Guardiola, tú te lo pierdes (aunque es mejor hablar de la rajada de Piqué)

El buen juego y la victoria de España en París sirve para reconocer a Lopetegui y también poner los dientes largos al técnico catalán, a quien la Selección le va como anillo al dedo

Foto: Pep Guardiola se lamenta durante la visita del Manchester City al Sunderland. (Reuters)
Pep Guardiola se lamenta durante la visita del Manchester City al Sunderland. (Reuters)

Pep Guardiola no lo está pasando nada bien en Inglaterra. Su Manchester City es tercero en la Premier, a 12 puntos del Chelsea, cayó en octavos de la Champions ante el Mónaco y en la misma ronda de la Copa de la Liga ante el United de su vecino Mourinho. De este modo, el único título al que puede aspirar el técnico catalán en su primera temporada en el Etihad es la FA Cup, donde el Arsenal de un tocadísimo Wenger le espera en la semifinal que se disputará en Wembley el 23 de abril.

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En Alemania, la supremacía del Bayern de Múnich concedió a Pep el tiempo que necesitaba para instaurar una forma de jugar de la que, además, muchos futbolistas germanos ya tenían nociones gracias a su seleccionador, Joachim Löw. Sin embargo, la Premier no sólo es mucho más exigente que la Bundesliga, pues el City tiene que competir contra Chelsea, United, Liverpool, Arsenal o Tottenham, sino que además la idea de juego de Guardiola choca frontalmente con el fútbol que sigue imperando en las Islas, por más que los técnicos de los siete primeros clasificados no sean británicos.

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Como me comentaba un entrenador, la Premier no cambiará porque esos siete primeros equipos no jueguen al típico fútbol inglés, sino que lo hará el día que dejen de hacerlo los siete últimos. Xabi Alonso se lo avisó a Guardiola: "Te tienes que adaptar a los segundos balones". Y el propio Pep no tardó en reconocerlo: "Yo no le daba tanta importancia, pero ahora que estoy aquí veo que tienes que controlar los segundos y los terceros balones. Nunca me fijé en esto en mi carrera. Excepto el Chelsea de Conte, que está trabajando muy bien la salida de balón, todos los equipos juegan mucho más directo. Y son más altos, más fuertes y más físicos que nosotros".

Pep Guardiola habla con el árbitro Michael Oliver después de un partido del City. (Reuters)
Pep Guardiola habla con el árbitro Michael Oliver después de un partido del City. (Reuters)

Problemas estructurales en la configuración de la plantilla, acrecentados por las numerosas e importantes lesiones, tampoco han ayudado a Guardiola. Tal y como escribe Alberto Egea en 'The Tactical Room', "entrenar al Manchester City implicaba para Pep la renuncia a la mayoría de certezas que le habían acompañado en estos ocho años". Parafraseando el título de la mítica canción de 'Burning', es posible que Guardiola haya llegado a preguntase qué hace un entrenador como él en un fútbol como este. A finales del año pasado, Pep ya dijo que "por la forma que juegan, por las cosas imprevisibles que no se pueden controlar, voy a necesitar más tiempo para lograr lo que quiero para mi equipo. Esa es mi primera impresión aquí y todavía estoy en el proceso de conocer a mis jugadores".

Egea explica muy bien las ventajas que tuvo Guardiola cuando en 2008 cogió el primer equipo del Barça. "Como el fútbol lo ejecutan humanos y no piezas de ajedrez, necesitaba un núcleo de jugadores con talento para ponerlo en práctica y rodearlos de otros con potencial para aprenderlo. Este grupeto de jugadores que formaban la médula espinal del equipo –Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Messi, más los Busquets o Pedro que irían entrando– tenía la técnica y táctica individual que exige esta forma de entender el fútbol ya integrada de serie tras años en La Masia, así que el tiempo reservado a la formación se reduciría al perfeccionamiento en la mayoría de jugadores".

Y prosigue Alberto: "Esto aceleraba el proceso de construcción del equipo, le permitía empezar a competir desde ya y proseguir con su crecimiento envuelto sobre el manto protector de las victorias, eso que tiene como consecuencia la interiorización inconsciente de que lo que se está trabajando sirve, el fortalecimiento de los vínculos internos en el grupo y la potenciación de la valentía para atreverse en un estilo que exige repetir pases en zonas de riesgo, jugar a 50 metros de tu portero o vencer el tic espontáneo –producto del miedo– de dar un paso atrás cuando se pierde el balón". Difícilmente se puede explicar mejor.

Normal que Guardiola esté sufriendo en Inglaterra, aunque él se sienta seguro porque, como afirma, "nunca he tenido más poder como mánager que aquí". Según el periodista y escritor argentino Vicente Muglia, autor del libro 'Che Pep: La conexión de Guardiola con el fútbol argentino', el técnico catalán tiene en mente Argentina, Brasil y México como las tres selecciones que le gustaría dirigir en caso de que algún día decida dirigir a algún combinado nacional. "La posibilidad es muy lejana por ahora, pero no me extrañaría que luego de dirigir a algunos clubes, tenga la necesidad de probarse como seleccionador". Lo de Brasil es cierto, y así está contado hace tiempo en El Confidencial, lo mismo que ocurre, aunque desgraciadamente en el sentido contrario, con España. En cambio, lo de Argentina y México suena a meras conjeturas.

