incluso, no ocultar las ganas de ver eliminados a los culés, hasta el punto de darlo por hecho antes de tiempo, con el consiguiente y no menos histórico ridículo.

Sí, en términos futbolísticos, puede decirse que la gesta del Barça fue directamente proporcional a la cagada con perdóndel PSG. Mientras los jugadores de Luis Enrique se sumaron y creyeron en ese "puedo porque pienso que puedo" que llevó a Carolina Marín a ganar el oro en los Juegos de Río, los de Emery se vieron sumergidos y bloqueados en un inexplicable "no puedo porque pienso que no puedo" que los llevó a naufragar estrepitosamente en el Camp Nou, donde llegaron con una ventaja de cuatro goles y ni siquiera tras marcar el 3-1 fueron capaces de salir de su área.

Claro que, para seguir con las odiosas comparaciones, bastó con escuchar los comentarios de Jorge Valdano durante la retransmisión del partido en BeinSports y ver la reacción de Lineker, Ferdinand, Gerrard y Owen en BT Sports cuando Sergi Roberto marcó el 6-1. Mientras el exjugador, exentrenador y exdirector general del Real Madrid —he aquí posiblemente el problema— no pudo ocultar su preocupación por que el PSG no saliera de su campo y la remontada azulgrana estuviera cada vez más cerca, los cuatro internacionales ingleses saltaron de sus asientos para festejar el sexto gol del Barça, con especial celebración por parte del exmadridista Michael Owen, que se dio una vuelta corriendo al plató.

Estas imágenes no tardaron en hacerse virales, con un claro mensaje: hay momentos en que la emoción del fútbol está por encima de los colores, las nacionalidades y, por supuesto, las ideologías, aunque en la prensa deportiva española —o lo que queda de ella— haya quienes prefieran alimentar la polémica y radicalizar las posturas, siempre con la misma mano negra moviendo los hilos.

El Barça está al final de un ciclo, tal y como se encargó de confirmar el propio Luis Enrique al anunciar que el próximo 30 de junio abandonará el banquillo azulgrana. Es posible que este anuncio, además de liberar al propio técnico asturiano, haya hecho lo propio con su vestuario, de ahí los dos grandes resultados que se han dado desde entonces —5-0 al Celta y 6-1 al PSG— y el hecho de que los azulgranas no solo lideren la Liga, sino que también sigan vivos en la Champions gracias a un milagro.​

Gemma Herrero. BarcelonaGemma Herrero. Barcelona

En la misma situación se encuentra el Real Madrid, segundo en el campeonato doméstico, aunque con un partido menos, y con la mente puesta en la final de Cardiff. A la espera de lo que suceda la semana que viene con el Atlético de Madrid y el Sevilla, lo más probable es que España tenga cuatro equipos en cuartos de final. Y esto es lo que la prensa deportiva española —o lo que queda de ella— debería valorar y celebrar, además, por supuesto, de analizar, pero siempre independientemente de que luego los aficionados sientan, festejen o maldigan lo que les dé la gana. Faltaría más.

​P.D. Ojalá en España hubiera tanta preocupación con el dopaje como la hay con los arbitrajes, incluso cuando, como en el caso del Barça-PSG, este beneficiara a un equipo español, al menos que se sepa...

A mi bola

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