En lo que sí estoy de acuerdo con Muglia es en que "Pep es una persona que tiene siempre en la mente la posibilidad de plantearse desafíos. Yo lo considero el último revolucionario del futbol mundial". Por eso es una pena que Guardiola no se plantee, aunque su negativa sea de manera tácita, dirigir a la Selección. "Pep tiene valores que le cualifican como seleccionador", comentó en cierta ocasión Vicente del Bosque, a quien, según dijo, el catalán "me cae muy bien y, aparte de otras cuestiones, es un entrenador excelente". Guardiola está donde quiere estar -y seguramente donde más le pagan-, aunque quizás no donde debiera..

Julen Lopetegui habla con sus jugadores durante el entrenamiento en el Stade de France, de París. (EFE)
Julen Lopetegui habla con sus jugadores durante el entrenamiento en el Stade de France, de París. (EFE)

En el caso de dirigir a España, Pep podría contar con Bellerín, el lateral derecho del Arsenal al que tanto desea para el City, con centrales como Piqué y Ramos, además de los jóvenes Vallejo y Meré, y los Jordi Alba, Busquets, Iniesta, Thiago (a quien se llevó del Barça al Bayern), Koke, Cesc, Isco, Vitolo, Marcos Llorente, Marco Asensio, Pedro, Morata... y hasta Deulofeu. Al que sí tiene en el Manchester City es a Silva, el líder silencioso de la 'nueva' selección de Lopetegui. "Guardiola dio a sus jugadores una idea que sentían y les dibujó rutas tácticas imposibles de enfrentar para el conocimiento existente en aquel momento, poniendo el fútbol contra las cuerdas y reservando la vulnerabilidad del equipo a esa parte mágica de azar que tiene el fútbol". Esto mismo que Alberto Egea explica sobre Pep y el Barça podría haberse repetido en la Selección.

"Soy catalán, pero prefiero jugar con México antes que con España", llegó a declarar el centrocampista Marc Crosas, quien, tras su fugaz paso por el Tenerife decidió volver al país azteca. Aunque no lo diga, Guardiola piensa igual ante la posibilidad de ser seleccionador español, un cargo en el que Julen Lopetegui está llevando a cabo esa transición dulce que con Del Bosque acabó siendo amarga por no saber o querer irse a tiempo. Ni que decir tiene que con Pep a España podría irle igual o incluso mejor, aunque Pep se lo pierde si prefiere dirigir a otras selecciones donde podría volver a encontrarse con los problemas que tiene en el City.

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"Yo no dudo del madridismo de Raúl, pero yo jamás trabajaría para el Madrid", respondió Piqué al ser preguntado -sí, preguntado, en la zona mixta de Saint-Denis tras el Francia-España (0-2)- por las declaraciones del exdelantero blanco, quien dijo no saber si algún día trabajaría en el Barça. Claro que el central catalán aprovechó la pregunta para despacharse a gusto: "Del Madrid no me gusta los valores que transmite, aunque a sus jugadores los aprecio muchísimo y muchos son amigos. A mí del tema del Madrid lo que no me gusta es ver en el palco del Bernabéu las personalidades que hay y cómo mueven los hilos de este país. La persona que imputó a Messi y Neymar y casualmente tiene un trato diferente con Cristiano está en el palco, al lado de Florentino".

Piqué se refería a la abogada Marta Silva, la exdirectiva del Real Madrid que fue la abogada del Estado que se encargó de ser especialmente dura con Messi y Neymar en sus conflictos con Hacienda. "Me preguntas y yo contesto lo que siento", explicó el central, aunque para entonces los hipócritas de siempre ya estaban rasgándose las vestiduras por unas declaraciones que les hacían relamerse, eso sí, al mismo tiempo que acusaban a Piqué de quitar el foco de la victoria y el buen juego de España en el Stade de France. Ante el defecto de preguntar para buscar la polémica, la virtud de responder con la verdad. El error, calculado o no, de Piqué es alimentar a quienes no quieren hablar de fútbol y valorar lo bien que le va a la Selección con Lopetegui, confirmar que Del Bosque se fue con cuatro años de retraso y comentar lo bien —o incluso mejor— que futbolísticamente podría irle con Guardiola.

P.D. ¿Acaso cerrarían a Piqué su cuenta de Twitter si lo que dijo en París lo escribiera en esta red social en la que tiene 14 millones de seguidores? Y, por cierto, éxito rotundo del videoarbitraje (el llamado VAR) en el Francia-España, el cual fue aprovechado por Javier Tebas, precisamente a través de Twitter, para responsabilizar a Villar de que aún no lo haya en España. Para qué, con lo que vende la polémica, que diría Jaume Roures...

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